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Educación
presentó el anteproyecto de Ley Orgánica de la Educación. Este nuevo texto
deroga la mayor parte de las Leyes educativas hasta ahora vigentes: LOGSE
de 1990, LOPEG de 1995, LOCE de 2002 y modifica en parte la LODE de 1985.
Contamos ahora con un texto ambiguo en muchos
de sus aspectos a la espera de que el trámite parlamentario lo concrete,
dependiendo siempre de los apoyos con los que cuente el Gobierno. Además,
dicha ambigüedad ofrece un amplio margen de desarrollo a las Autonomías,
lo que puede acarrear el riesgo de desvertebración del sistema educativo.
Una cuestión fundamental para el posterior
desarrollo de una Ley Orgánica, es que esté suficientemente financiada.
En una de las Disposiciones Adicionales se indica que el objetivo es,
incrementar el gasto público en educación para alcanzar la equiparación
progresiva a la media de los países de la Unión Europea, esta media se
sitúa en el 5,48% PIB, frente al actual 4,9% de España. Por el momento
la Ley ha aparecido falta de memoria económica, lo que se traduce en un
compromiso a conseguir.
Pacto Educativo
Lo cierto es que después de un ajetreado
camino, entra la Ley en el Parlamento sin el deseado y reivindicado Pacto
Educativo, y no será porque no lo hayamos intentado. Sin embargo y a pesar
de esa insistencia, caben dos reflexiones al respecto: la primera, que
todas las organizaciones hablamos de Pacto al inicio de la legislatura,
porque quedaba bien, aunque luego nadie ha estado dispuesto a rebajar
planteamientos. Y la segunda, la radicalidad de algunas asociaciones,
que han impedido acercar posiciones.
Sin embargo, el texto trabajado para el
Pacto está ahí, y el Gobierno en el Capítulo III del Título II que hace
referencia a la escolarización de centros públicos y concertados, recoge
los planteamientos que allí se plantean: Comisiones de Garantías de Escolarización
y la reserva de plazas a disposición de la Administración para redistribuir
la diversidad.
El tratamiento de la
diversidad
Desde nuestra organización no percibimos
que en su globalidad el anteproyecto mantenga una posición rupturista
con la LOCE, salvo en determinados postulados. En algunos casos, las posturas
mantenidas son similares a la anterior Ley, como ocurre con algunos aspectos
sobre el tratamiento a la diversidad, en concreto los antiguos PIB, ahora
denominados Programas de Cualificación, que también llevan a la obtención
del título; e incluso el 4º de la ESO, que al remarcar su carácter orientativo,
responde a los diferentes intereses del alumno de igual forma que lo hacía
la LOCE en los cursos 3º y 4º de la ESO.
Aspectos
como la gratuidad de la educación desde los tres años, la evaluación de
diagnóstico, las medidas de refuerzo y apoyo, la diversificación a partir
de 14 años, la atención temprana, la introducción de los idiomas y las
nuevas tecnologías a partir de la Educación Infantil, parecen elementos
positivos y demandados desde los claustros, que ya en su momento recogía
la LOCE; pero, para que ahora puedan ser creíbles, la Ley debe venir acompañada
de la correspondiente financiación. No podemos olvidar que si la LOGSE
fue cuestionada, no lo fue por sus planteamientos pedagógicos, sino que
al faltarle la debida financiación, la diversidad recayó sobre el profesorado.
Por eso, los claustros ahora están a la expectativa y serán más exigentes
con la nueva Ley.
En cuanto a la Formación Profesional, el
anteproyecto propone que las Administraciones puedan ofrecer cursos destinados
a la preparación a las pruebas de acceso para los ciclos formativos de
Grado Medio y Superior.
Desde FETE-UGT consideramos, que se debería
ofertar en los centros un curso de acceso directo a la FP de Grado Superior,
que permita seleccionar de entre los contenidos del Bachillerato aquellos
que constituyan la formación de base de una o varias áreas profesionales.
Este acceso se debe diseñar adecuadamente, pues de lo contrario, podríamos
volver al antiguo desprestigio de la FP.
Educación para la Ciudadanía
También, vemos razonable el mantenimiento
de la asignatura de la Educación para la Ciudadanía, incluso manteniéndola
con un informe negativo del Consejo Escolar del Estado. El rigor en la
educación en valores, que es exigido por la sociedad a los centros, sólo
se dará si una asignatura específica canaliza todos los contenidos, al
tiempo que se proyecta en las distintas materias que los alumnos tienen
que cursar. Se debe compaginar la transversalidad de la educación en valores
con una materia de estas características.
El diseño del plan de estudios de la ESO
y del Bachillerato implican un cambio en profundidad. La presencia de
algunas materias queda reducida, al tiempo que aparecen otras nuevas.
Estos cambios producirán un impacto con consecuencias negativas para la
vida cotidiana en los centros, que habrá que paliar.
Cualquier cambio de Plan de Estudios conlleva
una redefinición de profesores por especialidad. Uno de los principales
problemas de la LOGSE, desde el punto de vista de los profesionales de
la enseñanza, fue el número de suprimidos, desplazados y en expectativas
de destino, que acarreó consigo dicha Ley. Las tensiones generadas han
afectado al profesorado de ciertas especialidades y han enrarecido el
trabajo del Claustro. Una nueva sacudida en este sentido debería evitarse
a toda costa.
Si el anteproyecto ofrece algún avance en
la planificación educativa con respecto a la LOCE, en aquellos aspectos
referidos a las mejoras de los profesionales de la enseñanza, es algo
que por el momento no se concreta. Esperamos que dicha concreción se realice
en la negociación del Estatuto, que ya hemos comenzado.
Negociación
Las mejoras retributivas, el mantenimiento
indefinido de la jubilación LOGSE, la reducción de jornada, la promoción
profesional, el acceso a la Función Pública… son aspectos que deben negociarse
en dicho foro y que han de servir como elementos de motivación y estimulación
para que el profesorado se implique, de nuevo, en un cambio de legislación.
Desde FETE-UGT somos plenamente conscientes
de que “es la hora del profesorado” y que el Gobierno necesita un Pacto
con los profesionales de la docencia. Ese Pacto puede dar mayor credibilidad
a la Ley y al Estatuto, si se la dota de la suficiente financiación.
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