Tres de cada cien alumnos padecen
acoso escolar, el 65% de ellos son chicas
Ocho de cada diez estudiantes son testigos de estos actos, según un informe del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia
El maltrato en el entorno escolar es un fenómeno relativamente frecuente en los centros educativos españoles. El acoso o “Bullying”, no tanto, aunque no por ello sea menos alarmante, según un informe del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia. Los datos se han obtenido a partir de la 800 entrevistas telefónicas realizadas a chavales de entre 12 y 16 años.
La mayor parte de las víctimas de acoso declaran sentir nerviosismo, tristeza y soledad a raíz de la experiencia. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. M. GIRON
Tres de cada cien alumnos sufren acoso escolar o situaciones de violencia intimidatoria y persistente por parte de un compañero, y en el 65% de los casos, las víctimas son chicas. Así lo refleja el informe “Violencia entre compañeros en la escuela”, elaborado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia y por la empresa demoscópica Metraseis.
Según este estudio, que ha sido realizado a partir de 800 entrevistas telefónicas a jóvenes con edades comprendidas entre 12 y 16 años pertenecientes a todas las comunidades autónomas, ocho de cada diez entrevistados se confiesa testigo de violencia escolar.
El informe ha sido patrocinado por la Generalitat Valenciana y la Caja de Ahorros del Mediterráneo, y señala que el 90% de los acosos son emocionales, físicos (70%) o de vandalismo (5%). En el 60%, se dan varios tipos simultáneamente.
El director del Centro Reina Sofía, José Sanmartín, distinguió entre violencia y acoso entre compañeros. “No es acoso el insulto ocasional (violencia) –precisó- sino el sistemático y persistente, que tiende a aislar a la víctima, se da en una situación de desequilibrio de poder y donde no sea percibido por terceros”.

Ley del silencio

Sanmartín cuestionó que haya una “ley del silencio” en la violencia entre compañeros porque agredidos y testigos lo cuentan, aunque la información se cortocircuita y no llega a las autoridades educativas.
La mayor parte del acoso tiene lugar en clase (75%), en el patio (60%), en los pasillos (40%), y en los alrededores del centro (10%).
Sólo el 5% dice que no siente efectos negativos, pero un 55% confiesa nerviosismo, un 50% tristeza, un 45% soledad, un 35% menor rendimiento escolar y un 20% alteraciones del sueño. Lo hablan el 80%, fundamentalmente con profesores, algún amigo y los padres.
Mayoritariamente piensan que los agresores “la han tomado con ellos” (45%), y el 25% cree que el profesor “no hace nada”. Su respuesta a la agresión es, principalmente, insultar (40%) y aguantar (30%).
En cuanto a violencia, el 14% declara haber sido agredido (el 57% son chicos), lo que significa un 2’5% más que en Europa. De ellos, han sido agredidos emocionalmente en un 83% de los casos (un 36’5% de forma persistente) y físicamente un 51%.

Abusos sexuales

Ninguna víctima declara abuso sexual, quizás por “vergüenza”, aunque hay testigos que así lo han presenciado.
Son víctimas el 20’8% de los alumnos de centros privados, el 14’8% de públicos, y el 11’9% de concertados.
El lugar de agresión es la clase (54%), el patio (53%) y los alrededores del colegio (33%). El 7’6% se reconoce agresor (6% en Europa) y ocho de cada diez son varones.
Al 59% de los agresores les gusta el riesgo, el 41% prefiere películas y videojuegos violentos, y se caracterizan por la ausencia de empatía, por impulsividad, hiperactividad y bajo rendimiento escolar.
Los motivos para agredir son, principalmente, una provocación de la víctima (70’5%) y porque esta “se lo merece” (23%). El 55% afirma que los profesores intervienen en los casos de conflicto.
Según Sanmartín, la violencia escolar “aflora” en el centro, pero sus raíces están en el agresor, la familia, la escuela y la sociedad; es un problema “público, de conculcación de derechos humanos”.
Las víctimas no tienen perfil común, explicó Sanmartín, y rechazó el tópico de que la violencia sea “cosa de pobres o de inmigrantes”.
Por su parte, el consejero de Educación de la Comunidad Valenciana, Alejandro Font de Mora, reclamó una “iniciativa nacional pilotada por el Gobierno central para la prevención”.

 

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