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Madrid. MARGARITA GIRON
El objetivo
de esta Feria, que ha organizado por sexto año consecutivo la Consejería
de Educación de la Comunidad de Madrid y por la que han pasado 130.000
personas, es sacar la ciencia y la tecnología a la calle, hacerlas cotidianas,
buscando, además, que sean sus propios protagonistas (alumnos, profesores,
investigadores, académicos) quienes las muestren y expliquen en toda su
amplitud.
En
total han sido más de 130 stands correspondientes a 155 entidades públicas
y privadas los que han tratado de hacer más comprensible a los miles de
visitantes, los acontecimientos de nuestra vida cotidiana que tienen algo
que ver con el saber científico.
Una
de las características más innovadoras de esta feria es que son los propios
alumnos y profesores de los centros e instituciones participantes quienes
interactuan con el público, planteándoles preguntas, invitándoles a conocer
las respuestas y, en definitiva, implicándoles en las diversas actividades
de los stands. Con ello, se pretende poner en contacto directo a los científicos
con los ciudadanos por medio de un lenguaje accesible para todos. Esta
innovación ha significado la implicación de 2.500 estudiantes, 200 profesores
no universitarios, otros 200 universitarios y más de 100 profesionales,
que han explicado a los visitantes toda la ciencia que aprenden, enseñan
e investigan diariamente en sus lugares de estudio y trabajo.
Numerosas actividades
En
total ha sido más de 18.000 metros cuadrados de superficie dedicados al
desarrollo de más de 600 actividades, entre las que se encuentran toda
la clase de experimentos, talleres, conferencias y demostraciones que
han tenido lugar en esta sexta edición de la Feria. También ha contado
con la asistencia de visitantes famosos como el astronauta español Pedro
Duque, o el último Premio Nobel de Física, cuya presencia se ha enmarcado
dentro de la celebración del 2005 como Año Mundial de la Física.
En
este sentido, la feria ha dedicado un gran área a esta materia, a su historia,
sus retos y aplicaciones. Así, los visitantes pueden conocer el origen
del universo desde las partículas subatómicas hasta los cúmulos de las
galaxias; la Agencia Espacial Europea o el Centro de Astrobiología, entre
otros.
La
muestra se ha estructurado en diferentes áreas temáticas que abarcaban,
además de la Física, temas relacionados con la calidad de vida y la alimentación;
las ciudades del futuro; los secretos que esconde la vida; ComunicArte;
azar, caos y equilibrio; y la ciencia en los museos.
La
colaboración entre centros educativos e instituciones científicas se ha
dejado sentir en toda la Muestra. Es el caso del Museo Naval y el IES
“Dolores Ibárruri”, de Fuenlabrada (Madrid), cuyos alumnos han participado
en un programa conjunto cuya finalidad era explicar a los visitantes como
se determina la longitud y la latitud, referencias imprescindibles para
la navegación.
Identificar sabores
Igualmente,
los alumnos del IES “Juan de Mairena” han colaborado con el Instituto
Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA) enseñando
a los visitantes a identificar olores y a diferenciar entre distintas
clases de aceite, quesos y miel.
Menos
gastronómica es la actividad que ha realizado el Instituto del Frío, perteneciente
al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), denominada
“Comiendo salud”, donde en un pequeño laboratorio los participantes han
podido analizar y comparar los niveles de azúcar o el PDH de un zumo natural
y de uno industrial.
Incluso
la Policía Científica ha contado con un stand donde explicaba los métodos
de investigación que lleva a cabo para esclarecer crímenes y otros delitos.
Igualmente,
el Planetario de Madrid daba la posibilidad a los visitantes de pasear
entre los cráteres de la luna así como de averiguar cual sería su peso
en nuestro satélite: seis veces menor que en la Tierra.
En
definitiva, una Feria que año tras año está sirviendo de referente para
que otras ciudades españolas como Mallorca, Murcia, Sevilla y Zaragoza
sigan el ejemplo de Madrid, desarrollando las suyas propias.
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