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por
la OCDE, ha tenido amplia repercusión mediática y, en un tiempo, ha superado
el debate educativo que está desarrollando el Ministerio de Educación
y Ciencia. “Suspenso”, “fracaso” “escándalo, “a la cola”, “el sistema
educativo hace aguas” fueron titulares de prensa y apertura de informativos.
Pasado el efecto mediático, con la profusión de tintes dramáticos, vuelve
la calma; la educación regresa a donde suele estar, no entre las prioridades
de los españoles sino bastante abajo, tanto para los políticos, aunque
algunos se esfuerzan por demostrar lo contrario, como para todos los españoles,
y aquí no hay otros a quienes podamos echarle la culpa.
El informe
PISA languidece entre las interpretaciones de las administraciones educativas,
y en los análisis de los profesionales de la educación y sus organizaciones.
Todos lo aceptan, todos ya lo sabían o esperaban, ninguno se considera
responsable y casi todos buscan culpables en los demás.
Desde la lectura
política, unos consideran a la LOGSE y a los Gobiernos del Partido Socialista
como los responsables de las evaluaciones obtenidas, otros los atribuyen
a los ocho años de gestión de Gobiernos del Partido Popular (mejores calificaciones
en 2000 que en 2003).
Desde planteamientos
progresistas estos resultados se deben a la escasa financiación de la
educación, y desde otros más conservadores, los atribuyen a la mala gestión,
no se controla el gasto, que ya es mucho, e incluso si se gestiona bien,
se puede reducir el gasto y justificar, en nombre de gestión de calidad,
el descenso de inversión en educación.
Las administraciones
educativas alegan que estos informes internacionales están basados en
una evaluación externa con criterios que no reflejan toda la proximidad
a la realidad.
Los padres
culpan a los profesores por su formación no adecuada y por su falta de
motivación. Los profesores aducen que los resultados negativos se deben
a que los padres no participan en la educación de sus hijos, que abandonan
sus responsabilidades en los centros y que no colaboran con los profesores.
Padres y profesores alegan, con distintos argumentos, que los alumnos
no se esfuerzan y que no tienen motivación ni interés.
Comprensión
lectora
El
informe PISA valoraba la competencia lectora a través de pruebas de comprensión
global (ideas principales…), de la obtención de información específica
(núcleo, fin..), de la elaboración de una interpretación (integrar informaciones..),
de la reflexión sobre el contenido del texto y su desarrollo (argumentar..)
de la deliberación sobre la forma de un texto (análisis crítico y del
autor) y de su aportación personal (intereses, actitudes, sentimientos..).
Dos terceras
partes de los ítems se remiten a los textos “continuos” (narración, exposición,
argumentativo, persuasivo..) y la otra tercera parte a textos “discontinuos”
(listas, diagramas, esquemas, guiones, anuncios...). No es de extrañar
que con estas evaluaciones e ítems los resultados no sean positivos, dada
la metodología y las estrategias que se utilizan, en muchos casos, para
y en la lectura.
La lectura,
las lecturas, nacen en Educación Infantil y han de ser objeto de aprendizaje
en Educación Primaria, en Educación Secundaria y en la Universidad, e
incluso después.
Los profesores
de Lengua se quejan del poco tiempo del horario que se dedica a la asignatura,
del escaso tiempo para la lectura, en el colegio y en casa; de que tanto
padres como otros profesores consideren que el aprendizaje de la lectura
y escritura se limita a determinados cursos y que ya sirve para toda la
vida; de que otros profesores circunscriban el aprendizaje de la lectura
y escritura a la asignatura y al profesor de Lengua y que por lo tanto
no asuman su papel y responsabilidad, y de que la lectura y escritura
se centren de forma muy exclusiva en el libro de texto.
Los especialistas
y profesores de Lengua motivados e innovadores echan en falta un contexto
de comprensión y expresión lectora, escrita y también oral, útil para
aprender las tareas escolares pero no en exclusiva, necesario para comprender
y manejar textos que faciliten el interés y la motivación por leer y escribir,
conveniente para desenvolverse en situaciones sociales y para el buen
manejo en el medio social próximo y cercano, productivo para guiarse en
contextos nuevos y diversos, adecuado para entender y “elegir” los medios
de comunicación escrita y audiovisual, apto para resolver las situaciones
administrativas, burocráticas o de gestión de su vida de estudiante y
de ocio.
