La droga, un problema cada vez más preocupante
Un informe de la FAD recoge las opiniones de 1.700 españoles de 15 a 65 años
Según el informe “La percepción social de los problemas de drogas en España 2004”, el cannabis se sitúa en el último puesto de la jerarquía global de drogas peligrosas, por debajo del alcohol y del tabaco.
Según este estudio, el 43% de los padres considera que hay entre medianas y muchas posibilidades de que sus hijos lleguen a consumir, frente a un 42% que ven escasas o nulas posibilidades.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Por iniciativa de la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) y la Obra Social de Caja Madrid, esta investigación presenta una visión completa de la representación social, los estereotipos y creencias que existen sobre las drogas y su consumo.
La muestra recoge las opiniones de 1.700 personas entre 15 y 65 años, que permite extrapolar los datos al conjunto de la sociedad española. De las conclusiones se desprende que existe en la sociedad una intensa preocupación por los problemas de drogas, basada en el convencimiento de la gravedad de los mismos y de su empeoramiento progresivo. Eusebio Megías, director técnico de la FAD y coordinador del estudio, explica que el punto de partida es siempre unívoco, “las drogas son malas y van a peor; los problemas de drogas son enormemente graves y progresivamente se deterioran”.
Más del 32% de los encuestados valora como “muy importantes” los problemas de drogas; “bastante importantes” para el 41,2%; el 21,8% los considera “de alguna importancia”; y el 3,4% de la población no les da “ninguna importancia”.

Preocupación

Durante la presentación de esta investigación, Eusebio Megías señala que el discurso de los españoles ante los problemas de drogas resulta claramente paradójico. “El discurso se mueve entre una apelación a tener que estar alarmado y una despreocupación por los consumos”.
No obstante, se puede decir que existe una mayoría de la población que mantendría una visión preocupada por las drogas, oscilando entre las visiones más tradicionales del estereotipo global (las drogas como mal absoluto, ajeno a nosotros) y posturas mucho más realistas, menos angustiadas, que confían en la posibilidad de alguna actuación correctora. Un grupo mucho más minoritario desviaría la atención de “las drogas como problema”, para fijarse más en las drogas como objeto de consumo o incluso como factor social positivo. Alrededor del 20% defiende las drogas como algo a probar y que deben formar parte de nuestra experiencia cotidiana, como objetos de consumo.

Prohibición

Esta investigación constata que la población española es mayoritariamente partidaria de la prohibición, si se trata del consumo de heroína (74,7% frente al 21%) y cocaína (68,2% frente al 27,5%). Por el contrario, los partidarios de posturas permisivas, en relación con el cannabis es del 50% frente al 45,2%. En la franja de edad de 15 a 30 años casi el doble son partidarios de la permisividad que de la prohibición.
Mientras que el paradigma de la droga amenazadora sigue siendo la heroína y más del 90% de la población la considera bastante o muy peligrosa, la cocaína presenta una imagen de droga elitista y cara, poco accesible para los de menor edad. Accesible, barata y tentadora, el éxtasis irrumpe como prototipo de la droga para jóvenes.
Por su parte, el cannabis preocupa poco y se incorpora casi con el estatus de droga doméstica. “Producto natural”, “da buen rollo” y “no engancha” son conceptos asociados a esta droga, solamente despierta algún elemento de inquietud en la medida que muchos la consideran un droga de iniciación.

Componente lúdico

Casi el 60% de los consumidores lo hace por diversión, curiosidad, moda, la presión de los amigos o el gusto por lo prohibido. El director técnico de la FAD advierte “estamos inmersos en una tendencia al debilitamiento en la visión de los riesgos de las drogas, incluso su banalización, pero la tendencia es a subrayar la dimensión de los beneficios”.
Para el 66% de padres y madres españoles, su posición respecto a las drogas y su actitud cambió de forma significativa en el momento que tuvieron hijos. El 43% considera que hay entre medianas y muchas posibilidades de que sus hijos lleguen a consumir, frente a un 42% que ven escasas o nulas posibilidades. Como principal factor de riesgo señalan a los amigos y compañeros.

 

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