Un siglo viajando con Julio Verne

Una exposición de CosmoCaixa Barcelona conmemora el centenario de la muerte del escritor francés

Un ejemplar de calamar gigante de 9 metros y 137 kilos, una piedra procedente de la Luna, una escafandra del siglo XIX, y un atlas anotado por Julio Verne, son algunos de los objetos que nos acercan al universo de este gran escritor y que
se pueden ver en la exposición que permanecerá en Barcelona hasta el 30 de enero de 2006.

Madrid. MARGARITA GIRON
Con el título Jules Verne, viajar, viajar, viajar CosmoCaixa Barcelona presenta una exposición temporal que sirve  para  rendir  un  homenaje a  este

La relación de Verne con la ciencia es el eje central de esta muestra.
 

mundialmente conocido escritor, en el centenario de su muerte (1823-1905). En ella se muestran los aspectos más destacados de la obra de este novelista, centrándose especialmente en la relación de Verne con la ciencia.
Verne, uno de los pioneros de la divulgación científica del siglo XI, tuvo siempre como punto de partida el viaje: viajar para descubrir, viajar para forzar un cambio, viajar para soñar.
La exposición, se divide en dos grandes ámbitos: el Espacio Verne, que se centra en la vida del escritor y, sobre todo, en las características fundamentales de su obra; y la Ruta Verne, un recorrido por todos los fenómenos naturales de los que Verne hablaba en sus libros.
El Espacio Verne recoge los viajes a lugares extremos, como al fondo del mar, los polos, la Luna, el centro de la Tierra o la selva amazónica. También contempla los personajes de sus obras, como los sabios, aventureros, científicos y viajeros en los que Verne proyectó su personalidad, así como los inventos y las máquinas del futuro, las cuales eran inventadas, pero no inverosímiles, como el submarino propulsado por electricidad o la escafandra autónoma.

Calamar gigante

En este espacio encontramos también un calamar gigante, que recuerda al que aparece en 20.000 leguas de viaje submarino. Se trata de una hembra de un año y medio, que mide 9 metros y pesa 137 kilos. Pertenece al género Architeutis, que puede llegar a medir 20 metros y es el invertebrado más grande conocido. Este calamar, junto a una muestra de roca de la Luna, una escafandra primitiva y un antepasado del fax son algunos de los objetos que sirven para ilustrar los rasgos fundamentales de la obra de Verne.
Las novelas de Verne son un reflejo del estado de la ciencia de finales del siglo XIX, por eso la Ruta Verne ofrece un recorrido por los diversos fenómenos naturales de los que el autor hablaba en sus obras, comparando el conocimiento científico de aquella época con el conocimiento que del mismo fenómeno se tiene en la actualidad. La gravedad, la refracción, la acción-reacción, la caída libre, la presión hidrostática, el vulcanismo, la evolución de los seres vivos o la astronomía son algunos de los temas tratados en sus libros y que se muestran en la exposición.
Los visitantes también tienen oportunidad de participar en otras actividades complementarias, como disfrutar, bajo las estrellas del ciclo de cine al aire libre, en que se proyectan películas como Viaje a la Luna, La conquista del Polo, Viaje al centro de la tierra, La isla misteriosa, y La vuelta al mundo en 80 días.

Subir en globo

Además, las personas que quieran ver Barcelona de noche, desde una altura de 20 metros podrá hacerlo subiendo en el globo aerostático que se ha instalado para la ocasión en la plaza de la Ciencia de CoxmoCaixa.
Otra posibilidad es adentrarse en la ciencia a través del teatro, participando en dos representaciones en las que los actores descubren al público los aparatos e ingenios que Verne utilizó en sus novelas, así como las estrategias que han adoptado los seres vivos para poder vivir fuera del agua con éxito.
También es posible participar en laboratorios y experimentos científicos, como los que se realizan con generadores de alta tensión que permiten saber más sobre electrostática y descargas eléctricas, o como la manera de sostenerse en el aire la nave transatlántica “Albatros”, ideada por Julio Verne.
Por último, los más pequeños se pueden convertir en exploradores científicos a través de los fantásticos cuentacuentos de Verne, disfrutando de expediciones a mundos fantásticos y desconocidos, viajes con aparatos estrafalarios, y en compañía de monstruos de toda clase y condición.

 

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