Creado para facilitar el gobierno de las colonias y considerado como la memoria documental de éstas, el Archivo General de Indias posee en el entramado político y social de España una situación de absoluto destaque cultural: es entre sus paredes donde se cuece el nacimiento, desarrollo y desenlace de una historia de poder y fusión que nos marcó como nunca como nación. Estos días abre sus puertas al siglo XXI con las fuerzas renovadas.

Renacer de un clásico

El Archivo General de Indias amplía sus instalaciones y mantiene el compromiso de digitalizar toda su memoria

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
“Mi augusto Padre y Señor, que esté en gloria, considerando que los papeles de Indias se hallaban dispersos en muchos lugares sin la orden y distinción correspondiente a su importancia, mandó hacer un Archivo general de ellos en la real casa-Lonja de la ciudad de Sevilla, donde custodiados y ordenados debidamente al cargo de Archivero propio y Oficiales produjesen la mayor utilidad posible”: así refiere Carlos IV, en el Preámbulo de las Ordenanzas para el Archivo general de Indias (1790), el origen del extraordinario avance que supondría para el gobierno y la administración de las colonias el centralizar aquellos documentos que esas tierras y su gestión generaran. Una iniciativa propia de un reinado, el de Carlos III, caracterizado por una profunda renovación de la vida cultural y política, en el que se promovió la educación a todos los grupos de la sociedad y en el que se impuso el estudio obligado en las escuelas del texto Gramática castellana realizado por la Real Academia Española en 1771: los gestos de una personalidad genuina del despotismo ilustrado que aún hoy se sitúan en el más arraigado de los basamentos de los logros y aciertos sociales y culturales de los gestores de nuestra historia.

Patrimonio de la Humanidad

Ganar más espacio, mejorar las instalaciones y restaurar el edificio han sido razones que hoy sí, tras la dura batalla de más de cuatro años de obras y un aumento en 3,5 millones de euros de los presupuestados que han colocado el coste total en 12,58 millones, cobran su auténtica dimensión al contemplar el resultado que en estos días la ministra de Cultura Carmen Calvo ha expuesto a la opinión pública: una anexión del edificio de la Cilla del Cabildo Catedralicio, que supone una ampliación de 8.410 metros cuadrados, conectados con el inmueble original por medio de un subterráneo, destinados al centro de formación de archiveros iberoamericanos y al uso de los investigadores como áreas de consulta, servicios informáticos, depósitos de la biblioteca auxiliar y especializada; una redistribución de los talleres de restauración, digitalización y consulta de originales del edificio central, en el que también se ha habilitado una zona abierta al público para visitar el Archivo; y, la parte más compleja del proyecto de renovación emprendido, la rehabilitación realizada en dos fases en la antigua Casa de la Lonja de los Mercaderes que ha tratado siempre de conservar y recuperar las fachadas, bóvedas y cubiertas del edificio original, considerado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, y que ha introducido elementos novedosos de mantenimiento de las infraestructuras como son el aislamiento del edificio de los problemas causados por la humedad y la dotación en los depósitos de archivos de un sistema de absorción de oxígeno que impedirá que se pueda producir la combustión de los legajos.

Bajo un Patronato

En la misma jornada que el nuevo Archivo General de Indias era presentado a los medios de comunicación se constituía su Patronato que supone la integración de las administraciones regional y local en la gestión del que es considerado uno de los archivos documentales más importantes del mundo. Una colectiva dirección que deberá culminar, como recordaba la titular del Archivo, Magdalena Canellas Anoz, el proceso de digitalización de un fondo establecido en más de 44.000 legajos –son más de nueve kilómetros lineales de estanterías- con más de 80 millones de páginas y 35.000 referencias bibliográficas, y del que sólo un 15% está transformado. El compromiso firme de acelerar este proceso está en el mismo planteamiento de esta remodelación dado que en sus dependencias trabajan anualmente en proyectos de investigación más de 1500 estudiosos de todo el mundo: acceder a la totalidad de los fondos sin temor a su deterioro hará posible que esta memoria de los tres siglos de historia política, social, económica, eclesial, del arte y las mentalidades del continente americano , desde tierra de Fuego hasta el sur de los estados Unidos, además del Extremo Oriente español, las Filipinas, y de su relación con la metrópoli. Una memoria que hoy entra en el siglo XXI con las infraestructuras necesarias para su difusión.

 

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