“Una mirada a la educación”, un repaso
al estado de la enseñanza en el mundo
El informe de la OCDE revela que uno de cada tres alumnos españoles no supera el Bachillerato

“La enseñanza y la formación continua desempeñan un papel crítico en el desarrollo económico y social”, según se resalta en el informe “Una mirada a la educación”   (Education at a glance), realizado por la OCDE y presentado recientemente en París. En el estudio se denuncia que el aumento de la inver-

sión en enseñanza, desde 1995 a 2002, no ha seguido el ritmo de crecimiento de las economías nacionales de los 30 países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE).
El gasto medio por alumno en nuestro país se sitúa en 4.900 euros, por debajo de la media del gasto por estudiante en los países de la OCDE, que alcanza los 6.100 euros. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid.
El capital humano, según se resalta en el informe de la OCDE “Una mirada a la educación”, presentado el pasado día 13 de septiembre en París, se ha convertido en un motor clave del crecimiento económico y de los ingresos personales, de tal forma que cada vez es más patente su influencia en logros de tipo no económico como la salud y la inclusión social.
La edición 2005 de “Una mirada a la educación” ofrece una serie exhaustiva, comparativa y actualizada de indicadores sobre el funcionamiento de los sistemas de enseñanza. Si bien el informe se centra en los 30 países de la OCDE, los indicadores hacen cada vez más referencia a países asociados. Dichos indicadores analizan la participación en la enseñanza, lo que se gasta en ella, el modo de funcionamiento de los sistemas de enseñanza y aprendizaje y un amplio rango de resultados.
Entre las novedades incluidas en el informe destaca una presentación de los resultados del Programa de la OCDE para la producción de Indicadores de Rendimiento de los Alumnos (PISA) de 2003, mediante los indicadores relativos a los siguientes aspectos: rendimiento en matemáticas de alumnos de 15 años; distribución de ingresos según el grado de educación; logros no económicos de la enseñanza; comparaciones sobre la participación de la población activa en la enseñanza y formación continuas; análisis del tiempo de aprendizaje extraescolar; cifras sobre la influencia del tipo de centro (público o privado) en el rendimiento escolar; o información acerca de si los centros de secundaria hacen diferencias entre alumnos a la hora de organizar la enseñanza y sobre el impacto que dicha medida tiene en su rendimiento.

España

Según los datos y análisis de indicadores recogidos en el informe de la OCDE, nuestro país presenta una tasa de no superación de los estudios de Bachillerato del 33% del alumnado, proporción que nos sitúa 12 puntos por encima de la media en este aspecto de los países de la OCDE (21%). Tan sólo República Eslovaca, Turquía y México presentan tasas superiores a España en este aspecto. En la población adulta española (25 a 64 años), un 43% ha obtenido al menos titulación de Bachillerato, porcentaje claramente inferior a la media en este apartado de la OCDE (66%).
Asimismo, España es prácticamente el único país de la OCDE en el que las probabilidades de acceder a un trabajo e insertarse en el mercado laboral no se ven incrementadas por el hecho de hallarse en posesión de una titulación universitaria.
Por otra parte, el gasto por alumno en los niveles no universitarios ha experimentado en nuestro país, desde el año 1995 a 2002, un incremento del 30%, un nivel de aumento que comparte con Australia, Irlanda, Australia, Polonia, Portugal, Turquía y Holanda, pero aún así, los 4.900 euros anuales por alumno que España gasta en estos niveles educativos no alcanzan el gasto medio de los países de la OCDE, situado en 6.100 euros, y viene a ser casi la mitad del gasto por alumno en Estados Unidos y Suiza, que alcanza los 9.400 euros.

Universidad

En el apartado universitario, el gasto por estudiante en España se ha incrementado por encima del 30% entre los citados años, pero mientras en nuestro país los alumnos perciben en becas un 8% del total del gasto público, la media de la OCDE en este apartado alcanza el 17%.
De forma global, el gasto en educación en España viene a suponer un 4,9% del PIB, más de un punto por debajo del gasto medio registrado en los países de la OCDE, que alcanza el 6%. 
La ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, señaló el día 14, en el Senado, en relación con los datos relativos a España del informe de la OCDE, según informa Europa Press, que considera dichos datos como “relevantes para el diagnóstico que debe conducir la definición de la Ley Orgánica de Educación (LOE) que en estos momentos está iniciando su tramitación en el Parlamento”, y tras reconocer que uno de los datos más destacables del informe es el relativo al bajo porcentaje de jóvenes que acaba el Bachillerato y la Formación Profesional, significó que elevar ese porcentaje “es uno de nuestros objetivos declarados de mejora del sistema educativo en los próximos años”, y precisó que para conseguirlo existen dos piezas claves “mejorar los resultados de la enseñanza primaria y secundaria obligatoria, para que los alumnos alcancen mejores niveles de formación, conocimientos y competencias para seguir estudiando, y, en segundo lugar, darles las posibilidades económicas para que a los 16 años no abandonen el sistema educativo, sino que continúen estudiando”.
A este respecto, el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció el pasado 19 de septiembre que la educación será “la estrella” de las políticas sociales en los presupuestos de 2006, según informa Efe, y afirmó que la educación necesita “más gasto público y una nueva ley estable”. Zapatero precisó asimismo que se incrementará el gasto público en educación “para aumentar la tasa de escolarización de los jóvenes en Bachillerato y Formación Profesional”.

