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Cansados y aburridos

Al final se ha logrado casi un acuerdo sobre los puntos básicos de la Ley Orgánica de Educación, pero el espectáculo de enfrentamiento dado por algunas fuerzas políticas y determinados sectores de la enseñanza tiene que ser un claro ejemplo de cómo no se deben hacer las cosas. Los que no dedicamos a la labor de enseñar estamos cansados y aburridos de tanta descalificación política y de tanta lucha ideológica. Ya son más de veinte años de poner a las clases de Religión como aspecto clave de cualquier reforma del sistema educativo.
Por otra parte, las demandas económicas de un determinado sector de la patronales de la enseñanza demuestran que la protesta es un buen camino para alcanzar sus pretensiones, pero el fin no justifica los medios. No se puede utilizar la demagogia para derribar una reforma basándose en argumentos como el fracaso escolar, el derecho a la libertad para elegir centro y el citado ejemplo de la asignatura de religión, que de tan reiterado comienza a ser insufrible.
Esperemos que a partir de ahora, con las aguas más calmadas, la reforma siga su curso, acabe aprobándose y más tarde, aplicándose. Porque de su aplicación es de donde se podrán obtener resultados, podremos ver que cosas funcionan, que aspectos es necesario modificar, mejorar o relegar. Pero para ello debemos estar todos de acuerdo, remar en la misma dirección.
Aunque no la comparto en su totalidad, si hay algo positivo en esta nueva ley educativa -espero sea la última en muchos años-, es que se quiere reforzar la autonomía de los centros docentes y mejorar la formación del profesorado. Ojalá que no se quede en papel mojado, algo de lo que desgraciadamente tenemos muchos ejemplos en el mundo de la educación.

Ángel García Núñez
Madrid

 
     
   

Un paso adelante

Por vez primera y antes de que se iniciara el trámite parlamentario de la Ley Orgánica de Educación, el Ministerio de Educación y Ciencia ha firmado acuerdos con los representantes sindicales de los sectores público y concertado. Esta es una buena noticia para el profesorado, ya que este compromiso se traducirá en mejorar las condiciones sociolaborales del colectivo, además de recoger una de las reivindicaciones históricas de los sindicatos: la elaboración de un Estatuto de la Función Pública Docente. Este reglamento contemplaría la formación continua, la promoción profesional hasta la universidad, la movilidad nacional y la seguridad y salud laboral de los profesores, además de un nuevo sistema de acceso que valore la experiencia y reduzca el porcentaje de interinos.
Tras la firma con los sindicatos del sector público, la pasada semana se suscribió el acuerdo con los representantes del profesorado de la enseñanza privada concertada. Nuestro colectivo se muestra satisfecho, ya que el convenio especifica la equiparación gradual de nuestros salarios con los de los funcionarios públicos.
En esta línea, determina la progresiva equiparación salarial de los licenciados que imparten 1º y 2º de ESO con los del resto de la Secundaria. El MEC también se compromete a incluir a este sector docente en sus actividades de formación.
Los profesores que impartimos clases en los centros privados concertados reivindicamos, además de percibir el mismo salario que nuestros compañeros de la enseñanza pública, una formación continua que nos permita adecuarnos a las demandas de un alumnado cada vez más diverso y atender las necesidades educativas especiales que se nos plantean diariamente en las aulas.

Manuel Fernández García
Madrid.

 
       
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