Chimpancés y humanos tienen en común
casi el 99% de la secuencia genética

Madrid. Los chimpancés y los humanos tienen en común casi el 99% de la secuencia básica del ADN. Así se desprende del primer estudio del genoma completo del chimpancé y su comparación con el humano publicado en la revista Nature por un grupo de científicos del Consorcio Internacional para el Genoma del Chimpancé. La investigación concluye que investigaciones anteriores han fijado en seis millones de años el tiempo que llevan evolucionando por separado chimpancés y homínidos (el único superviviente de los últimos es el Homo sapiens actual).
Esto científicos han estudiado especialmente las diferencias entre los genomas, encontrando regiones en el genoma humano -algo más de 50 genes- que podrían encerrar la esencia de lo humano, ya que muestran huellas clarísimas del proceso de selección natural, base de la evolución. En estas regiones, que han estado sometidas a una evolución acelerada en la historia reciente - en los chimpancés se encuentran completamente inactivas o fragmentadas-, se quieren fijar a partir de ahora para intentar establecer la base genética de los rasgos intrínsecamente humanos, como es el lenguaje.
Este grupo de científicos reconocen que quedan muchas respuestas por encontrar y que "probablemente sólo un pequeño grupo de las diferencias observadas es responsable de los cambios en la morfología, fisiología y complejidad de comportamiento entre humanos y chimpancés".
A lo largo de la evolución los humanos han ganado funcionalidad en algunos genes, pero la han perdido en otros así que el balance final es de tablas. El chimpancé y el Homo sapiens tienen básicamente el mismo número de genes, aproximadamente 25.000. El 29% de las proteínas son iguales y en el resto sólo se detectan cambios mínimos en la estructura. Por otra parte, las divergencias entre los genomas de chimpancé y humano son 10 veces mayores que entre dos personas, pero 10 veces menores que entre los del ratón y la rata.
El cerebro humano tampoco escapa a la similitud molecular porque los genes expresados en él son prácticamente los mismos en los dos hominidos estudiados. Los científicos creen que las enormes diferencias cognitivas deben encontrarse fundamentalmente en el cómo -la funcionalidad o regulación de la actividad- ya que no es distinto el qué.

 
 

Éxito de la misión científica en la isla
antártica Decepción

Madrid. Un equipo de investigadores, bajo la dirección del profesor Jesús Ibáñez, ha viajado por undécimo año consecutivo a la Antártida para conocer cómo se formó, cómo evolucionará, y cuál es la estructura del volcán antártico de la isla Decepción.
El interior volcánico la Isla antártica de Decepción pronto dejará de ser uno de los secretos mejor guardados de la naturaleza. Un equipo de científicos liderado por Jesús Ibáñez, profesor de la Universidad de Granada, ha viajado por undécimo año consecutivo al continente helado para diseñar por fin la estructura en tres dimensiones del volcán y conocer cómo se gestó, cómo ha evolucionado o las posibilidades de riesgo que entrañarían futuros terremotos y erupciones en la zona.
El equipo, que regresó de la Antártida el pasado mes de febrero, ya ha disfrutado de varias campañas en las que han registrado, localizado y analizado los puntos sísmicos para posteriormente desarrollar un modelo de partida con todas las zonas definidas "que permitiese llevar a cabo los trabajos posteriores en el menor tiempo posible", señala Ibáñez.
Una vez establecido el modelo, los trabajos de este año se han centrado en la colocación de estaciones sísmicas y en la emisión de disparos al interior del volcán para extraer datos suficientes como para diseñar una estructura en tres dimensiones.
Así a lo largo del mes que han permanecido en Decepción han logrado extraer más de 300.000 datos, lo que consigue recopilar un observatorio en tres o cuatro años -aclara el científico-, una cifra que permitirá tener un conocimiento más profundo de la zona y permitirá realizar a corto plazo un mapa tomográfico del volcán. Aunque como explica el investigador, el volumen de información que tienen ahora es de tal magnitud que serán necesarios al menos nueve meses para tener los primeros resultados analizados, y algún tiempo más para diseñar la estructura en tres dimensiones.
En su expedición por los mares helados de la Antártida han contado con la colaboración del personal del Hespérides "que han estado en todo momento a merced de todos los cambios de ruta que el trabajo iba imponiendo" y de la base Gabriel de Castilla en la que han trabajado recopilando y analizando datos. En esta base han permanecido otros 4 investigadores del grupo por un tiempo total de tres meses.

Éxito en la campaña. Con los primeros estudios que han realizado desde su regreso se ha confirmado el éxito total de la expedición ya que, según apunta Ibáñez, se han cumplido todos los objetivos al cien por cien: "Desde el despliegue de las estaciones sísmicas hasta el envío de señales y la recopilación de datos".
Pero la tomografía del volcán de Decepción no sólo servirá para conocer cómo se formó o cómo ha evolucionado a lo largo de todos estos años. Los datos que consigan analizar de las 300.000 señales también permitirán evaluar el riesgo a medio largo plazo de erupciones o terremotos un dato fundamental teniendo en cuenta "que por este lugar pasan cada año más de 15 mil de turistas y varios centenares de científicos de diferentes nacionalidades".
El análisis de datos de la campaña del pasado mes de febrero coincide con los preparativos de la que emprenderán a finales de este año. Aunque esta vez no será Jesús Ibáñez el encargado de dirigir la expedición sino otro miembro de su equipo porque como el mismo explica ya "lleva muchos años viajando hasta la Antártida y llega un momento que necesitas descansar porque además de la rapidez y la presión con la que tienes que desarrollar un trabajo en un periodo de tiempo muy corto a veces también tienes que luchar contra las inclemencias del tiempo, que en el continente helado no suelen ser escasas".
"Pese a estas desventajas siempre merecerá la pena volver al continente helado para poder conocer un paraíso formado por hielo, aguas, animales y montañas en el que se pueden descubrir cuantas maravillas ha creado la naturaleza", asevera el científico.


Observaciones astronómicas de forma
remota desde Lituania empleando telescopios instalados en Canarias

Madrid. El telescopio IAC-80 instalado en el Observatorio del Teide, en Tenerife, ha sido utilizado por primera vez para realizar observaciones astronómicas de forma remota desde la localidad lituana de Moletai. Según informa la Agencia EFE, un grupo de estudiantes de primer año de doctorado realizaron las observaciones durante las noches del 13 al 17 de agosto, en el marco del programa de la Escuela de Investigación nórdica y báltica, utilizando el IAC para demostrar cómo las oscilaciones estelares pueden utilizarse para investigar el interior de las estrellas, además de comprobar modelos de evolución estelar. Para esa “observación remota” se ha empleado la cámara “Tromsoe CCD Photometer (TCP)”, cuyo responsable es el investigador del IAC José Miguel González.
Además, durante tres últimas sesiones se ha utilizado simultáneamente el telescopio Nordic Optical Telecope del Observatorio de San Roque de los Muchachos, en la isla de La Palma. El proceso de observación y obtención de imágenes se ha completado con la generación instantánea de las curvas de luz mostrando la variabilidad de los objetos estelares. Además, tras la última noche de observación los estudiantes han atrabajado durante varios interpretando y organizando los datos obtenidos, para la presentación de los proyectos que tenían asignados.
Las oscilaciones estelares crean ondas acústicas que viajan a través de la estrella, y “escuchando” dichas ondas se puede conocer mejor el cuerpo estelar, según ha explicado el astrofísico José Miguel González, investigador del IAC. En su opinión, “con este programa se abren interesantes posibilidades para el telescopio IAC-80 como complemento en el terreno educativo.

 
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