Defensa y cooperación

La Biblioteca Nacional recrea en una exposición la labor realizada por sus bibliotecarios durante la Guerra Civil

Setenta años después del inicio de la Guerra Civil, la Biblioteca Nacional ha asumido el noble reto de investigar, sintetizar y divulgar piezas desconocidas y vitales del puzzle que dibuja su historia y la de la cultura española: Biblioteca en guerra, in memoriam y en la reflexión veraz de todos los personajes y situaciones que han conformado nuestra realidad.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
“Poco a nada se sabe de la labor callada, pero clave para la conservación de nuestro patrimonio cultural, que desempeñaron los bibliotecarios de la Biblioteca Nacional durante los tres largos años que Madrid permaneció sitiada, sometida a constantes bombardeos. De 1936 a 1939, además de sus propios fondos, la Biblioteca Nacional, custodió, conservó y catalogó centenares de miles de libros provenientes de las bibliotecas de la Ciudad Universitaria, situadas de golpe en primera línea del frente, a los que se sumaron los que pertenecían a las más importantes bibliotecas privadas, en muchos casos abandonados por sus dueños, que de ese modo se salvaron del saqueo o la destrucción”: Rosa Regás, Directora General de la Biblioteca Nacional y promotora de la recuperación de la memoria de la Institución: una asociada más a la larga y extraordinaria lista de seres que han persistido en el concepto integral de cultura, que asoma coordenadas desdibujadas en nuestra contemporaneidad, que en esta Biblioteca en guerra entrega a sus antecesores bibliotecarios el reconocimiento que nunca antes nadie había querido gestar: setenta años después; en memoria y en absoluta justicia y veracidad.

Cinco protagonistas

Blanca Calvo, ex directora de la Biblioteca de Guadalajara y actual Consejera de Cultura de Castilla-La Mancha, y Ramón Salaberría, especialista en la historia de la República y los exiliados, han sido los investigadores que, sobre los fondos de más de una treintena de instituciones tanto públicas como privadas, han realizado el trazado pormenorizado no sólo de un periodo de la historia de la Biblioteca sino, y sobre todo, de la forma de entender su quehacer cultural en la sociedad. Biblioteca en guerra, producida íntegramente por la Biblioteca Nacional y exhibida en sus salas de exposiciones hasta el próximo 19 de febrero, sitúa en Tomás Navarro Tomás, director de la Biblioteca Nacional durante el periodo 1936-1939, y en otros cuatro destacados bibliotecarios impulsores de los grandes proyectos de la época: Juan Vicens, Teresa Andrés, Jordi Rubió y María Moliner, los pilares de un recorrido que, según palabras de la Ministra de Cultura, Carmen Calvo, “ha querido poner de relieve el trabajo que sus bibliotecarios realizaron en las más difíciles condiciones, así como su trágico destino y la ingratitud con la que la dictadura les trató”.

Misiones pedagógicas

Un gran mural con los retratos de estos grandes cinco protagonistas y guías de la exposición –cuyas trayectorias han sido recreadas en vídeos realizados para la ocasión- introduce al visitante en el espacio de extraordinaria vitalidad que la república desarrolló a través del Ministerio de Instrucción Pública entre 1931 y 1936: aquí está el trabajo realizado por las Bibliotecas de Misiones Pedagógicas, que el Patronato de Misiones iba dejando en los pueblos, con su filosofía y las personas que participaron en su difusión; las Bibliotecas Municipales, creadas en este periodo; las Bibliotecas proletarias, de asociaciones... promovidas por toda suerte de grupos, modestas y extraordinariamente entusiastas. Una forma de entender la cultura que asienta como firme basamento el segundo gran apartado de la muestra y el que motiva la reflexión general: Biblioteca en guerra, recoge y valora las actuaciones en el ámbito bibliotecario realizadas durante la Guerra Civil por el Ministerio de Instrucción Pública y otras instancias, gubernamentales o no, como la Generalitat de Catalunya, los órganos rectores del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, la asociación Cultura Popular, etcétera.

Protección y rescate

Es aquí donde se narran las labores de protección, rescate y salvaguardia del patrimonio documental desarrolladas por la primera institución bibliotecaria de España; donde se muestra la labor realizada a través de las Bibliotecas en los frentes y en acciones divulgativas como La lectura pública a través de documentos, fotografías, recreaciones escultóricas y en textos alusivos a guerras actuales, ubicados en la muestra por su semejanza o correspondencia con lo ocurrido entonces en nuestro país.
La derrota de la causa republicana marca el final de la muestra y también la conclusión de las trayectorias de los protagonistas institucionales y humanos que han ido haciéndose oír y ver en esta exposición. Una Galería de destinos da cuenta de su continuación en la historia más allá del periodo que esta muestra acomete: sus logros, su labor seminal, su ejemplo pero también sus trabajos o empresas fallidos, las esperanzas abatidas por la represión y el exilio.
Una placa, descubierta con motivo de esta muestra, es el sello que avala el débito y el reconocimiento que nuestra sociedad contrajo y ahora paga con estos auténticos héroes de nuestra España: “Con motivo de la exposición La Biblioteca en guerra, la Biblioteca Nacional rinde homenaje a su Director Don Tomás Navarro Tomás (1936-39) y a todos los bibliotecarios que en difíciles circunstancias dieron lo mejor de sí mismos por los libros y la cultura”. Así sea. 

 

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