Los expertos analizan las conductas violentas y agresivas en las aulas
Valencia acoge un encuentro internacional organizado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia
Profesionales y expertos de diversos países han analizado en Valencia, durante la IX Reunión Internacional sobre Biología y Sociología de la Violencia, centrada en
la escuela, fenómenos como el “bullying” o fracaso escolar y otras comportamientos agresivos en el medio escolar.
España registra una proporción de acoso escolar más alto que la media europea, según se informó en este encuentro. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid.
Más de la mitad de las víctimas de violencia escolar en Educación Secundaria Obligatoria (ESO) en España declaran que los profesores no intervienen ante una agresión, en el 74,2% de los casos porque "no se enteran" y en el 14,5% porque "pasan", según se recoge en el informe "Violencia entre compañeros en la escuela" del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, basado en 800 entrevistas, y dado a conocer en la IX Reunión Internacional sobre Biología y Sociología de la Violencia, centrada en la escuela, un encuentro organizado por la misma institución y celebrado en Valencia, informan las agencias.
De acuerdo con el citado estudio, si los preguntados son los agresores, la no intervención de los docentes baja al 44,3% ya sea porque "no se enteran" (63% de los casos) o porque "pasan" (22,2%). El 64,7% de los docentes "imponen una sanción" y el 43,4% "riñen" a los agresores, según aseguran éstos.
El director del Centro Reina Sofía, José Sanmartín, señala que la profesión de maestro ha sufrido una "notable" merma de dignidad y que se precisa restaurarla dotándolo de las capacidades necesarias para hacerse respetar. En su opinión, “hay profesores que, ante el panorama de la enseñanza actual y de sus posibilidades de hacer algo para mejorarlo, renuncian y miran a otro lado siempre que se produce un suceso que pueda acarrearles algún dolor de cabeza", pero lo dicho "no exonera al profesorado de toda responsabilidad", matizó. “No es de extrañar que, en estas circunstancias el profesorado presente altos índices de ‘burnout’, es decir, que esté quemado y que, en tasas asimismo elevadas, haga lo imposible por prejubilarse”.

Fenómeno extendido

En el encuentro, que fue inaugurado por la reina Doña Sofía, se ha puesto de manifiesto que el ‘bullying’ o acoso escolar está más extendido que la violencia contra las mujeres. Si los malos tratos dentro de la pareja alcanzan un 2%, el hostigamiento sistemático en las aulas llega al 3%. Como dice Sanmartín, el ‘bullying’ es una forma de tortura. “Para combatirlo, los profesores tienen que implicarse más”. Según las respuestas de los propios escolares, en un 50% de los casos los docentes no intervienen. “Es más cómodo no darse por enterado”, asegura Sanmartín, quien no oculta que detrás de este comportamiento hay muchas veces una actitud negligente por parte de quien puede evitarlo.
Uno de los primeros tópicos que intentan desmontar los expertos es la supuesta ‘ley del silencio’ que envuelve estos sucesos. No en vano, nueve de cada diez víctimas cuentan el acoso que sufren –como se desprende del estudio antes citado-, lo que no redunda, sin embargo, en la adopción de medidas.
La ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, que intervino en la inauguración del congreso, aseveró que las respuestas al problema deben ser variadas. Anunció la puesta en marcha de un programa que prevé la intervención de mediadores sociales para atenuar los conflictos en las aulas. Al mismo tiempo, la nueva asignatura Educación para la Ciudadanía, prevista en el proyecto de Ley Orgánica de Educación (LOE), contribuirá a prevenir el ‘bullying’ al impartir valores cívicos. El refuerzo de las tutorías y de la disciplina en clase, los programas de apoyo a los alumnos con bajos resultados académicos y la mejora de la formación inicial del profesorado son claves, según San Segundo, en la evitación de conflictos.

Superior a la media

España registra una proporción más elevada de acoso escolar que la media europea, aunque no se acerca a las índices de Estados Unidos, donde se aprecia una alta tasa de delitos que ponen en peligro la vida de los estudiantes. A la vista de ello, Sanmartín demanda la aprobación de una ley contra el ‘bullying’ que incluya un plan de acción basado en medidas preventivas. Suecia y Noruega han incorporado a sus leyes educativas preceptos para luchar contra el fenómeno y han puesto en marcha programas de intervención. El doctor en Psicología Dan Olweus, de la Universidad de Bergen (Noruega), considerado padre del concepto de "bullying" o acoso escolar, dijo en la reunión que los buenos resultados en la lucha contra este fenómeno necesita de profesores "comprometidos" y "concienciados
En el encuentro también se ha puesto de manifiesto que la inmigración no es sí un factor de riesgo, ya que el ‘bullying’ afecta también a niños de clases sociales acomodadas. Klaus-Jürgen Tillman, director científico de la ‘Laborschule’ de la Universidad de Bielefeld (Alemania), señala que el fracaso escolar, la pobreza y un alto consumo televisivo predisponen a la aparición de este tipo de violencia. Ciertos rasgos de la personalidad, como inclinaciones antisociales, agresividad, falta de empatía y frustración, abonan las conductas violentas en la escuela. “Contrariamente a la opinión general, ni el tamaño de la clase o escuela ni la competitividad en al obtención de mejores notas se han mostrado como factores que ejerzan una influencia significativa”, a juicio de Tillmann.
Por su parte, la profesora Catherine Blaya, del Observatorio Europeo de Violencia Escolar, dijo que se ha comprobado que un sentimiento alto de inseguridad entre los docentes repercute negativamente en los alumnos y puede generar comportamientos "transgresores", por lo que reclamó su capacitación para un clima positivo en las escuelas.

Imitación

El también especialista en violencia juvenil David Farrington, profesor de la Universidad británica de Cambridge, destacó en su intervención que quienes habían reconocido ser acosadores a los 14 años tenían hijos a los 32 que también lo eran, quizás por "imitación" de conducta, según un estudio con 400 personas de Londres. Para este experto, el rasgo de acosador se mantiene durante edades posteriores, aunque ya en ámbitos como la calle, el hogar y trabajo. Como riesgos individuales de esta conducta se refirió a la hiperactividad, la impulsividad, la baja inteligencia y la escasa empatía, mientras que muchas víctimas suelen ser solitarias. También dijo que esta situación puede cambiar con programas que doten de habilidades sociales a víctimas y agresores y que formen a los padres.

 

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