Manuel Pérez Castell subraya
que estos centros están abiertos a personas de todas las edades, condiciones sociales, niveles educativos y titulaciones.
(Fotos: Rafael Martínez)
Una oferta formativa para adultos

Dos millones de alumnos desarrollan actividades de aprendizaje a lo largo de la vida en 230 Universidades Populares

Promover la participación, el aprendizaje y el encuentro social son los objetivos de las Universidades Populares. Desde su origen a principios del siglo XX, se definen como un proyecto en permanente cambio y evolución, que se adecua a las necesidades sociales, educativas, formativas y culturales, en el marco del aprendizaje a lo largo de la vida.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
En la actualidad, las Universidades Populares constituyen la mayor red organizada en España de centros de desarrollo cultural, donde más de dos millones de personas participan en actividades de difusión cultural, 200.000 desarrollan los 4.000 cursos, talleres y seminarios que imparten 3.500 profesionales. La Federación Española de Universidades Populares (FEUP) reúne 230 universidades, ubicadas en 23 provincias de 12 comunidades autónomas. Por su estrecha vinculación a los municipios, conocen de cerca la realidad social y las demandas de los ciudadanos y diseñan sus actividades con el fin de contribuir a la transformación personal y social.
Vicente Blasco Ibáñez o Antonio Machado, entre otras personalidades relevantes de nuestra cultura, fueron algunos de los intelectuales que impulsaron la creación de las Universidades Populares, comenzando su andadura en 1901 con la puesta en marcha de la de Oviedo-Avilés. En 1981 se inicia una nueva etapa y, en la actualidad, dependen de los Ayuntamientos, mancomunidades o de asociaciones con fines no lucrativos.

Proyección internacional

En opinión de Manuel Pérez Castell, presidente de la FEUP y alcalde de Albacete, las Universidades Populares gozan actualmente de “buenísima salud”, tanto como al comienzo del siglo XX, “cuando los profesores universitarios presentaban el aprendizaje como una fiesta, conscientes de que siempre hay una oportunidad para aprender”.
Doce regiones españolas cuentan con estos centros y “formamos parte de la organización europea por el aprendizaje de adultos”, así como, alude a la creación de una oficina para coordinar el aprendizaje a lo largo de toda la vida para el área del Mediterráneo y Latinoamérica.
Para los responsables de la FEUP, estos centros contribuyen a que los ciudadanos crezcan en su desarrollo personal, aumenten su  autoestima, se ejerciten en la resolución de problemas y en la toma de decisiones, además de propiciar valores como la autonomía, la creatividad y la responsabilidad, el trabajo en equipo y la comunicación fluida y eficaz.

Colectivos desfavorecidos

Según los principios de la “Educación a lo largo de la vida”, utilizan estrategias educativas, formativas y culturales y organizan procesos de aprendizaje. Además de una oferta abierta a toda la población, las Universidades Populares afrontan el reto de adaptar sus actividades hacia colectivos en situación de desventaja social, como mujeres, jóvenes, personas mayores, inmigrantes, drogodependientes y parados de larga duración.
Pérez Castell revela que dos millones de personas participan en las Universidades Populares, “les llamamos participantes porque todos a todos nos enseñamos desde la experiencia”. En principio, “fueron principalmente mujeres que querían aprender a leer y escribir y nunca llegaron a integrarse en el sistema educativo”. Actualmente, diez mil monitores, especialistas en Educación de Adultos, desarrollan una metodología basada en el diálogo, participativa y creativa.

Niveles educativos

La oferta se estructura en cursos y talleres que se desarrollan durante el curso escolar o de duración mensual o trimestral. En el área de educación se contempla una amplia oferta, que va desde la alfabetización hasta el acceso a la universidad para mayores de 25 años, pasando por distintos niveles intermedios, como preparación para la ESO y el Bachillerato.
Por lo que se refiere al área de formación, comprende un conjunto de programas que permiten al estudiante iniciar o continuar procesos de formación integral a lo largo de la vida en determinadas disciplinas científicas, tecnológicas o artísticas, así como para la capacitación teórica, práctica, de orientación, seguimiento y acompañamiento al empleo.
Mientras que los ciudadanos pueden completar su formación académica o profesional, mediante conocimientos que no conducen necesariamente a una titulación, como informática, nuevas tecnologías de la comunicación, contabilidad e idiomas, también pueden participar en actividades de formación musical y física, humanidades, talleres literarios, de animación a la lectura, de medio ambiente y de fotografía, además de cursos de filosofía, historia y arte.

Actividades culturales

Una amplia oferta de talleres de ocio y tiempo libre viene a atender la demanda cultural de un sector cada vez más numeroso de la sociedad. Actividades dramáticas, folclore, imagen, medios de comunicación, artes plásticas y expresión artística, música y artesanía son algunas de las propuestas, donde también tienen cabida la música, danza, teatro, cine, conciertos y conferencias, además de las fiestas populares, gastronomía, exposiciones y actividades al aire libre.
Entre las demandas formativas de los estudiantes, Pérez Castell señala los talleres de literatura, teatro, pintura, además “aprenden las artesanías locales, los bailes, fotografía y tecnologías de la información, especialmente relevantes en Extremadura”. Pero, también destaca la enseñanza de castellano para inmigrantes y de árabe para españoles, como se lleva a cabo en la localidad murciana de Lorca, y la universidad de la experiencia de Albacete. Según sus propias palabras, “cada universidad popular es un caleidoscopio de ciudad educadora como se muestra en Avilés”.

Formación profesional

Para facilitar la incorporación al mercado de trabajo de desempleados, estos centros diseñan programas que recogen una formación integral de carácter teórico y práctico, enfocada al desarrollo personal y social, así como a la capacitación para el ejercicio de una profesión. Otra de sus líneas de actuación, va dirigida a fomentar el reciclaje de trabajadores que desean mejorar sus niveles de cualificación y capacidades de desenvolvimiento sociolaboral.
El mundo empresarial constituye uno de los focos de atención emergente para los procesos formativos de las Universidades Populares y en algunas localidades se realizan acciones de dinamización de las empresas de su entorno, con el fin de promover la formación de los trabajadores y contribuir a mejorar su competitividad, siguiendo la evolución de los mercados y la adaptación a las nuevas exigencias del mundo productivo.

Retos

Para el presidente de la FEUP, las Universidades Populares constituyen el esquema de aprendizaje más democrático y dinámico, heredero de la Institución Libre de Enseñanza. Las líneas de actuación discurren adaptadas a las necesidades, “porque hay más preguntas que respuestas”. Pérez Castell cita la Universidad Popular de Puerto de la Cruz, especialista en elaborar propuestas de desarrollo sostenible, o la de Cartagena, que aborda la igualdad de género; así como, en Lorca (Murcia) y Dos Hermanas (Sevilla) atienden las demandas de una sociedad mestiza.
“Desarrollo sostenible, mestizaje e igualdad y no violencia de género representan problemas importantes del siglo XXI, a los que hay que dar respuesta, como lo fue el analfabetismo e comienzos del siglo XX”, sostiene. A su juicio, “las universidades populares son especialistas en generar más igualdad por el aprendizaje, lo cual es una fiesta”.

 

arriba