Matemáticas
En
cultura matemática, el informe PISA pretendía, en síntesis, valorar: la
competencia de los estudiantes para utilizar su saber matemático en la
resolución de problemas. Para ello evaluaba contenidos matemáticos de:
cantidad, espacio, forma, cambios y relaciones, incertidumbre. Además
se intentaba medir la actitud de los estudiantes hacia las matemáticas:
interés y satisfacción por el trabajo en matemáticas, motivación instrumental
hacia el trabajo en matemáticas y autoestima respecto al conocimiento
en matemáticas. En todos estos indicadores los resultados han sido bastante
inferiores a la media de la OCDE. La primera respuesta de los profesores
de matemáticas es unánime: “en nuestros centros no se estudian estos contenidos
ni se valoran estas actitudes” ¿quiere esto decir que los equivocados
son ellos? No, quiere decir que en el informe PISA se valoran los “aprendizajes”
de los alumnos y que aquí se trabaja en la “enseñanza”, que un buen profesor
de matemáticas no es el que más suspende sino el que consigue que sus
alumnos aprendan y por tanto que no suspendan.
Se reconoce
que los profesores de Educación Infantil y Primaria no adquirieron una
formación sólida en matemáticas en su formación inicial, que los profesores
de matemáticas de secundaria en su formación académica, no adquirieron
competencias en didáctica, en metodología, en cómo los alumnos aprenden
y en cómo se organiza un aula.
Casi todos
han recorrido antes el camino que practican ahora, “enunciar”, “memorizar”,
“comprender”, que no es el que conduce al éxito, y siguen centrando su
actividad en la exposición verbal y en la pizarra, que continúan “interpretando”
los libros de texto, que han dedicado poco tiempo a la geometría y a su
manejo, que consideran que algunos contenidos están vacíos o sin proyección,
que no tienen tiempo o no lo han dedicado a generar dudas, buscar desafíos
y establecer retos a nivel individual y de grupos de alumnos con actividades
atractivas, creativas y rigurosas, y siempre con resultados, que pueden
ser divergentes.
Estos datos
parciales del Informe se apuntan, para afirmar que la mejora de los resultados
no se debe plantear solo desde la actuación de los profesores ni tampoco
desde la de los alumnos. También para advertir que el Informe Pisa no
ofrece información suficiente para saber si la educación es o no es de
calidad para todos.
Fracaso
escolar
La
primera reacción ante los resultados del informe PISA, la más fácil, la
de siempre, fijarse en los alumnos; son ellos los que fracasan (como en
el fracaso escolar), la culpa es siempre del alumno y toda. Sin embargo
el fracaso está en el sistema educativo o incluso más, en la paralización
social ante la educación; y sólo desde ahí puede venir la solución: de
la movilización social por la educación.
No se trata,
por insuficiente, ni de cambiar el currículo, ni de que se formen mejor
los profesores ni siquiera de que se aumente significativamente la financiación
de la educación.
Se trata de
una movilización de la sociedad por la educación, que sitúe a la educación
en el centro de las preocupaciones, en la prioridad de una sociedad libre,
culta, creativa, productiva y justa.
Desde la gestión
política, tuvimos una Ley de Enseñanza Primaria desde 1945 hasta 1970,
¿obligatoria? hasta los diez años de edad, en el año 1970, Ley General
de Educación, que tenía en su título también “Financiación”, y que con
muy poco de financiación extendió la escolarización obligatoria hasta
los 14 años. En el año 1985 se aprueba la Ley Orgánica del Derecho a la
Educación (LODE) en 1990, la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema
Educativo (LOGSE) y en 1995 la Ley Orgánica de la Participación y Gobierno
de los Centros (LOPEG), y la obligatoriedad se extiende hasta los 16 años.
La Ley Orgánica de Calidad de la Educación (LOCE) en 2001, modifica la
LOGSE pero el Gobierno del PSOE paralizó su aplicación en dos años, con
lo que pretende derogar las cuatro leyes educativas y refundirlas en una.
La tramitación y el consenso con las Comunidades Autónomas, llevaría a
su implantación paulatina a partir del curso 2006-2007.
El Ministerio
de Educación y Ciencia elaboró el documento “Una Educación de Calidad
para todos y entre todos. Propuestas para el debate”, abierto a la participación
de los agentes sociales, de las instituciones comprometidas con la educación,
de todos los docentes y profesionales de la educación, de las familias
y de todos los ciudadanos. Se iba a cerrar en diciembre pasado y se prolongó
hasta marzo. El debate auspiciado en unas Comunidades Autónomas, y desamparado
e incluso abandonado en otras, llega a su final con consideraciones de
suficiente para unos, insatisfactorio para otros, y de insuficiente para
los que se opusieron y no participaron.
