Maestro y adalid

La Residencia de Estudiantes acoge el legado creativo, intelectual y cultural de Manuel Altolaguirre

Poeta, crítico literario, editor e impresor, Manuel Altolaguirre (1905- 1959) ocupa una fastuosa posición en la historia real de la cultura española. A través de sus apasionadas y certeras tareas de dinamizador cultural este país avanzó en el desarrollo de su sensibilidad y en el reconocimiento de su propia fuerza creativa. En el centenario de su nacimiento, una mirada a su vida y a su obra nos lo recuerda.
De izquierda a derecha, Manuel Altolaguirre, Vicente Aleixandre, José Luis Cano y Carlos Bousoño (Madrid, 1950).

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Manuel Altolaguirre: Condenado al estricto silencio al que el franquismo sentenció a todo espíritu y voz que estuviera en relación con el sentir republicano; condenado a la desintegración del extraordinario humus creativo de la España de los 20 y 30, de la que fue parte y gran generador.
Manuel Altolaguirre: Absuelto de vivir para el dolor del transtierro; absuelto del deber de vivir entre los muertos.
Dos sentencias vividas en paralelo, sin el conflicto que él imaginó en su poema “Recuerda las fechas”, escrito en las últimas semanas de la guerra civil y publicado justo antes de su partida al exilio:

Recuerda todas las fechas./ Recuerda todas las cosas./
Limita con blancas nubes/ el jardín de tu memoria./
Muérete debajo de ella/ bajo su sombra.

Un Vida para la memoria hizo trizas su primera máxima de Vida o memoria, logrando una de las más fructíferas y ricas trayectorias culturales de la España del siglo XX. Del transtierro y del interior.

Archivo personal

En la Residencia de Estudiantes -y tras su paso deferente por el palacio Episcopal de su Málaga natal- se muestra estos días el resultado espléndido de la investigación llevada a cabo por el profesor del Colegio de México -y uno de los principales estudiosos de la Edad de Plata- James Valender, sobre la vida y la obra del poeta, crítico, traductor, biógrafo, dramaturgo, director de teatro, impresor, guionista, director y productor cinematográfico: Viaje a las islas invitadas. Manuel Altolaguirre (1905-1959), el mayor acto de reconocimiento y homenaje que España ha tenido para con el autor, fruto de la colaboración de las instituciones Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, Residencia de Estudiantes, Junta de Andalucía y Diputación de Málaga, traza un recorrido detallista, completo y documentado acerca del hombre y su obra, en todos los múltiples escenarios que le tocó vivir, en cada uno de los aspectos creativos que desarrolló y en compañía de los hombres y mujeres que dibujaron con él su extraordinaria trayectoria cultural.
El archivo personal del poeta entregado para su conservación a la Residencia de Estudiantes por su hija Paloma Altolaguirre además de fondos de numerosas instituciones y archivos particulares españoles y extranjeros son las fuentes que bajo la selección y coordinación de James Valender y Azucena López Cobo conforman este especial homenaje al que fue conocido como el benjamín de la Generación del 27 y su central difusor.

Poeta ante todo

El mismo título de la muestra –Viaje a las Islas Invitadas, en referencia a su primer poemario publicado- habla de cómo esta conmemoración de su centenario quiere incidir en su gran valor dentro de la poesía de la generación del 27, aunque nombres como los de sus coetáneos y amigos Luis Cernuda, Pedro Salinas o Federico García Lorca oscurecieran su nítido perfil: Las islas invitadas y otros poemas (Málaga, 1926); Ejemplo (Málaga, 1927); Soledades juntas (Madrid, 1931); La lenta libertad (Madrid, 1936); Las islas invitadas (Madrid 1936); Nube temporal (La Habana, 1939); Poemas de Las islas invitadas (México, 1944); Nuevos poemas de Las islas invitadas (México, 1946); Fin de un amor (México, 1949); Poemas en América (Málaga, 1955); Poemas completas (México, 1960) y Alba quieta (retrato) y otros poemas (1928, editado póstumamente) dibujan su entrega como autor a una poesía que estuvo también en el origen de su pasión de editor. Fue creador en 1923 de su primera revista poética Ambos, en colaboración con José María Hinojosa y José María Souviron; codirector con Emilio Prados a partir de 1926 de la revista poética Litoral; editor de los cuadernos literarios Poesía, en Málaga y París; fundador junto a su mujer, Concha Gómez, de la revista poética Héroe; editor en 1935 de la revista dirigida por Pablo Neruda Caballo Verde para la Poesía...Un sinfín de iniciativas ligadas al hecho poético entre las que sobresale su actuación como impresor itinerante en el ejército republicano y haber editado libros tan significados como España en el corazón, de Neruda o España, aparta de mí este cáliz, de Vallejo, además de imprimir las hojas literarias Granada de las letras y las armas, Los Lunes de El Combatiente y el Boletín del XI Cuerpo del Ejército del Este.

Cine en México

Nueve apartados recorren desde su niñez hasta los homenajes tras su muerte en el accidente que segó su vida a los 54 años con paradas en sus etapas en París, Madrid, Londres, los años de la Guerra Civil y el exilio: Niñez y juventud (1905-1923); Málaga (1924-1930); París-Madrid-Londres (1930-1936); Guerra Civil (1936-1939); Cuba (1939-1943); México (1943-1949); México-Cuba-España (1950-1959); El cine (1944-1959) y Homenaje. Sus poemarios y una amplia selección de libros editados por él; diversos ejemplares de las revistas que publicó y las que recogieron sus trabajos; algunos manuscritos de sus poemas, conferencias y proyectos; numerosas fotografías, documentos personales y cartas así como testimonios de sus relaciones profesionales y de amistad con algunos de los intelectuales y creadores más destacados de su tiempo se muestran en unas salas decoradas con obra plástica seleccionada por el asesor artístico de la muestra, Juan Manuel Bonet, en la que destacan obras de José Moreno Villa, Juan Gris, Pablo Ruiz Picasso, Salvador Dalí, Benjamín Palencia, Manuel Ángeles Ortiz, Gregorio Prieto, Ramón Gaya, René Portocarrero, Wifredo Lam, Mario Carreño, Carlos Enríquez, María Izquierdo y Manuel Rodríguez Lozano, entre otros creadores que formaron parte de la vida y la creatividad del autor. La sección dedicada a la estancia en Cuba recupera numerosos cuadros de una vanguardia artística que Altolaguirre frecuentó en los cuatro años que residió en la isla y aporta una mirada sobre el conjunto de su formación inédito hasta este momento.
El cine, la última de las aventuras de una personalidad marcada en lo vital y artístico por el afán de descubrir y experimentar, está espléndidamente sintetizado en esta muestra sobre el hombre y su obra con un apartado que reúne documentación, fotografías de sus rodajes y algunos guiones originales, además de la completa proyección del largometraje Subida al cielo, dirigida por Luis Buñuel y cuyo productor y guionista fue el propio Manuel Altolaguirre.

 

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