Más personas estudian y durante más tiempo

Entre las principales conclusiones de esta edición del informe destaca la referida a que “hay más gente estudiando durante más tiempo, pero el porcentaje de titulación superior varía ampliamente. Se mantiene el aumento del nivel de educación en la población adulta de los países de la OCDE, favorecido por el creciente número de jóvenes que se gradúan con nivel de enseñanza secundaria y superior. Los adultos de entre 25 y 64 años presentan una media de titulaciones de 12 años de duración, lo que equivaldría al segundo ciclo de enseñanza secundaria. Se ha convertido en un hecho normal que más del 70% de los jóvenes que terminan sus estudios en los países de la OCDE hayan alcanzado el segundo ciclo de enseñanza secundaria, y que en promedio uno de cada tres de ellos cursen estudios universitarios (titulación de nivel superior tipo A)”.
Los indicadores de la edición 2005 de “Una mirada a la educación” muestran también que muchos países de la OCDE, en los que un elevado número de alumnos no terminaba la enseñanza secundaria, se están poniendo rápidamente al día en cuanto al segundo ciclo. En Bélgica, Francia, Grecia, Irlanda y Corea, alrededor de la mitad de aquellos que nacieron en la década de 1950 no terminaron la escuela secundaria, mientras que entre el 72% y el 97% de los que nacieron en la década de 1970 sí lo hicieron. En comparación con otros países, sigue siendo menos probable que los jóvenes adultos de México, Turquía y Portugal terminen el segundo ciclo de enseñanza secundaria.

Titulados

En cuanto a la enseñanza superior, los avances han sido más irregulares que los del segundo ciclo de secundaria. El número total de titulados en la OCDE ha crecido bastante gracias a importantes avances en algunos países. El porcentaje actual de titulados va desde menos del 20% en Austria, República Checa, Alemania y Turquía, a más del 40% en Australia, Dinamarca, Finlandia, Islandia y Polonia. Tales diferencias se atribuyen a la variedad de sistemas de enseñanza superior, siendo mayor el porcentaje de titulados en países con titulaciones más flexibles.
En la mayoría de los países las mujeres terminan antes que los hombres el ciclo de enseñanza secundaria y el de enseñanza superior, aunque sigue siendo bajo el número de ellas con vocación y dedicación a las matemáticas y a la ciencia, y, por tanto, el de las que eligen carreras universitarias en estos campos.
Según datos actuales, hay menos de 700 titulados en ciencias por cada 100.000 personas empleadas en Hungría y más de 2.200 en Australia, Finlandia, Francia, Irlanda, Corea y Reino Unido.
En cuanto a asignaturas curriculares como matemáticas y a la capacidad para resolver problemas, el rendimiento escolar varía considerablemente dentro de cada país y de un país a otro.

Los beneficios de la enseñanza

Los beneficios de la enseñanza se miden con baremos como perspectivas de empleo, ingresos personales y crecimiento económico global. La inversión en enseñanza es sinónimo de recompensa individual y colectiva. Los adultos mejor preparados tienen de media más opciones de trabajar y de mejorar sus ingresos. Este efecto varía entre países y niveles de educación, en especial en varones sin enseñanza secundaria que ven mermadas sus posibilidades de conseguir empleo frente a aquellos que sí obtuvieron dicha enseñanza.
El efecto más notorio en lo salarial se observa entre aquellos con titulación superior y los que sólo han conseguido titulación secundaria o postsecundaria no terciaria. Pese a que el efecto económico global es más difícil de medir con precisión, los indicadores muestran una clara influencia del capital humano en la productividad y el crecimiento económico.
Los indicadores específicos muestran que las mujeres con un nivel inferior de preparación tienen menos probabilidades de encontrar empleo que los hombres en su misma situación o que las mujeres mejor preparadas, especialmente en Grecia, Irlanda, Italia, México, España y Turquía, donde trabaja menos del 40% de las mujeres de entre 25 y 64 años sin formación secundaria, frente al 70% de los hombres con preparación similar. En dichos países la gran mayoría de mujeres con preparación superior tiene empleo. Al menos el 70% de ellas posee titulación superior, 63% en Turquía.
Se estima que un sólo año adicional de enseñanza tiene un efecto a largo plazo de entre un aumento de un 3% y un 6% en los resultados económicos del área de la OCDE. También se han tenido en cuenta los efectos de la enseñanza en la salud y en la cohesión social.

