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Madrid.
El proyecto
de ley aprobado reconoce la lengua de signos española como la lengua de
personas sordas que libremente decidan utilizarla en España, así como
su aprendizaje, conocimiento y uso. Asimismo, la nueva normativa, según
se contempla en el proyecto, establecerá y garantizará los medios de apoyo
a la comunicación de las personas sordas, con discapacidad auditiva y
sordociegas. En la memoria económica del citado proyecto se contempla
una aportación anual de dos millones de euros por parte del Gobierno para
el desarrollo y apoyo de esta iniciativa.
En el texto
aprobado rige el principio de libertad de elección por parte de las personas
sordas, con discapacidad auditiva o sordociegas, por lo que se reconoce
y regula de forma diferenciada el conocimiento, aprendizaje y uso de la
lengua de signos española, así como de los medios de apoyo a la comunicación.
En cuanto al
uso, la norma facilitará a las personas sordas, con discapacidad auditiva
y sordociegas la utilización de intérpretes de lengua de signos y el establecimiento
de medios de apoyo a la comunicación, cuando lo precisen, en diferentes
ámbitos públicos y privados (sanidad, educación, cultura, ocio, transportes,
participación política y medios de comunicación, entre otros).
Instituciones
de apoyo
El
proyecto de ley contempla asimismo la creación del Centro de Normalización
Lingüística de la Lengua de Signos Española, con el objetivo de investigar,
fomentar, difundir y velar por el buen uso de esta lengua.
Además, el
Gobierno creará, en el Real Patronato sobre Discapacidad, el Centro Español
de Subtitulado y la Audiodescripción con la finalidad de investigar, fomentar,
promover iniciativas y coordinar actuaciones en este ámbito.
Finalmente,
el texto del proyecto de ley aprobado reconoce asimismo la existencia
de la lengua de signos catalana (junto a la española, la única reconocida
por la comunidad sorda signante en nuestro país) en su ámbito de uso.
La vicepresidenta
primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, destacó en su
comparecencia ante los medios de comunicación tras la reunión del Consejo
de Ministros que la norma aprobada “beneficia directamente a un millón
de ciudadanos con sordera o deficiencia auditiva, y también a los cuarenta
millones de ciudadanos restantes que conviven con ellas”. Fernández de
la Vega agregó al respecto que, a su juicio, “el reconocimiento de la
lengua de signos y la regulación de su uso y aprendizaje sitúa a España
en la vanguardia de la protección de los derechos de las personas con
discapacidad, junto a países pioneros como Francia o Finlandia”.
Valoraciones
La
Confederación Estatal de Personas Sordas (CNSE) “aplaudió” la aprobación
del citado proyecto, y resaltó al respecto que “se trata de un momento
decisivo e histórico para la comunidad sorda de este país”.
El presidente
de la Confederación, Luis Cañón, precisó que “este proyecto de ley es
fruto de mucho trabajo y de años de lucha”, y añadió que las personas
sordas esperan que la futura ley garantice nuevos derechos y la igualdad
en distintos ámbitos, como la educación, la justicia, el ocio o la sanidad,
“para que cuando una persona sorda acuda al médico no se sienta como un
extranjero en su propio país”.
Por su parte,
la Federación de Enseñanza de CC.OO., exige que esta Ley posibilite de
manera real la creación de centros bilingües para personas sordas y la
consolidación, en condiciones de estabilidad, de la figura del Intérprete
de Lenguaje de Signos para el alumnado sordo en los IES y Universidades
en los que se encuentren integrados estos alumnos.
En un comunicado
emitido por esta organización se precisa al respecto que “el anteproyecto
de Ley Lengua de Signos para las personas sordas aprobado en Consejo de
Ministros del pasado día 13 obligará a las administraciones educativas
a ofertar centros bilingües, un modelo educativo inexistente de manera
real en el actual sistema educativo español”.
El anteproyecto
será debatido y votado a partir de ahora en el Congreso de los Diputados
y posteriormente en el Senado. La Ley garantizará el derecho a aprender
la Lengua de Signos así como a utilizarla a través de intérpretes y otros
medios, como el subtitulado, en determinados ámbitos, según recuerda CC.OO.
en su comunicado, y las administraciones deberán determinar los centros
que ofrecerán educación bilingüe y las personas sordas podrán solicitar
su uso en hospitales, centros culturales, deportivos y de ocio y en las
relaciones con las administraciones públicas.
En varias Comunidades
Autónomas los intérpretes de Lengua de Signos Española ha pasado a convertirse
en personal laboral dependiente de las Consejerías de Educación, aunque
hay una gran variedad en la modalidad y situacional contractual de este
colectivo. Recientemente presentaron un manifiesto reivindicativo y actualmente
están en contacto con la Federación de CC.OO. para emprender acciones
reivindicativas en las que exigen que estabilidad laboral y unas condiciones
de trabajo dignas.
“La
Federación de Enseñanza de CC.OO., valorando muy positivamente este anteproyecto
de Ley, manifiesta estar expectante respecto a su desarrollo –se precisa
en la nota- ya que de no contarse con recursos adecuados y suficientes,
la Ley sólo será un marco legislativo positivo que no ofrecerá medios
para mejorar la situación actual de las personas sordas”.
Este
sindicato también exige que la Ley vaya acompañada de un Plan de formación
en Lengua de Signos para el Profesorado, sobre todo para el que desarrolla
su tarea en centros de Infantil y Primaria en que se encuentran integrados
alumnos y alumnas sordas.
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