Combatir el desencanto de los jóvenes
Un Congreso en Valencia destaca la importancia de la educación en valores para consolidar una sociedad pluralista y democrática
Los jóvenes españoles atraviesan una difícil situación, porque la sociedad no les facilita el acceso al trabajo, a la vivienda y, en definitiva, a un proyecto de vida, según las conclusiones de un Congreso sobre educación en valores. Más de 200 expertos han
El encuentro ha reunido
a 200 profesionales de la docencia y la investigación.
destacado su importancia para combatir el fracaso escolar, las conductas agresivas y el rechazo al sistema entre la juventud.

Madrid.
La Fundación de la Solidaridad y el Voluntariado de la Comunidad Valenciana (FSVCV) y la Universidad de Valencia han organizado el “I Congreso Nacional de Educación en Valores”, que ha reunido en esa ciudad a más de 200 profesionales de la docencia y la investigación procedentes de dicha comunidad, y de Andalucía, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Madrid y el País Vasco. Todos ellos han intercambiado sus experiencias y han intentado favorecer la creación de “un espacio para la capacitación del profesorado en la formación de valores y actitudes entre los jóvenes”.
La directora de la Fundación Etnor y catedrática de Ética y Filosofía Política de la Universidad valenciana, Adela Cortina, ha pronunciado la conferencia marco de este Congreso, y ha afirmado que “los valores son necesarios para hacer habitable el mundo, para ponerlo en condiciones, y la educación en valores es una necesidad para construir, consolidar y mantener una sociedad pluralista y democrática”. Por ello, ha añadido que si no educamos en valores “imprescindibles” como la libertad, la igualdad, la solidaridad, la responsabilidad, el respeto activo y la disponibilidad al diálogo, “no educamos humanamente”.
El profesor de Psicología Francisco Alcantud ha advertido que el rechazo social “está cada vez más extendido entre los jóvenes, porque la sociedad no les facilita el acceso ni al trabajo, ni a la vivienda ni, en general, a un proyecto de vida”. Y el presidente del Movimiento contra la Intolerancia, Esteban Ibarra, ha atribuido este fenómeno al hecho de q            ue en las actuales sociedades democráticas “imperan más los intereses de las empresas, basados en la lógica del mercado; de los medios de comunicación, que dan más importancia a las situaciones negativas que a sus posibles soluciones; y de la actuación del Estado, que obra con cautelas en conformidad con el poder establecido”.

Rechazo

A partir de los trabajos realizados durante este Congreso se han extraído una serie de conclusiones, en las que se pone de manifiesto que “los jóvenes españoles atraviesan en la actualidad una difícil situación, marcada por los altos índices de fracaso escolar y la creación de grupos cerrados, con conductas agresivas y de rechazo al sistema”. Y se recuerda que si la educación comienza en la familia y continúa en la escuela, “el grupo de iguales marca la socialización de los jóvenes y sus actitudes, y no debemos olvidar que la sociedad fomenta en ellos la atracción por el riesgo y la sobrevaloración de sus propias capacidades”.
Por ello, el Congreso propone “enseñar a degustar los valores. No enseñarlos ni imponerlos sino darlos a probar como una forma de vivir la vida, de afrontar las situaciones y de actuar”. Afirma que hay que dotar a los jóvenes durante su educación de “un sentimiento de autoeficacia y competencia personal, fomentar su inteligencia social y emocional, y desarrollar su capacidad para definir metas y creencias compatibles con los demás”. Paralelamente, dice que hay que proporcionar “materiales, estrategias y recursos” a los educadores, para hacer realidad “esta escuela de convivencia en el aula”. Y destaca la contribución del voluntariado para “construir una sociedad más humana y erradicar situaciones de exclusión social”.

 

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