Gasto en educación

El gasto en educación está aumentando, aunque no al mismo ritmo que el PIB, según se afirma en el informe. Los países de la OCDE están ampliando sus sistemas educativos, mientras intentan contener el coste que ello supone habida cuenta del estrecho margen presupuestario. Las distintas presiones han tenido como consecuencia diversos resultados. La enseñanza superior, en la que el número de alumnos crece con mayor rapidez, se ve sometida a las mayores presiones en cuanto a reducción de costes unitarios. Por su parte, en la enseñanza primaria y secundaria de la mayoría de los países, donde en algunos casos la situación demográfica provoca una disminución del número de nuevos alumnos, el gasto por alumno va en aumento. En concreto, entre 1995 y 2002, Australia, Grecia, Irlanda, Nueva Zelanda, Polonia, Portugal, España y Turquía registraron un aumento del gasto por alumno de enseñanza secundaria no terciaria de un 30% o más. En otros países el aumento no superó el 10% y en Suecia el gasto cayó ligeramente.
En el caso de la enseñanza superior, el gasto por alumno cayó en algunos casos más del 10%, ya que no pudo ir a la par que el aumento del número de alumnos. Tal es el caso de países como la República Checa, Polonia y la República Eslovaca, en los que el número de nuevos alumnos ha crecido rápidamente, mientras que en Australia y Suecia su crecimiento ha sido más bien moderado. El gasto por alumno de enseñanza superior en Grecia, España, Suiza y Turquía subió por encima del 30%.
Sólo en la mitad de los países el aumento global del gasto en educación se mantuvo al menos en línea con el PIB en el periodo entre 1995 y 2002. En particular en Irlanda, que registró un rápido crecimiento del PIB, el aumento del gasto en instituciones de enseñanza no superior se mantuvo a la mitad, a pesar de que el gasto en enseñanza superior se mantuvo casi en el mismo nivel que el PIB. En Nueva Zelanda y Turquía, el gasto en instituciones de enseñanza no superior creció a un ritmo por encima del doble del PIB. Similar cadencia tuvo el gasto en enseñanza superior de Grecia, Hungría, Italia, Japón, México, Polonia, Suiza y Turquía.
El gasto privado es importante en algunas áreas, si bien los recursos para la educación aún dependen fuertemente de la asignación de presupuestos públicos.
La media de presupuestos públicos de los países de la OCDE disminuyó frente al PIB; el gasto público en educación creció con relación a dichos presupuestos, pero siempre por debajo del PIB. Dinamarca, Nueva Zelanda y Suecia experimentaron importantes recortes en la financiación pública de sus sistemas educativos.

Aumento en las expectativas de educación

Se mantiene el aumento de las expectativas en educación y la mayoría de los jóvenes esperan llevar a cabo algún tipo de preparación superior durante sus vidas. Hoy por hoy, un niño de cinco años de la mayoría de los países de la OCDE puede aspirar a recibir una formación de entre 16 y 21 años durante su vida, siempre que se mantengan los patrones de participación actuales. Desde 1995 el aumento de la participación en la enseñanza preescolar, secundaria y superior ha ido aparejado en todos los países a un crecimiento de las expectativas en educación. Se puede decir que, en promedio y sobre la base de los patrones actuales, el 53% de los jóvenes recibirá algún tipo de formación universitaria o equivalente.
Los indicadores muestran que las expectativas de formación para un niño de cinco años en 2003 superan los 16 años en todos los países, excepto en Luxemburgo, México, la República Eslovaca y Turquía, y alcanza sus cotas más altas en Australia, Bélgica, Finlandia, Islandia, Suecia y el Reino Unido, donde van desde 19 hasta 21 años.
En la República Checa, Grecia, Hungría, Islandia, Corea, Polonia, Suecia, Turquía y el Reino Unido, dicha expectativa creció por encima del 15% entre 1995 y 2003.
Si se tienen en cuenta los índices actuales de participación, el 53% de los jóvenes de los países de la OCDE se acogerán a programas universitarios o similares.
Los alumnos que cruzan las fronteras suponen un aumento del número de matriculaciones y un cambio en las características de las mismas. En 2003 el número de alumnos extranjeros, es decir, inscritos en centros fuera de su país de origen, era de 2,12 millones en los países de la OCDE. Esto supuso un incremento del 11,5% frente al año precedente.
Aquellos que no hayan terminado al menos el segundo ciclo de enseñanza secundaria corren un mayor riesgo de quedar desempleados. Más del 15% de los jóvenes de entre 25 a 29 años de la República Checa, Alemania, Polonia y la República Eslovaca que no han completado dicho ciclo están desempleados.

