Pacto para modernizar la escuela

Desde hace unos meses, políticos, educadores y comentaristas hablan de la necesidad de un nuevo pacto educativo lo más amplio posible. Es lógico que después de la guerra educativa abierta por el PP se quieran poner las cosas en su sitio y situar la educación como una de las prioridades del país, lejos de luchas partidistas que poco tienen que ver con las finalidades que el sistema se plantea para el conjunto de la ciudadanía.
El pasado jueves, la consellera de Educació, Marta Cid, nos presentaba la propuesta para conseguir este pacto a nivel catalán, con el objetivo de tener una ley de educación para nuestro país. Ojalá esta propuesta conduzca a la modernización de nuestra escuela, pilar básico de la presente y futura sociedad del conocimiento.
Dicho esto, y tras conjurar a las fuerzas vivas del país, a toda la comunidad educativa, a los partidos políticos y sindicatos, a toda la sociedad a trabajar para conseguir este pacto, me permito hacer unas reflexiones acerca de la propuesta.
En primer lugar, creo que el pacto es positivo por lo que supone de estabilidad en las escuelas, porque abre la esperanza de que los cambios y las mejoras que la escuela necesita se podrán realizar con la calma precisa. Los cambios educativos exigen mucho estímulo, reconocimiento y recursos desde fuera y, a la vez, mucha tranquilidad.
En segundo lugar, todo el mundo sabe que la educación es un terreno de lucha económica e ideológica. Económica porque en determinadas instituciones educativas todavía hablamos de negocio y de cuotas de mercado --algo muy alejado de la educación-- e ideológica porque definirse entre la exclusión o la segregación, la igualdad o la desigualdad, la cohesión social o la desvertebración no es una cuestión de técnica y didáctica, sino de concepción del mundo y de la sociedad. Y no sé hasta qué punto pueden pactar los que defienden cosas tan opuestas, a no ser que, en nombre de la paz, hagamos un pacto inconfesable. Creo que existen pactos inconfesables y pactos imposibles y de éstos hay que alejarse por el bien del conjunto y de la mayoría de la sociedad (...).

Joan Doménech
El Periódico. 24-Enero-2005

 
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