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Madrid.
ROSAURA CALLEJA
Durante el
acto, celebrado en la sede de la Real Academia Española (RAE), su director,
Víctor García de la Concha hizo un repaso a las sucesivas ocasiones que,
desde 1933, se había intentado iniciar este ambicioso proyecto. También,
manifestó que la carencia de un Diccionario Histórico “constituye un déficit
científico y cultural insostenible” y que esta obra permitirá “no sólo
recuperar los valores del léxico caído en desuso, sino aumentar el conocimiento
de la evolución que, en y por la palabra, configuró la historia de nuestra
cultura”.
En su intervención,
Mª Jesús San Segundo recordó que José Luis Rodríguez Zapatero, durante
su visita a la sede de la RAE, asumió la construcción del Nuevo Diccionario
como un proyecto de Estado de referencia en el ámbito de las Humanidades.
Con la firma de este convenio, la ministra constató que el MEC no sólo
se ocupa de “la gran ciencia”, de la investigación en el campo de las
Ciencias Experimentales, sino que también impulsa proyectos de Ciencias
Sociales y Humanidades. Además, subrayó que con esta obra se satisfará
una deuda pendiente con la lengua española, que se situará en el nivel
que le corresponde, recuperando su historia y con un análisis pormenorizado
el léxico.
Equipo
de expertos
El
Instituto de Investigación Rafael Lapesa, que lleva este nombre en reconocimiento
a la labor de este lingüista y filólogo, llevará a cabo el proyecto en
el que colaborarán un equipo de filólogos y especialistas universitarios
y procedentes de fundaciones y otros centros de investigación. Su director,
José Antonio Pascual puntualizó que un Diccionario Histórico es fundamental
para entender el pasado y que “ordenará nuestra lengua actual”.
Por su parte,
Violeta Demonte, directora general de Investigación del MEC, precisó que
se trata de una obra electrónica abierta y que se perfeccionará progresivamente,
agregando nuevas entradas y revisando las ya incluidas.
Con una duración
de tres años, en la primera etapa del proyecto, una veintena de filólogos
trabajarán sobre las bases documentales de las que se extraerán los datos
léxicos para construir el Diccionario y, además, establecerán la planta
que permitirá estructurar los datos.
Corpus
restringido
Por
una parte, se creará un Corpus restringido, de unos 50 millones
de registros, procedentes de un conjunto representativo de textos, que
servirá de referencia básica para la redacción. Seguidamente, se someterá
este Corpus a un proceso de lematización de forma semiautomática,
por lo que se llegará a contar con unos 50.000 lemas nucleares del español
junto a otros de baja frecuencia. Para emprender la redacción del Nuevo
Diccionario, el Corpus de partida se completará con otra documentación
extraída de la bibliografía lexicográfica.
Paralelamente
a la elaboración de la parte correspondiente a los Siglos de Oro y al
periodo Medieval, se diseñará un mapa evolutivo del léxico moderno, a
partir de los diccionarios de la RAE, que facilitará la redacción del
capítulo moderno.
Mientras se
establece el lemario y se perfila el plano básico del Diccionario, se
completará la estructura que regirá la organización de la información
sobre cada lema. Durante esta fase se llevará a cabo el diseño del sistema
informático que permitirá la edición del Nuevo Diccionario.
Con el NDHLE,
los hispanohablantes y los filólogos tendrán a su disposición, en un plazo
razonable de tiempo, una obra fundamental para el conocimiento de nuestra
lengua.
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