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Madrid.
G. A.
La Federación
de Enseñanza de CC.OO considera que el texto aprobado por el Gobierno
“supone un importante avance en la mejora de la calidad y la igualdad
de la enseñanza”, especialmente en lo relativo a la ordenación del sistema,
la consideración de la Educación Infantil como etapa educativa, la atención
a la diversidad, la simplificación normativa, la regulación equitativa
de la admisión de alumnos, o la eliminación de la reválida, entre otros
temas. Pero cree que “es totalmente insuficiente en cuanto a las condiciones
laborales y otros colectivos docentes”, sobre todo en lo referente a las
mejoras retributivas, jubilaciones, acceso a la función pública, formación
inicial y permanente, promoción y dignificación profesional, y a las mejoras
laborales para el personal de servicios educativos y de la enseñanza privada,
etc”.
Además, CC.OO
pide a la administración estatal y a las autonómicas un “compromiso financiero
preciso y realista” con la enseñanza, que en el caso del Gobierno central
empezaría con una “Ley de financiación para afrontar los gastos derivados
de la aplicación de la LOE, y para corregir los desequilibrios territoriales
y sociales en la asignación de recursos económicos a las necesidades educativas”.
Por último, insiste en la necesidad de negociar un “Estatuto Docente”,
y exige a los grupos políticos que acerquen sus posturas durante la tramitación
parlamentaria de la Ley, para llegar “un gran Pacto de Estado en materia
educativa, similar al que se alcanzó en su día en materia de pensiones
o sanidad”.
Mejoras
laborales insuficientes
También
FETE-UGT cree que el texto aprobado por el Gobierno sigue siendo “insuficiente”
en lo relativo las condiciones laborales de los trabajadores. En su opinión,
“no contempla un sistema de acceso que termine con la precariedad laboral
de la gran bolsa de interinos; y tampoco se observan cambios significativos
en lo concerniente a la promoción profesional docente, la elección de
los directores de los centros, la reducción de jornada, la jubilación
voluntaria anticipada, o la incorporación de nuevas figuras profesionales.
Ni tampoco se ha hecho eco de las reivindicaciones del profesorado de
Educación Plástica y Visual, Música y Tecnologías”.
Por el contrario,
FETE aplaude “el mantenimiento de la nueva materia de Educación para la
Ciudadanía, la introducción del aprendizaje y la recuperación del peso
de la Filosofía en el Bachillerato, la nueva reestructuración efectuada
en las Enseñanzas Artísticas, y la incorporación del capítulo dedicado
a las Enseñanzas Deportivas”. Aunque considera “chocante” que se haya
suprimido la posibilidad de que los menores de 15 años puedan acceder,
excepcionalmente, a los Programas de Cualificación Profesional Inicial.
Por otra parte, pide que la Religión sea de “oferta obligatoria para los
centros y voluntaria para los alumnos”, y propone un convenio colectivo
marco que regule las condiciones laborales de quienes la imparten. Por
ultimo, reclama “sentido común a los partidos políticos para dar a la
enseñanza la estabilidad que necesita”, mediante un Pacto de Estado por
la Educación.
Decepción
Según
la Confederación de STEs-Intersindical la Ley “decepciona y frustra” las
expectativas de quienes pedían un claro compromiso por la escuela pública
ya que, afirma, el MEC no ha admitido las propuestas planteadas para potenciar
dicho sector, disminuir las ratios y mejorar la calidad, acabar con las
discriminaciones salariales del profesorado, prevenir el fracaso escolar
en Primaria y mantener la carga horaria de determinadas asignaturas en
Secundaria. También cree que no se fomenta la elección democrática de
los cargos directivos, el acceso diferenciado para el profesorado interino,
el reconocimiento de las enfermedades profesionales, y la reducción del
horario lectivo a los mayores de 55 años.
Además, los
STEs denuncian que “no se dota a esta reforma de los medios económicos
necesarios para mejorar la calidad del sistema, pues con la memoria económica
que la acompaña sólo se eleva el porcentaje del PIB destinado a educación
en un 0,2%, lo que nos deja lejos de la media de la UE y sin posibilidad
de superar los atrasos históricos que tenemos”. Por ello, esta organización
espera que “la bofetada y el desprecio que supone la prácticamente nula
aceptación de propuestas para potenciar la escuela pública sirva para
animar la necesaria movilización de la comunidad educativa”.
Visión
“estatalista y totalitaria”
La
Federación de Enseñanza de USO afirma que “el Gobierno impone en el articulado
de esta Ley una visión estatalista y totalitaria de la educación, que
deja poco margen de actuación para que la iniciativa social pueda ejercer
los derechos educativos que reconoce nuestra Constitución”. Y añade que
“La LOE es una adulterada fotocopia de la LOGSE que no aporta nada coherente
para solucionar las altas cifras de fracaso escolar en nuestro sistema
educativo”. También dice esta ley “se ha elaborado sin contar con el necesario
consenso”, y que no se ha realizado un debate fructífero, sino “la mera
imposición de un modelo que cercena las posibilidades que pueden aportar
los centros de iniciativa social, a los que se considera en todo momento
subsidiarios de la escuela pública”.
