Arte en cristal

La Colección Bröhan trae a las salas del Museo Nacional de Artes Decorativas creaciones únicas de las vanguardias europeas

Varios años después de ser adquirida por el estado español y de viajar a diversas sedes museísticas del mundo recala en su sede natural el que ha sido reconocido internacionalmente como el mejor conjunto de obras en cristal del periodo de entre siglos y primeras décadas del XX.

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Alianza entre el quehacer de fundir a 1200º C la mezcla de arena silícea con potasa o sosa y el de expresar en esa masa plástica e incolora el más depurado de los diseños en color, dimensión y textura, el arte en vidrio cuenta calladamente con una gran historia que sólo en contadas ocasiones logra centrar la atención en su propia identidad dentro de una corriente creativa o época histórica. Sus obras toman formas que son potencial o expresamente utilizables en una cotidianidad y a la vez expresan el más absoluto rechazo a una consideración vulgarizada de su cometido en la sociedad. Es el hecho más evolucionado dentro del arte industrial y una de las expresiones más logradas de la sensibilidad humana en la que el objeto deja de ser visto como algo que tiene una rápida función para ser simplemente una manifestación de la belleza. Esta es la materia singular que reúne y trata la exposición que estos días centra la actividad del Museo Nacional de Artes Decorativas y que está logrando que por primera vez en este país se admire el logro estético y artístico del trabajo en cristal de las vanguardias europeas de entre siglos y las primeras décadas del Siglo XX.

Familia y pasión

Rodeada del valor adicional de haber sido considerada por expertos internacionales como la mejor colección del mundo de arte en cristal y después de su periplo de dos años y medio por los museos de diseño más importantes de Estados Unidos (National Design Museum Cooper-Hewit de Nueva York, el Birmigham Museum of Art de Alabama, el Cheekwood Museum of Art de Nashville, Tennessee, y el Museum of Glass de tacoma, Washington DC) y tras su exhibición en el Museo de Artes Decorativas de Lisboa se muestra ya por fin en nuestro país las obras en cristal de un conjunto de más de seiscientas piezas que en 1999 adquirió el estado español al coleccionista y comerciante de piezas de diseño contemporáneo Torsten Bröhan. La exposición Cristal de vanguardia. 1880-1940 reúne las doscientas treinta piezas que este experto alemán coleccionó siguiendo la estela de un interés familiar que se remonta al trascendental hecho de ser su abuelo el inventor del torno eléctrico dental que rápidamente asumieron como herramienta imprescindible para el tallado del cristal los artistas de las décadas veinte y treinta.
Experimentación, creación estilística y Arte con mayúsculas encierra el recorrido que durante un año ocupará las salas de la planta de entrada al Museo Nacional de Artes Decorativas, remozadas especialmente para exhibir este conjunto de obras maestras que vienen a trazar un panorama completo del desarrollo del fenómeno que supuso el trabajo en cristal de las primeras vanguardias europeas, sobre todo en las zonas de su producción más destacada y que se sitúa en las actuales Austria, República Checa y Alemania.

Piezas únicas

Creaciones fruto de la ruptura que realizaron los jóvenes artistas modernistas con el historicismo decimonónico al tomar de las formas orgánicas y fluidas de la naturaleza y al arte japonés como motivos principales de inspiración en la en Austria y Alemania a lo largo de la década de 1890 y que triunfaron rotundamente en la exposición de parís de 1900; Formas de un lenguaje artístico austero y racionalista perteneciente a la geometría pura aplicable tanto a la arquitectura como a los objetos de consumo y que tienen diseños estilísticos de flores acampanadas, corazones o viñas enrolladas, que vienen firmadas por un grupo de jóvenes artistas que se separó de la Academia vienesa para fundar el grupo Secesión; Piezas únicas de la Wiener Werkstätte, el taller vienés fundado en 1903 con el ideal estético de crear ambientes integrados que unificaran todas las artes; Auténticos ornamentos de vanguardia que absorbieron el vocabulario decorativo de las vanguardias pictóricas, imitando las fórmulas del fauvismo, expresionismo y cubismo e incluso de la abstracción; Revolucionarios grabados provocados por las innovaciones técnicas y formales generadas tras la primera guerra mundial y desarrolladas por Willhem von Eiff y sus numerosos discípulos; y, por último, diseños depurados y abiertamente útiles que abren el arte en cristal a la fabricación en serie a partir de un prototipo y que son el inicio ya del resultado arrojado por el tenso debate arte-industria a favor de la segunda y que adquiere en muy corto espacio de tiempo el apoyo de artistas del movimiento de vanguardia como Behrens y Hoffmann. Seis capítulos que abarcan el renacer de una manifestación especial del arte que aún se mantiene demasiado encerrada en el estricto carácter del diseño y el estilo.

 

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