El
debate nacional
Hoy
la escuela de todos, la educación de todos, exige la participación de
todos. Si en la educación de hoy deben de primar los valores democráticos,
sus leyes, las reformas educativas tendrían que tener un talante democrático,
un valor democrático superior a las mayorías parlamentarias. Es necesario
un debate nacional sobre educación en España. En Francia, en le verano
de 2003, el Presidente de la República, Jacques Chirac expresó su deseo
de reformar la Ley de Orientación en vigor desde 1989 que no se había
desarrollado del todo y que no tenía soluciones para nuevos problemas.
Encomendó a una Comisión independiente del Gobierno la organización de
un gran debate nacional para que cada ciudadano francés pudiese dar su
opinión sobre la escuela y la educación, y que a partir de ese debate
se definiesen los ejes para mejorar la escuela y la educación. La Comisión
propuso 22 temas para el debate, desde los valores que debe transmitir
la escuela hoy, hasta la formación de los profesores y el sistema de contratación.
A lo largo de seis meses y con una gran campaña mediática en prensa, radio
y televisión para conocer el lugar, hora y día de cada debate, cerca de
1.500.000 personas participaron en los debates, con una media de 80 por
acto.
Se completó
el debate con el acceso a la página Web de la Comisión, con correo ordinario,
con actos de organizaciones y asociaciones, con los tratamientos políticos
en el Parlamento, en el Senado y en la Asamblea Nacional y finalmente
con encuestas a personas y colectivos que no participaban en el debate.
Hace falta
un debate para ponernos de acuerdo, todos, en lo que es hoy educación
y para qué, los padres, los profesores, los agentes sociales e incluso
los alumnos. La educación es algo muy importante, como para no concentrar
todas las energías en ella. Por su trascendente valor, no puede dejarse
en la responsabilidad única de los partidos políticos, ni de las administraciones
educativas, ni siquiera los profesores. Tienen que participar y responsabilizarse,
otras organizaciones relacionadas con la cultura, los medios de comunicación,
responsables del medio ambiente, de la salud; los que tienen competencias
en urbanismo y equipamientos urbanos, las empresas e industrias, los que
se encargan de los deportes y el ocio... cada uno de los todos.
Desde los ámbitos
internacionales, tanto la OCDE como la UNESCO ponen el acento en las competencias
clave para la educación y determinan de forma explícita que los fines
deben basarse en las competencias para poder ejercer la ciudadanía, por
lo tanto no sólo competencias en el ámbito académico sino en el de desarrollo
personal y social. Competencias del informe Delors: aprender a conocer,
a hacer, a convivir, a ser.
Calidad
Calidad
es la palabra mágica, a la que todos recurren, pero que cada uno interpreta
según sus conveniencias. Cecilia Braslavsky, XIX Semana Monográfica de
la educación, Fundación Santillana “una educación de calidad es aquella
que permite que todos aprendan lo que necesitan aprender en el momento
oportuno de su vida y de sus sociedades y en felicidad” Ser feliz no es
sinónimo de ser hedonista. Se puede ser feliz ejercitando tareas rigurosas,
adquiriendo nuevos conocimientos, interpretando obras de arte, resolviendo
situaciones nuevas, ayudando a otros, vinculándose en trabajos colectivos,
manejando nuevas estrategias.
Otros dicen
que la LOCE, ley de calidad; se fundamenta en la recuperación del concepto
de esfuerzo, que se había abandonado porque la LOGSE había trasladado
el hedonismo social al sistema educativo. La obtención de la mejora de
la calidad no se consigue sólo con el esfuerzo de los alumnos, sino con
el esfuerzo combinado de los poderes políticos, de las administraciones
educativas, de las organizaciones sociales, de los profesores, de los
padres y madres y de los alumnos.
Tiene que estar
muy explícito a nivel social lo que se pretende en educación y ponernos
de acuerdo para desenmascarar a los tienen otros intereses ocultos: reproducción
de clases, selección política, dominación cultural aunque las enmascaran
con las pantallas contrarias igualdad de oportunidades, compensación
social, pluralismo político, integración social, derecho a elegir..
Desde el ámbito
de la cultura, se pide: respuestas a situaciones cambiantes, desde una
cultura clásica a una cultura de la calle y de hoy, desde una concepción
homogénea de la población a otra general y multivaria, desde una formación
individual a otra colectiva, desde lo experimentado a lo a experienciar,
desde el conocimiento cultural del pasado hacia el conocimiento cultural
del presente, desde la cultura codificada hacia una cultura a codificar,
desde una cultura pasiva a una cultura activa, desde esquemas preconcebidos
a la posibilidad de esquemas creativos participativos y liberadores una
cultura que permita que cada persona reflexione sobre su propio destinos,
de una cultura de adultos a una cultura de adolescentes a una cultura
vivida.
