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Madrid.
G. A.
La Federación
de Asociaciones de Inspectores de Educación (ADIDE-Federación) ha elaborado
un “documento de referencia” para un nuevo modelo de inspección educativa,
que ha planteado al MEC de cara a la próxima reforma y al futuro Estatuto
de la Función Docente. En texto recoge las propuestas de esta organización
sobre los fines, funciones y atribuciones, organización, funcionamiento,
reconocimiento y acceso a esta función, así como sobre la formación y
movilidad de los propios inspectores.
Esta organización
reclama un cuerpo único de inspectores de Educación de carácter estatal,
sin especialidades básicas. Y quiere que se reconozca a sus funcionarios
“los derechos profesionales que les corresponden según su régimen administrativo,
en particular los relativos a la duración de la jornada laboral, consolidación
de complementos por haber ejercido cargos directivos, etc.”. Así lo ha
manifestado su presidente, Esteban Martínez Lobato, ante los representantes
de las asociaciones autonómicas, en un acato en el que ha estado respaldado
por representantes de las federaciones de enseñanza de CC.OO, CSI-CSIF
y UGT y de los STEs, José Campos, Juan María González, Carlos López y
Augusto Serrano, respectivamente.
Acceso
y formación
ADIDE-Federación
quiere que el acceso a la inspección sea por concurso-oposición, y que
los aspirantes tengan una experiencia docente mínima de ocho años como
funcionarios de carrera. En la fase de concurso se valorará “la trayectoria
profesional de los candidatos y sus méritos como docentes”, sobre todo
su preparación científica y didáctica, el desempeño de cargos directivos
y pertenecer a cualquier cuerpo de catedráticos de los niveles de enseñanza
no universitaria. Y en la fase de oposición se considerarán sus conocimientos
pedagógicos, “así como los de administración y legislación educativa y
su aplicación a las tareas encomendadas a la inspección”. Quienes superen
este proceso accederán a una fase de prácticas, y recibirán un curso de
formación de, al menos, 30 créditos.
También pide
que se asegure la formación continua y la actualización profesional permanente
de los inspectores, a través de planes formativos, licencias por estudios,
colaboración en actividades de innovación educativa o de investigación,
estancias en régimen de intercambio en otras Comunidades Autónomas o Estados
de nuestro entorno, así como la incorporación temporal a centros de enseñanza
para ejercer la docencia. Y propone un sistema de movilidad basado en
el actual procedimiento de concursos de traslados, alternando anualmente
las convocatorias estatales y las autonómicas. No estarán “compartimentados
por especialidades” y contemplarán “todas las plazas vacantes”.
Plantillas
El
documento demanda igualmente “la consideración de la inspección como órgano
de las administraciones educativas, dependiente al menos del órgano de
mayor rango inferior al consejero del ramo”. Pide que todos los cargos
de coordinación y dirección de la inspección sean cubiertos por los propios
inspectores del cuerpo, mediante un procedimiento reglado que respete
su autonomía profesional. Y reclama “unas plantillas suficientes para
poder realizar las tareas de supervisión, asesoramiento y evaluación que
les sean encomendadas”.
Por último,
esta organización solicita unas retribuciones “acordes con las especiales
características del puesto de inspector de educación”, es decir, “superiores
en al menos un 50% a la cuantía del complemento singular de un director
de centro público de Secundaria de tipo A”. Y reivindica la presencia
de los inspectores en los órganos de participación, como el Consejo Escolar
del Estado y los de cada comunidad autónoma.
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