Un estudio denuncia las graves
deficiencias de las bibliotecas escolares
El 50% de los alumnos y el 40% de los profesores no utilizan nunca este espacio educativo
Las bibliotecas escolares de los centros educativos españoles se encuentran entre las peores de Europa en casi todos los aspectos. Así, tanto por número de bibliotecas, fondos bibliográficos y documentales, medios tecnológicos y acceso a Internet, utilización por alumnos y profesores, como por presu- puestos disponibles para la mejora de las infraestructuras, nuestro país ocupa el último lugar de los países europeos.
El director de este estudio, Alvaro Marchesi; la presidenta del Consejo Escolar del Estado, Marta Mata; y el director general de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez; Antonio Basanta, durante la rueda de prensa. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. M. GIRON
Esta es una de la conclusiones del Estudio sobre Bibliotecas Escolares 2005, presentado por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez y el Instituto Idea, y que ha sido elaborada a partir de la realización de entrevistas a 16.000 alumnos y 3.800 profesores de 400 centros educativos de primaria y secundaria de toda España.
Otro dato del estudio hace referencia a la escasez de visitas que hacen los alumnos a las bibliotecas. Así, la mitad de ellos confiesa no ir nunca a la biblioteca en horario escolar. Pero además, el 40% de los profesores apenas utiliza la biblioteca. Según explicó Alvaro Marchesi, director de este estudio junto a Inés Miret, este dato no debe sorprender si se tienen en cuenta que las horas de apertura de las bibliotecas son escasas y que los libros de conocimiento son pocos en la mayoría de las áreas.
Marchesi pidió a las administraciones educativas dar un “impulso” a las bibliotecas y al fomento de la lectura en el marco de la nueva Ley Orgánica de la educación (LOE) que se tramita en las Cortes. En este sentido, propone que el Gobierno fije un tiempo obligado de lectura en todos los colegios españoles. “La Ley nos da una oportunidad para incluir propuestas ambiciosas”, comentó.

Carencia de bibliotecas

Según los datos del libro que recoge las conclusiones del estudio y que ha sido prologado por la ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, el 80% de los centros educativos carece de biblioteca central; sólo el 28’2% dispone de diez documentos por alumno, como recomiendan los organismos internacionales, y únicamente un 8’8% puede acceder a más de un 60% de documentos de consulta y conocimiento.
Además, la mitad de los centros carece de presupuesto específico para la biblioteca; sólo el 8’7% están bien equipadas en tecnología informática; el 25% de los centros no ofrece préstamo personal a domicilio; y el 80% no tiene servicio de información.
Otro dato importante del estudio señala la escasa implicación de los responsables de bibliotecas en su gestión. Una atención adecuada exigiría que una persona dedicara al menos media jornada a la biblioteca. Sin embargo, los datos muestran que solo el 15% de las bibliotecas tiene un responsable que dedica más de once horas semanales a esta labor.
Respecto a los horarios de apertura, solo el 30% de las bibliotecas están abiertas fuera del horario lectivo, aunque el tiempo de apertura varía si el centro es público o concertado. Estos últimos, abren más horas fuera del horario lectivo que los públicos, aunque tienen menos fondos bibliográficos que estos.

Materias más consultadas

En cuanto a las materias que son más consultadas en las bibliotecas, destacan Lengua y Literatura, Ciencias Sociales, Geografía e Historia, mientras que la Cultura Clásica, Tecnología y Educación Clásica ocupan los últimos puestos del escalafón en función del número de consultas que realizan los alumnos.
Pese a estos datos negativos, los responsables del informe valoran los avances producidos en estos últimos quince años así como el apoyo de las administraciones educativas con planes específicos para el fomento de la lectura.
No obstante, en el apartado final de este informe se incluyen un decálogo de recomendaciones para ser estudiadas por los responsables de las administraciones educativas, entre las que Marchesi destacó la inclusión de un tiempo de lectura en todas las áreas y materias de la educación obligatoria; la realización de un trabajo monográfico interdisciplinar al término de la ESO; garantizar los recurso de apoyo a escuelas y bibliotecas; y establecer comunidades de lectores.

 

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