USO insiste
en su rechazo al contenido de “una ley innecesaria, que poco va a contribuir
a mejorar el nivel de los alumnos españoles”. Echa de menos “referencias
a la necesidad del esfuerzo en la educación”; se opone a la eliminación
de la Prueba General de Bachillerato; rechaza la asignatura de Educación
para la Ciudadanía, “que puede convertirse en una herramienta para adoctrinar
a los alumnos y ha provocado que se marginen otras como Música, Plástica
y Tecnología”. Y, sobre todo, denuncia que “la Religión continua perdiendo
peso e importancia en la educación, con lo que se pone en peligro el futuro
laboral de miles de docentes”.
Visión
negativa
La
CECE considera que el texto aprobado por el Gobierno “no contempla la
libertad de enseñanza; no afronta que los alumnos desarrollen eficazmente
su personalidad y que nuestro sistema educativo supere la posición en
la que lo coloca el informe PISA; y considera la enseñanza concertada
subsidiaria de la pública”. También cree que no se garantizan unos mínimos
que deban respetar las comunidades autónomas, para evitar que se constituyan
“diecisiete sistemas educativos diferentes”; que no se reconoce el derecho
de los padres a elegir el centro que desean para sus hijos”; y que se
limita “drásticamente a los centros concertados las ventajas que se derivan
de la libertad de empresa”.
En opinión
de esta patronal, tampoco se reconoce que “la formación religiosa es un
derecho fundamental que el artículo 27 de la Constitución Española le
otorga a las familias”. Por todo ello, ha valorado “muy negativamente”
el anteproyecto, y ha anunciado su intención de emprender “todo tipo de
actuaciones conducentes a sensibilizar a la sociedad de la importancia
del servicio educativo que presta el sector privado de enseñanza, llegando
si fuera preciso, a recurrir ante el Tribunal Constitucional”.
“Monopolio
estatal”
También
Educación y Gestión y FERE-CECA entienden que el proyecto de LOE “insiste
en la consideración de la educación como un servicio público y no como
un servicio público y social; rechaza el peso de la demanda de las familias;
y no reconoce la complementariedad de las dos redes de nuestro sistema
educativo, la pública y la privada. Todo ello -añade- nos lleva a un monopolio
estatal de la educación, que perjudica gravemente el principio de libertad
de enseñanza en sus distintas vertientes”.
Además, insisten
en que “se agrava el problema de la financiación de los centros concertados
y se cercena su autonomía, como si el modo de lograr una educación de
calidad para todos sea acabar con la enseñanza concertada”, y advierten
que “la ansiada calidad de nuestro sistema educativo no se logrará con
el conjunto de medidas pedagógicas que adopta la LOE, que no sólo no servirán
para mejorarlo sino que lo deteriorarán aún más”. Y dicen que no se ha
solucionado el tema de la Religión, “una asignatura fundamental para la
formación integral de nuestros alumnos”. En consecuencia, estas organizaciones
de la escuela católica manifiestan “la insatisfacción y decepción que
causa una Ley que nacerá deslegitimada en cuanto que no logra su principal
objetivo, el consenso”.
Sin
consenso
Más
crítica incluso se ha mostrado la CONCAPA, que ha enviado una carta a
la ministra de Educación en la que califica a la LOE como “la norma educativa
más mediocre y menos consensuada de toda la democracia”, y advierte que
no permitirá que ni el MEC ni el Gobierno “jueguen o hagan experimentos
con la formación de nuestros hijos”. Dice que esta Ley “es un auténtico
fiasco, un fraude para el profesorado, una estafa para las familias, un
paso atrás del sistema educativo y una oportunidad perdida para todos
los españoles en edad escolar”. Y rechaza la inclusión de la asignatura
Educación para la Ciudadanía y el tratamiento que se da a la enseñanza
de la Religión.
Esta confederación
de padres católicos dice que con medidas como la “posibilidad de los alumnos
de faltar a clase, la promoción de curso con tres suspensos, la falta
de pruebas objetivas que evalúen los conocimientos del estudiante y la
ausencia de medidas para suprimir la violencia en las aulas, la profesión
docente ha quedado irremediablemente desprestigiada”. E insiste que la
LOE “ha discriminado la escuela concertada y no ha conseguido prestigiar
la escuela pública”, y ha agravado “la situación originada en las diversas
autonomías desde la LOGSE, porque en lugar de homologar contribuye a acentuar
la creación de 17 sistemas educativos distintos”.
En definitiva,
la CONCAPA ha pedido la dimisión de la ministra de Educación “por su manifiesta
incapacidad para lograr un acuerdo educativo que propicie una ley que
mejore la enseñanza en nuestro país”. También ha iniciado contactos con
diversos agentes del mundo educativo, para promover acciones de protesta
conjuntas contra el proyecto de Ley. A mediados de septiembre está prevista
una reunión para concretar posibles movilizaciones, con la posible presencia
de las organizaciones firmaron el pasado mes de junio un documento sobre
“El derecho de los padres a elegir la educación en libertad”. Entre
ellas figuras patronales y representantes de los centros, como ANCEE,
CECE, EyG y FERE-CECA, de padres como COFAPA y la propia CONCAPA, y sindicatos
de enseñanza privada como FSIE y USO.
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