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Casi
el 73% de los profesores sufren un “alto riesgo” de padecer ansiedad o depresión
en Madrid, según un estudio realizado por ANPE y la fundación Jiménez Díaz.
Para este sindicato las principales causas son la implicación emocional de
los docentes por el trato directo con los alumnos, su desmotivación, el desinterés
y la falta de reconocimiento social a su labor, y los problemas de convivencia,
disciplina y violencia en los colegios. |
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ANPE
cree que los problemas de ansiedad y estrés de los profesores son debidos
a la falta de reconocimiento social hacia su labor, su implicación emocional
con
los alumnos, las nuevas responsabilidades y los problemas
de convivencia y disciplina.
(Foto: Rafael Martínez)
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Madrid.
G. A.
El sindicato
ANPE ha realizado un estudio sobre la calidad de vida y sobre el riesgo
de padecer “enfermedades psíquicas producidas por agentes externos” de
los profesores en la Comunidad de Madrid, que ha arrojado unos datos “muy
preocupantes”. El trabajo se basa en una encuesta preparada, tabulada
e interpretada por el doctor Juan José Granizo, jefe del Servicio de Epidemiología
de la fundación Jiménez Díaz, utilizando la escala de Golberg (Cuestionario
de Salud General), que se considera “un instrumento válido y sensible”.
Este cuestionario
mide el riesgo de padecer una enfermedad mental del tipo ansiedad severa
o depresión no psicótica, también denominada depresión menor. Son dolencias
“que tienen su base en acontecimientos de la vida de la persona, y no
en alteraciones del funcionamiento o bioquímica cerebral, con base genética,
como ocurre en los trastornos psicóticos”. Los resultados del estudio
no suponen un diagnóstico, sino “una sospecha de enfermedad”.
El estudio
se basa en los resultados de una encuesta realizada durante el primer
trimestre de este año, con 500 docentes estratificados por área territorial
(Madrid Norte, Sur, Este, Oeste y Capital) y nivel de enseñanza (Preescolar,
Primaria y Secundaria). Pertenecen a un total de 50 centros (35 de Primaria
y 15 de Secundaria) elegidos de forma aleatoria, y su edad ha oscilado
entre los 23 y los 63 años, con una media de 43,9 años. Del total de personas
encuestadas 93 son profesores de Educación Infantil (18,6%), 257 de Primaria
(51,4%) y 150 de Secundaria (30,0%), y su edad media ha crecido según
el nivel, situándose respectivamente en 40,3 años, 43,8 y 46,3.
Alto
riesgo
Según
este estudio, el 72,6% de los profesores en activo en la Comunidad madrileña
tienen un “alto riesgo” de padecer ansiedad o depresión por causas debidas
a la presión externa. Además, en el 87,8% dicho riesgo es “probable” mientras
que en el 95,8% hay “sospecha” de enfermedad. La frecuencia de sujetos
de “alto riesgo” es mayor en la zona Sur (80,5%) con respecto a la Capital
y el Oeste (en torno al 72%), Norte (67%) y zona Este (en torno al 62%).
El estudio
“presenta cifras pero no analiza causas”, por lo que no permite garantizar
que la causa de este deterioro sea laboral. Tampoco mide otros posibles
motivos de estas dolencias mentales, como acontecimientos familiares u
otros problemas de salud. Pero los responsables de ANPE se atreven a aventurar
la raíz de estos problemas, “porque todos los docentes la conocemos: la
situación del profesorado es insostenible”.
Posibles
causas
Según
este sindicato “se han extendido los problemas de estrés y ansiedad en
el ámbito escolar debido a la elevada implicación emocional de los profesores,
fruto del contacto directo y continuado con el alumnado, y a la desmotivación,
el desinterés, los conflictos y los problemas de conducta de algunos alumnos”.
Esta organización cree que el sentimiento del profesorado en estos momentos
“es que su tarea y su función no son suficientemente reconocidos”. Y considera
que el ambiente en los colegios “es cada vez menos favorable, debido además
a “la pérdida de la autoridad magistral, la degradación de la disciplina,
la preocupante violencia escolar, o la exigencia de nuevos cometidos y
responsabilidades a los docentes”.
Por todo ello,
ANPE exige el desarrollo de un estatuto de la función docente, “que regule
el conjunto de derechos y deberes del profesorado de la enseñanza pública,
y contemple medidas de vigilancia de su salud laboral”. También quiere
que se identifiquen de manera inmediata la ansiedad y la depresión como
enfermedades profesionales, y que se establezcan medidas preventivas y
de mejora de sus condiciones laborales, como la reducción de la jornada
a los mayores de 55 años, junto a la implantación de “campañas de valoración
social y medidas de refuerzo de la autoridad y de tolerancia cero
para la violencia escolar”.
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