Reto y solución

El trabajo de ordenación y síntesis realizado por Bensoussan en Historia de la Shoah posibilita al fin el conocimiento global de la exterminación judía

En apenas 140 páginas, con el tono de emoción restringida que el documento riguroso exige, recuperando escenarios y datos esenciales en el completo abarque de la complejidad del suceso y en el estricto uso de la verdad constatada: Historia de la Shoah, que estos días ha publicado en nuestro país la editorial Anthropos, expande sin remedio nuestra conciencia sobre el Holocausto judío y reabre el diálogo inconcluso que el ser contemporáneo tiene con el Mal.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Validar el tratamiento de gran suceso de la Segunda Guerra Mundial y perfilar de forma documental el carácter interno y aleatorio de su monstruosidad es el reto salvado y solucionado por el texto que con el título Historia de la Shoah se publica estos días en nuestro país: de la mano de la editorial Anthropos, en la ejemplar Colección Huellas y en su –simbólica no casualidad- Serie Problemas: la complejidad negada; con el apoyo de la Fondation pour la Mémoire de la Shoah; en el gran impulso que ha significado el sesenta aniversario del término de la Guerra Mundial; con el conveniente aporte de fuentes documentales y bibliográficas; sin el exasperado tono que este caso justifica; con singular maestría en el balance del dato aislado, y, sobre cualquier otro factor, con el convencimiento de que génesis y desarrollo tuvieron lugar entre humanos y por humanos. El mito del Maligno finalmente desterrado del averno real que en el siglo XX, y sin escándalo, se construye para el pueblo judío.

Civilizada Europa

“Entre 1939 y 1945 la Alemania nazi, secundada por numerosas complicidades, asesinó entre 5 y 6 millones de judíos europeos ante el silencio casi completo del mundo” preludia en su Historia de la Shoah George Bensoussan: “No le alcanzó el tiempo para destruir por entero al pueblo judío, como lo había decidido. Tal es la realidad bruta del genocidio judío, en hebreo, shoah. La decisión de “hacer desaparecer” de la tierra al pueblo judío, la determinación de decidir quién debe y quién no debe habitar el planeta, llevada a sus últimas consecuencias, marcaba la especificidad de una empresa, única hasta el día de hoy, de modificar la configuración misma de la humanidad”. La Historia de la Shoah realizada por Georges Bensoussan –historiador y profesor, redactor jefe de la Revue d´Histoire de la Shoah y autor de libros como Une histoire intellectuelle e politique du sionismo, 1860-1940 (2002) y Auschwitz en héritage? D´un bon usage de la mémoire (2003)- posee la marca del gran manual introductorio a la historia que da resortes, aclara situaciones y posibilita nuevas lecturas.
Aquí está en esqueleto todo el conocimiento sobre los fundamentos históricos del aniquilamiento biológico (racial) y el discurso darwinista social que acabó en el “programa T4” (auténtico laboratorio ideológico y material de lo que se llamó la “Solución final”); la fase de exclusión de los judíos de la sociedad alemana y de las sociedades conquistadas por el III Reich (1933-1939); las diferentes etapas del rechazo y matanza de los judíos de Europa, desde los guetos hasta la “maquinaria de fabricación de cadáveres” que fue Birkenau pasando por la fase de “Operaciones móviles de matanza”, es decir el rol de los Eisatzgruppen, y “la operación Reinhardt”. Aquí están también los otros aspectos del genocidio como la resistencia al plan de aniquilamiento, la cuestión de la información, la de las reacciones de los países Neutrales y de los Aliados, y la evocación de los principales procesos.

Enseñar el Holocausto

En el Instituto francés de Madrid, acompañado por el director del Instituto de Filosofía del CSIC, Reyes Mate, y como punto de partida de unas actividades en torno a la enseñanza del Holocausto el profesor e investigador Georges Bensoussan entregaba a los medios de comunicación una reflexión acerca de cómo el Holocausto “no fue perpetrado por un equipo de asesinos (un millón de personas se verían involucradas de una forma u otra) sino por toda una sociedad: por sus raíces, por sus ejecutores, por la geografía misma de la masacre, la destrucción de los judíos de Europa no depende sólo de la historia alemana sino que se inscribe en la herencia de Europa entera”. Historia de la Shoah, capítulo ineludible de la memoria de Europa que exige una rigurosa difusión entre los niños y jóvenes y que ha sido el motivo principal de las conferencias que el Instituto francés ha organizado con ocasión de la edición por Anthropos de Historia de la Shoah.
Balances de las experiencias europeas en la enseñanza del Holocausto y los pasos que se prevén en nuestra administración educativa para su introducción como materia pusieron de manifiesto que el espejo que significa la experiencia de la Shoah es de los más complejos y difíciles de explicar: el ocaso de la civilización humana en el corazón de Europa, en pleno siglo XX, sin escándalo y con el concilio de religiones, culturas y políticas divergentes. El reto, como el que el propio George Bensoussan aceptó al plantearse su mirada global pero exhaustiva, está vuelto a plantear y la razón para no sólo salvarlo sino, y sobre todo, solucionarlo la daba el investigador filosófico Reyes Mate en su artículo “Educar desde Auschwitz” (Temas para el Debate. Nº64. 2000): “El sentido de la educación es hacer frente a la barbarie o, dicho en positivo, enseñar a vivir humanamente. Ese objetivo nunca está cumplido del todo y jamás debe darse por logrado pues la barbarie anida en el fondo de cada ser humano”. En sus palabras anida el fundamento de una real educación contra la Shoah.

 

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