|
|
Madrid.
Las
delegaciones de los países promotores del proyecto internacional de fusión
ITER (Unión Europea, Japón, Rusia, Estados Unidos, China y Corea) han
alcanzado en la reunión de negociación mantenida el pasado 28 de junio,
en Moscú, un acuerdo para el lanzamiento de la construcción de esta gran
instalación científica en el emplazamiento Europeo de Cadarache, en el
sureste de Francia, dentro de un amplio acuerdo para impulsar la fusión
como fuente de energía.
Esta
decisión supone, según lo acordado por el Consejo de Competitividad de
la UE en noviembre de 2003, que España albergará la sede que gestionará
la contribución europea al ITER.
Actualmente
España está trabajando conjuntamente con la Comisión Europea en la preparación
del establecimiento en Barcelona de esta agencia, con el objetivo de iniciar
sus actividades a finales de 2005.
El
Ministerio de Educación y Ciencia mostró su satisfacción por la consecución
de este importante acuerdo científico internacional sobre un tema de tanta
trascendencia para nuestro planeta como es el futuro energético y confirma
su voluntad de colaborar con el Centro de Investigaciones Energéticas,
Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), y la administración autonómica
y local catalana, para poner todos los medios a su alcance para
conseguir desempeñar con éxito el importante papel que a España le corresponde
jugar en este proyecto.
Un
período de funcionamiento de 20 años
El
presupuesto de construcción del proyecto ITER asciende a 4.500 millones
de euros, que durante 10 años precisará el trabajo directo de 5.000 profesionales-año.
El periodo de funcionamiento previsto es de 20 años, con un presupuesto
anual de operación de 240 millones de euros. En la actualidad se espera
que el primer plasma de ITER se produzca en el año 2015.
El acuerdo
alcanzado pone fin a las negociaciones que se vienen produciendo desde
la conclusión de la fase de diseño del ITER en 2001, en las que han participado
las partes interesadas en el proyecto, inicialmente la Unión Europea,
Rusia, Japón y Canadá (éste último país abandonó las negociaciones en
2003), a los que posteriormente se unieron Estados Unidos, China y Corea.
El objeto de
la negociación ha sido definir los términos del acuerdo internacional
que constituirá la base legal del proyecto, la distribución de los costes
y contribuciones de cada parte, y determinar la ubicación física del mismo.
Han existido cuatro candidaturas para albergar el proyecto, presentadas
por Canadá (Clarignton), España (Vandellós), Japón (Rokkasho-mura) y Francia
(Cadarache).
En Noviembre
de 2003 el Consejo de Competitividad de la UE decidió apoyar la candidatura
de Cadarache y España retiró su propuesta con el compromiso europeo de
ubicar en nuestro territorio la sede de la agencia europea que gestionará
la contribución del viejo continente al proyecto, que asciende a cerca
de dos mil millones de euros. Asimismo España nombrará uno de los Directores
del proyecto ITER.
Paso
previo a las centrales eléctricas
El
proyecto ITER, que significa ‘el camino’ en latín, es el próximo paso
experimental entre los estudios actuales de física de plasmas y las futuras
centrales de fusión productoras de electricidad. ITER persigue, por medio
de una colaboración internacional sin precedentes, demostrar la viabilidad
científica y tecnológica de la fusión como fuente de energía. Para ello
acometerá la construcción de la máquina experimental de fusión por confinamiento
magnético de mayores dimensiones y complejidad de las construidas hasta
la fecha, que integrará en un único dispositivo todas las tecnologías
que serán necesarias en las futuras plantas. La operación del dispositivo
demostrará el objetivo de amplificación de potencia, generando hasta 500
MW de potencia de fusión, y el quemado sostenido de plasmas a temperaturas
por encima de 100 millones de grados centígrados, con el régimen estacionario
como objetivo último. En ITER se
realizarán ensayos integrados de los componentes necesarios para el uso
práctico de la energía de fusión. El éxito del proyecto ITER debería ser
seguido por el inicio de la construcción de la primera planta de demostración
de energía eléctrica.
ITER combina
las más sofisticadas tecnologías, entre las que se encuentran las relacionadas
con grandes bobinas superconductoras sometidas a altos campos magnéticos,
sistemas criogénicos de gran escala, componentes internos sujetos a elevadas
densidades de potencia, electrónica, microondas, comunicaciones, sistemas
avanzados de robótica…
Historia
de un ambicioso proyecto
La
historia del proyecto se remonta a la cumbre de Ginebra de 1985 en la
que el presidente Gorbachov propuso a los presidentes Reagan y Mitterrand
el establecimiento de un proyecto conjunto entre Europa, Japón, EEUU y
la URSS para desarrollar la energía de fusión mediante la construcción
del siguiente gran dispositivo experimental. La colaboración se estableció
bajo los auspicios de la OIEA (Organización Internacional de la Energía
Atómica) con el nombre de ITER (Reactor Experimental Tokamak Internacional,
o ‘el camino’ en latín).
Entre los años
1988 y 1990 se completó el diseño conceptual, y desde 1992 se elaboró
el diseño detallado de ingeniería que, tras una profunda revisión en 1998,
concluyó en el año 2001. El diseño actual es el resultado del esfuerzo
de físicos e ingenieros de todo el mundo distribuidos en tres centros
de trabajo (Garching en Alemania, Naka en Japón, San Diego en Estados
Unidos) y su viabilidad técnica ha sido demostrada por medio de siete
grandes proyectos de desarrollo tecnológico que han permitido construir
prototipos de los componentes más sofisticados: bobinas superconductoras
(solenoide central y bobinas de campo toroidal), cámara de vacío y componentes
internos (sector de la cámara, módulo del manto, y módulo del divertor),
y sistemas de robótica (para la manipulación de los módulos del manto
y del divertor.
Barcelona,
sede de la Agencia Europea de Fusión
La
ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, el alcalde de
Barcelona, Joan Clos, y el consejero de Universidad, Investigación y Sociedad
de la Información de la Generalitat, Carles Solà, comparecieron ante los
medios de comunicación, el jueves 29 de junio, en Barcelona, tras conocerse
que la candidatura de la Unión Europea (Francia-España) ha sido elegida
finalmente para albergar el proyecto de fusión nuclear ITER.
La ministra
de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, confirmó en dicha comparecencia,
según informa Efe, que Barcelona será la sede de la Agencia Europea de
Fusión, encargada de controlar todos los contratos para la construcción,
el desarrollo industrial y de I+D del reactor experimental de fusión industrial
(ITER) de Caderache (Francia).
Por su parte,
el alcalde de Barcelona, Joan Clos, expresó su “enorme satisfacción” por
la decisión del Gobierno central de ubicar la sede de la Agencia Europea
de Fusión en Barcelona.
|
|