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Madrid.
G. A.
Las federaciones
de Enseñanza de CC.OO y UGT, la Confederación laica de Padres CEAPA, y
las organizaciones estudiantiles CANAE y FAEST, han difundido un comunicado
conjunto, en el que afirman que “la reforma educativa emprendida por el
Gobierno debe implicar la implantación de un modelo educativo de servicio
público de calidad para todos”. Por ello, piden que se aseguren diversos
aspectos del proyecto de LOE que consideran positivos, para “garantizar
a todos los alumnos y alumnas una igualdad efectiva de oportunidades”.
Y también “la inclusión de todas las medidas y estrategias de prevención
del fracaso escolar en todos los niveles, con una referencia explícita
a la atención a la diversidad”. Quieren igualmente que se mantenga la
regulación que hace el proyecto de la admisión de alumnos, para garantizar
que todos los centros sostenidos con fondos públicos hagan un esfuerzo
equitativo para escolarizar a todos los estudiantes con riesgo de exclusión”.
Y están de acuerdo con la inclusión de los “objetivos educativos de la
Unión Europea, fomentando el aprendizaje para toda la vida”, y con que
se quiera garantizar “el principio del esfuerzo compartido para garantizar
el éxito escolar de los alumnos, con la participación de éstos, las familias,
el profesorado, los centros docentes, las administraciones educativas
y la sociedad en su conjunto”.
Pero también
consideran que el Gobierno y los grupos parlamentarios deberían “subsanar”
algunas cuestiones que no están “suficientemente recogidas” en la Ley,
“y que condicionarán el futuro del sistema educativo en nuestro país”.
En primer lugar, creen que es “necesaria e ineludible” una Ley de financiación
consensuada entre el Estado y las comunidades autónomas, “que asegure
los recursos económicos necesarios y suficientes para hacer efectiva la
aplicación y desarrollo de la reforma”. Y piden que el gasto educativo
“converja también con Europa”, alcanzando el 6% del PIB.
Atención
equitativa a la diversidad
Estas
organizaciones reclaman “medidas concretas que aseguren, en todos los
centros sostenidos con fondos públicos, el cumplimiento del principio
de atención a la diversidad en condiciones de equidad, enfatizando su
importancia preventiva”. Eso supondrá reforzar la acción tutorial, reducir
las ratios, determinar zonas de atención preferente, y establecer “un
plan que aborde los problemas de convivencia en los centros”. Además,
piden que se potencien los servicios educativos complementarios, y que
se asegure “el proceso de democratización de todos los centros sostenidos
con fondos públicos, a través de la participación de toda la comunidad
educativa”.
Finalmente,
quieren que no haya ningún tipo de discriminación por ninguna causa, incluidas
las razones de sexo, en el proceso de admisión de alumnos. E insisten
en que la asignatura de Religión “no debe ser computable a efectos académicos,
ni de petición de becas ni de promoción de curso”, ni se debe imponer
alternativa a quienes opten por no cursarla. Por todo ello, piden “un
esfuerzo” a los representantes políticos de la sociedad para que la futura
Ley “sea fruto de un gran pacto, que garantice la necesaria estabilidad
del futuro de la educación en nuestro país, y no se instrumentalice partidariamente”.
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