Desde el ámbito
del empleo se demanda: jóvenes despiertos con iniciativa y dinámicos,
con capacidad para detenerse a pensar; jóvenes con experiencias de comunicación,
emitir mensajes y transmitir situaciones; con experiencias para obtener
y utilizar información pertinente, saber donde obtenerla y como utilizarla;
con destrezas en cooperación y colaboración de trabajar con otros para
conseguir el mismo objetivo; con prácticas de para identificar los problemas,
establecer procesos, planificar soluciones, elegir, equivocarse y volver
a acertar; con hábitos de plantear una cuestión, fijar objetivos y calendario
y definir prioridades; con capacidades para examinar y valorar la calidad
de un producto o servicio; con determinación para implantar soluciones
con eficacia. Jóvenes con experiencias, que no es un contrasentido, lo
sería, llenos de contenidos y vacíos de experiencias
La
reforma
¿Se
puede reformar la educación sin reformar la sociedad? Contestaba Edgar
Morín “hasta cierto punto sí... ha de abordarse desde la Universidad,
iniciarla en Primaria y después en Secundaría”. Sin atreverme a contradecir
a este gran pensador, y en nuestro caso, pienso que las reformas educativas
en España no llegaron a buen término, entre otras razones, porque no afectaron
a la Universidad. La Universidad estaba al margen de sus futuros alumnos,
su organización no cambiaba con los tiempos e incluso se resistía, cediendo
o imponiendo su organización la organización por departamentos en la educación
secundaria, el que la calidad de un Instituto se mida en las notas de
selectividad en vez de la mayor calidad de todos.... El status superior
mantenía que para impartir educación a un alumno de 8, 13 o 14 años no
se necesitaba una formación superior porque era una tarea fácil e intrascendente,
que era mucho más difícil trabajar con un alumno de 22 años, y mucho más
importante.
La cascada
de las atribuciones de responsabilidades sobre los problemas que no se
resuelven y aplazan o trasladan es lineal, desde la Universidad se “culpa”
al Bachillerato, desde éste a la ESO, desde ésta a la Primaria, y por
último a la Educación Infantil; y hacia arriba desde junio a septiembre
del mismo año, se establecen verjas entre Infantil y Primaria, entre ésta
y ESO, entre ésta y Bachillerato, y entre éste y la Universidad, verjas
en vez de andamios (Brunner) que faciliten, que ayuden a construir.
Josep María
Bricall, Catedrático de Economía Política, elaboró el famoso y arrinconado
informe sobre una universidad en la que importaban más los profesores
que los estudiantes, una de las razones de su aparcamiento. La declaración
de Bolonia, firmada por los ministros de educación de 30 países europeos,
en 1999, estableció los principios fundamentales para la construcción
de un espacio común europeo de enseñanza superior, hasta el 2010, que
sea coherente, compatible y competitivo. Se establecen cambios en la enseñanza,
en la investigación y en la organización de la política universitaria,
cambios necesarios para pasar de modelos de enseñanza centrados sobre
el profesor a modelos de aprendizaje centrados sobre el estudiante y con
la utilización adecuada de las tecnologías de la comunicación. Pasar de
lo que quiere enseñar el profesor a lo que necesita aprender el estudiante.
Oportunidad para que la Universidad y desde la Universidad se pueda alcanzar
la verdadera reforma educativa, desde educación infantil hasta los grados
de la Universidad.
Podríamos concluir
que tenemos un oportunidad que no podemos permitirnos el lujo de perderla,
la de lograr un pacto social, de todos por la educación. Una movilización
social por la educación, entre todas las fuerzas políticas a las que hay
que exigir capacidad para lograr acuerdos en educación que superen el
interés partidista y de legislaturas, entre los agentes educativos, entre
los agentes sociales. A ello puede contribuir el Informe Pisa, el debate
nacional sobre educación, el desarrollo y aportaciones del documento “Una
Educación de calidad para todos y entre todos” del Ministerio de Educación
y Ciencia, el trámite y debate parlamentario para la elaboración de la
Ley y los cambios en la Universidad por su convergencia europea por la
declaración de Bolonia, a cerrar en 2010.
Un momento
histórico para la Educación, con movilización de ideas, de planteamientos,
de propuestas; sin enfrentamientos, sin mentiras, sin privilegios; con
rigor, con seriedad… con educación.
jmcabada@educa.madrid.org
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