Casi 2.000 profesores secundan una
crítica a la convergencia

Un colectivo formado por 1.900 profesores e investigadores de las universidades españolas ha hecho patente su “preocupación ante la orientación que el proceso de construcción de un Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) está adoptando en lo que a la reforma de las estructuras educativas se refiere, así como a la noción misma de Universidad”.
Así lo expresan en un manifiesto redactado el 4 de abril en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid pero al que ya han llegado adhesiones desde todos los rincones del sistema universitario español y, en menor medida, europeo (...). Docentes de Ciencias y Humanidades, responsables académicos, becarios de investigación, científicos y alguna que otra eminencia han querido hacer una defensa de la Universidad pública y alertar de que la convergencia europea tiene un lado oscuro.
Temen que, «con el argumento de que debe atender a las demandas sociales», se ponga a la Universidad “al exclusivo servicio de la empresas y se atienda únicamente a la formación de los profesionales solicitados por éstas”. Según ellos, se puede generar una proliferación de “agencias e instituciones extrauniversitarias” que, “dominadas por el poder político de turno o por poderosos grupos de presión, dirijan la política intrauniversitaria”.
Redactado antes de que se desatara el vendaval de protestas por el catálogo de titulaciones, el manifiesto apuntaba ya algunos de los argumentos que se han esgrimido para explicar la supresión de carreras como Humanidades, Historia del Arte y Ciencias de la Música. “Nos preocupa que termine gestionándose la Universidad como una empresa (...) y que la adaptación de los estudiantes al mercado de trabajo sea la única finalidad de la formación universitaria”, reza el documento.
Asimismo, los firmantes manifiestan su temor de “que la necesidad de reflexión pedagógica se convierta en el pretexto para otorgar a una particular disciplina académica, la psicopedagogía, la función de marcar la pauta en las demás” y de que esto desemboque en “un aumento desmesurado del trabajo del profesor (programación, temporalización, fichas, guías docentes...)”.
Finalmente, les preocupa que, “como resultado de un nuevo sistema de financiación, las universidades se vean abocadas a concebir su propia labor como la exclusiva producción de aquellas mercancías por las que las empresas estén dispuestas a pagar”. Los impulsores de este documento aseguran que “se elaboró como un manifiesto exclusivamente de profesores de la Complutense, pero después se ha difundido por todas las universidades”.
En todo caso, defienden que se trata de “un movimiento surgido desde la base del profesorado”. Las autoridades de la Complutense mostraron su interés por esta visión crítica al convocar un Claustro monográfico el pasado 10 de mayo. “Aunque no se han tomado medidas concretas, sí ha servido para que moderen el tono triunfalista y propagandístico de sus discursos sobre la convergencia”, exponen (...).

Juanjo Becerra
El Mundo. 1-junio-2005

 
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