Estructura de la enseñanza

Los datos de enseñanza se miden no sólo por el número de horas lectivas o de alumnos por clase, sino también por las actividades extraescolares.
En los años de enseñanza obligatoria los datos varían mucho de un país a otro, tanto que puede darse el caso de que los alumnos de un país reciban un 50% más de instrucción y pasen un 50% más de tiempo en clase que en otro. Pero no todo ocurre en el aula, y el tiempo dedicado a las actividades extraescolares también varía de forma notoria según los nuevos datos del programa PISA. Entre las conclusiones extraídas de los datos de enseñanza y aprendizaje destacan:
Los alumnos de los países de la OCDE llegan a recibir de media 6.852 horas lectivas entre los 7 y los 14 años. Los requisitos formales exigen desde 5.523 horas en Finlandia hasta alrededor de 8.000 horas en Australia, Italia, Países Bajos y Escocia.
En el marco del programa PISA 2003 se preguntó a los alumnos de 15 años acerca del aprendizaje extraescolar y se obtuvieron respuestas muy diferentes entre países. Mientras que en Austria, Bélgica, la República Checa, Islandia, Japón, Noruega, Portugal, Suecia y Suiza el 80% del aprendizaje se desarrolla en clase, los alumnos de Grecia informaron que más del 40% de lo aprendido se distribuía entre los deberes y las actividades extraescolares.
El promedio de alumnos por clase en secundaria elemental es de 24 en los países de la OCDE, 30 o más en Japón, Corea y México y menos de 20 en Dinamarca, Islandia y Suiza.
De los diez países de la OCDE de que se tienen datos se sabe que en promedio el 30% del personal de los centros de enseñanza primaria y secundaria no son profesores, y van desde menos del 20% en Corea y Nueva Zelanda a más del 40% en la República Checa y Francia.
El salario del personal docente y el tiempo dedicado a los alumnos varía mucho de un país a otro, y en algunos casos el sistema salarial está cambiando. Tomando el PIB como referencia, hay profesores de algunos países a los que se les paga más del doble que a los de otros. Las diferencias se notan también en el horario laboral. La oferta y la demanda condicionan algunos cambios.

Sueldos

Los indicadores muestran que los sueldos de carreras medias del personal docente de secundaria básica equivalen a más del doble del PIB per cápita en Corea y México, mientras que en Islandia y la República Eslovaca se situaron por debajo del 75%.
El número de horas lectivas anuales en la enseñanza secundaria básica oscila entre las 535 de Japón y las más de 1.000 en México y Estados Unidos, con variaciones similares en otros niveles.
El personal docente del segundo ciclo de enseñanza secundaria está mejor pagado por hora lectiva que el de primaria. En Países Bajos y España la diferencia es de un 80%, pero menos del 5% en Nueva Zelanda, Polonia, la República Eslovaca y Estados Unidos.
El deseo de atraer personal docente en Australia, Dinamarca, Inglaterra, Finlandia y Escocia puede haber contribuido a que desde 1996 los sueldos iniciales aumenten con mayor rapidez que los demás. Los salarios de carrera media han aumentado con relativa rapidez en Austria, Japón, Países Bajos, Nueva Zelanda y Portugal. Los sueldos máximos en Nueva Zelanda también han aumentado más rápido que los salarios iniciales. Pero, como para llegar a ese nivel sólo son necesarios ocho años, se puede decir que son equiparables a los incentivos que se pagan a los nuevos profesores.
Aunque el rendimiento varíe según el tipo de centro y el tipo de sistema de enseñanza, hay que interpretar con cuidado el efecto de estas diferencias estructurales.
Los interesados en acceder al informe de la OCDE pueden visitar la página web: http://www.oecd.org/rights/ .

 

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