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Madrid.
La Federación
de Trabajadores de la Enseñanza de UGT (FETE-UGT) ha participado en un
“Observatorio de Riesgos Psicosociales”, cuyas primeras conclusiones revelan
que el 63,5% de los docentes sufren riesgo de estrés alto, y el 7,6% de
riesgo de acoso. Nuevos factores que afectan al sistema educativo, como
“la incorporación de las nuevas tecnologías, la pérdida de valores, la
problemática social, las dificultades derivadas de la inmigración, la
diversidad en las aulas, y los constantes cambios curriculares, han llevado
a los trabajadores del sector a realizar un gran esfuerzo de adaptación
a los cambios escolares que implica un estrés añadido, lo que ha perjudicado
gravemente a su salud y a su bienestar físico y psíquico”.
Esto coincide
con los resultados de un estudio realizado por FETE para la elaboración
de una guía de “Buenas Prácticas para la mejora de la Prevención de Riesgos
Laborales” de los trabajadores de la enseñanza, según los cuales el mayor
riesgo para la salud de dicho colectivo son los problemas psicológicos,
sobre todo el estrés, y las dolencias de espalda. Y también, en cierta
medida, con un informe sobre bienestar y hábitos de consumo realizado
por Media Planning Group, que reconoce que el 47% de los docentes
europeos sufren “niveles significativos” de estrés y que el 28% se han
ausentado alguna vez del trabajo por dicho motivo.
El
peso del trabajo
El
82% de estos trabajadores citan al trabajo como la principal fuente de
estrés, aunque también citan otros factores como los desplazamientos diarios
(49%), la compra (17%), la limpieza (13%), la familia (11%) y la cocina
(9%). Según FETE, estos últimos datos “tienen especial relevancia para
el sector educativo por la importancia que tiene la variable género, ya
que la mayoría del colectivo docente está formado por mujeres con cargas
familiares”. En nuestro país, las patologías de origen psicosocial son
las que causan mayor número de días de baja, según los datos de las propias
inspecciones médicas de la comunidades autónomas. Aunque los partes de
baja encubren con frecuencia dichas dolencias bajo otros diagnósticos.
Por otra parte,
FETE denuncia que en el cuadro de enfermedades profesionales de nuestro
país no existe el reconocimiento expreso de ninguna dolencia de origen
psicosocial, pese a las recomendaciones de la UE en este sentido y a que
sentencias judiciales han considerado como accidentes de trabajo los infartos
por estrés laboral y el “síndrome del quemado”. Por ello, reclama que
se incluyan pruebas específicas de riesgos psicosociales en los exámenes
de salud que se realicen a los trabajadores de la enseñanza, y se contemplen
ayudas sanitarias para la detección y el tratamiento de este tipo de enfermedades.
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