España y Francia firman un acuerdo para el fomento educativo y cultural
El desarrollo de esta iniciativa se llevará a cabo en
los centros escolares de ambos países
La ministra de Educación y Ciencia, María Jesús San Segundo, y el ministro francés de Educación, François Fillon, han firmado un acuerdo para el fomento de programas educativos, lingüísticos y culturales de aprendizaje y perfeccionamiento de la enseñanza de las lenguas y culturas españolas y francesas.
San Segundo
y Fillon durante la firma del acuerdo de colaboración
en materia educativa entre ambos países.
(Foto: Rafael Martínez)

Madrid. M. GIRON
Estos programas se desarrollarán en los centros escolares de los dos Estados, y se caracterizan por un volumen horario reforzado de las enseñanzas de la lengua y de la cultura del otro país, así como por la enseñanza de una o varias asignaturas, total o parcialmente, en esa lengua.
Ambas partes se comprometen a la formación permanente de los profesores que imparten estas enseñanzas, aportarán el material didáctico y la documentación que precisen los centros que se acojan a este acuerdo, y desarrollarán programas de intercambio entre alumnos y profesores de cada país.
Las comunidades autónomas interesadas en este convenio deberán ratificar acuerdos administrativos específicos firmados con el Servicio Cultural de la Embajada de Francia en España.
Para el desarrollo de estos programas en los centros escolares franceses, se creará un currículo específico establecido entre los dos países para los niveles de Infantil, Primaria y Secundaria. La parte española nombrará y remunerará a profesores destinados a enseñar lengua, literatura, historia y geografía españolas.

Carácter binacional

Ambos países estudiarán la viabilidad de integrar estos currículos en la ESO, con el fin de que las asignaturas de lengua, literatura, geografía e historia, puedan ser consideradas como binacionales y se permita una doble certificación.
El ministro Fillón, manifestó durante la firma de este acuerdo, que la reforma educativa francesa se basa fundamentalmente en el aprendizaje de lenguas extranjeras, pues Francia ocupa los últimos lugares de la Unión Europea en este aspecto.
Para ello, se pretende un “Cambio radical”, habrá obligatoriamente dos idiomas extranjeros, se incidirá en los exámenes orales más que en los escritos y los alumnos se organizarán por grupos de nivel con independencia de la clase a la que pertenezcan por edad.
Respecto a las dificultades del sistema educativo francés con la integración de alumnos inmigrantes, sobre todo musulmanes, negó que el modelo haya fracasado, si bien, el flujo migratorio ha sido tan importante en los últimos 20 años, que se han visto desbordados a la hora de asumirlo en los centros escolares. En este sentido, aboga por una pedagogía de la diversidad que permita una enseñanza mucho más individualizada y personalizada.

 

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