Conocer la historia, para no repetirla

Un proyecto de los liceos Francés de Madrid y Saint Marc de Lyon recupera la memoria de los campos de concentración

Medio centenar de alumnos primero de Bachillerato de Letras y cinco profesores han desarrollado un proyecto interdisciplinar sobre el internamiento y la deportación de niños durante la Segunda Guerra Mundial.
Madrid. ROSAURA CALLEJA
Mientras que en Nonantola estos jóvenes escuchan el testimonio de un testigo, en el campo de Fossoli comprobaron las duras condiciones de supervivencia.

Este proyecto interdisciplinar dio comienzo hace dos años, cuando profesores de los liceos Francés de Madrid y Saint Marc de Lyon se desplazaron con sus alumnos a los campos de Argelès y Rivesaltes, para conocer la  historia  y  la  memoria  del  internamiento de  hombres  y

mujeres pero, sobre todo, de niños españoles y judíos, en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial.
En este curso 2004-05 decidieron recuperar el trabajo y llevarlo a cabo con los chicos de dos clases de 1º de Bachillerato de Letras, que abordarían la deportación en Francia y en Italia.
El trabajo se centró, por una parte, en la casa de Izieu, en el sur de Bugey en Francia, donde unos niños judíos fueron acogidos durante la ocupación italiana, luego deportados por los nazis y asesinados en Auschwitz. Por otra, en la casa de Nonantola, próxima a la ciudad italiana de Módena. En este caso, los niños sobrevivieron gracias a una solidaridad comparable a la de los campesinos franceses de Chambon sur Lignon.

Distintas áreas

Con un carácter interdisciplinar, en Historia los alumnos analizaron las dictaduras alemana e italiana y el régimen de Vichy y constataron el papel de la propaganda, del consenso general en la historia de la deportación de los judíos de Europa.
Para introducir en el trabajo una visión más humana de aquella época, en la clase de Francés los estudiantes identificaron a los deportados, a través de los testimonios de supervivientes de los campos. Mientras que, en Italiano, el trabajo se dirigió al estudio de “Si esto es un hombre” del escritor Primo Levi, que representa más que un testimonio, una fuente de reflexión sobre los comportamientos humanos y la importancia del respeto a los demás.
Escritores, historiadores, sociólogos y pedagogos italianos incidieron en la educación de la ciudadanía en el marco europeo, con los alumnos franceses, españoles e italianos; además, de profundizar en la educación en valores y para la paz. La profesora y coordinadora del proyecto, Patricia Amardeil, especifica que se trataba de conocer la historia y sensibilizar a los jóvenes sobre la responsabilidad del ciudadano para impedir la vuelta a la barbarie.

El viaje

En la ciudad italiana de Módena, los estudiantes tuvieron la oportunidad de conversar con unos historiadores y un antiguo deportado militar de la Resistencia, quienes les explicaron la diferencia entre “deportación de represión” contra los resistentes y “deportación de persecución” contra aquellos cuyo único delito era su origen o pertenecer a la etnia gitana.
Posteriormente, la especialista en Historia Ana Mari Ori les acompañó al campo de Fossoli, donde Primo Levi estuvo recluido antes de su deportación a Auschwitz. De noviembre de 1942 a septiembre de 1943, este campo, próximo a Carpi, estaba reservado a los prisiones de guerra ingleses y americanos del ejército. Durante la ocupación del norte de Italia, por parte del ejército alemán, Fossoli se convirtió en un campo para los resistentes y para los judíos de diciembre de 1943 a marzo de 1944.
En la siguiente etapa del recorrido, los jóvenes se desplazaron a Villa Emma, donde los habitantes de Nonantola escondieron a varias decenas de niños judíos procedentes de distintos países europeos. Para estos alumnos, el valor físico y moral de los testigos supervivientes representó una fuente de reflexión sobre la fuerza de unos valores, que les impulsaba a resistir arriesgando su vida y la de sus familias.

El heroísmo

Patricia Amardeil subraya que el viaje permitió a los chicos tomar conciencia de que el heroísmo no es un valor abstracto y que es posible decir “no” y rechazar la propaganda, que presentaba a los judíos como seres diferentes, que había que eliminar.
Durante el mes de abril de 1943, en la zona de ocupación italiana, la casa de Izieu albergó a niños judíos, cuyos padres habían sido deportados. Cuarenta y cuatro de ellos y sus siete educadores fueron capturados por los nazis el 6 de abril de 1944, llevados a Drancy y luego deportados a Auschwitz. La única superviviente fue una profesora. El Instituto Francés de Madrid abrrió sus puertas a una exposición que reflejaba los temas del proyecto y el recorrido que han llevado a cabo estos alumnos franceses y españoles.
Patricia Amardeil expresa su reconocimiento a la Fundación para la Memoria de la Shoah en París y al Ministerio de Defensa francés, además de la colaboración del Liceo Francés de Madrid y del Liceo Saint Marc de Lyon, para la puesta en marcha de este proyecto.


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