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Madrid. ROSAURA CALLEJA
Entre
las propuestas para el debate de la reforma que formula el MEC destaca
la apertura de los centros al entorno social y familiar. El documento
Una educación de calidad para todos y entre todos justifica que
“la complejidad de los centros, la heterogeneidad del alumnado y los nuevos
conflictos de los adolescentes exigen una apertura del centro a su entorno”.
Para su puesta en marcha sugiere establecer planes de colaboración entre
los centros y los servicios sociales y de salud, especialmente, con trabajadores
y educadores sociales, que contribuyan a mejorar la atención a la diversidad,
sobre todo a alumnos que se encuentren en situaciones sociales de mayor
riesgo.
Además
del desarrollo de las actividades lectivas, estos programas de apertura
propiciarían una oferta complementaria para la formación y el ocio alternativo
de los estudiantes y sus familias. Por ello, el centro debe ofrecer sus
instalaciones para llevar a cabo actividades como el estudio asistido,
dirigidas a los alumnos que no disponen de los recursos adecuados en su
casa. Las administraciones educativas y los ayuntamientos desarrollarían
programas con monitores deportivos, de informática, de biblioteca y con
voluntarios.
Biblioteca escolar
En
este ámbito de actuación, la biblioteca escolar proporciona un apoyo continuo
al proceso de enseñanza y aprendizaje y ofrece a los estudiantes una gran
variedad temática sobre todas las áreas curriculares, así como una oferta
cultural de ocio y aficiones, de la que se beneficiaría también el conjunto
de la sociedad.
Además
de la utilización de sus instalaciones para la práctica deportiva, el
centro constituiría un espacio para programas de educación vial, salud,
prevención de la violencia y otros de divulgación.
Paralelamente
a ello, los institutos de Secundaria deben establecer relaciones con las
empresas, tanto en desarrollo de los programas de los ciclos formativos
de grado medio y superior, como para favorecer la relación entre la enseñanza
y el mundo productivo.
Modelo de dirección
Otro
de los apartados de este documento especifica que la organización y la
dirección de los centros debe basarse en la participación de la comunidad
educativa en las tareas de gobierno del centro y control social de la
dirección. Esta participación se materializaría a través del consejo escolar,
mientras que al profesorado corresponde la toma de decisiones relativas
a todas las tareas docentes encomendadas al claustro.
Asimismo,
el MEC apuesta por un modelo de dirección colegiada y participativa, por
lo que las competencias se distribuirían entre los miembros del equipo
de gobierno y los órganos colegiados: claustro y consejo escolar.
En
cuanto a la designación del director, el documento especifica que se realizará
mediante un procedimiento que cuente con la participación de los diversos
sectores y, a la vez, seleccione a los candidatos más idóneos profesionalmente.
El MEC se compromete a establecer los mecanismos oportunos para garantizar
que, en el procedimiento de selección, el peso de la comunidad educativa
sea al menos del 60% y que los candidatos a la dirección escolar reúnan
los requisitos profesionales mínimos.
Formación permanente
Otra
de las actuaciones se concreta en la elaboración de planes de formación
permanente para los cargos directivos en ejercicio, cuya superación será
necesaria para la consolidación en la función directiva.
Para
el MEC la dirección escolar es fundamental en la mejora de la calidad
de la enseñanza, por lo que propone establecer un procedimiento de evaluación
de la misma, para identificar los problemas y mejorar las actuaciones.
Tras la valoración positiva de su gestión, el director podrá consolidar
un complemento específico proporcional a los años de ejercicio.
Por
otra parte, la reforma del Gobierno propone modelos abiertos y flexibles
para el desarrollo de los proyectos, que incidan en la atención a la diversidad
del alumnado y en la convivencia. Otras competencias de los centros se
concretarían en la elaboración de horarios, el agrupamiento de los escolares
y aspectos de la programación general anual.
Autoevaluación
En
este sentido, las administraciones educativas introducirán en los centros
métodos de trabajo y organización a través de proyectos, de manera que
los recursos económicos, materiales y humanos, puedan adecuarse a estos
proyectos, convenientemente evaluados y valorados.
El
apoyo y la colaboración en la autoevaluación y mejora de los centros sostenidos
con fondos públicos constituirán una de las tareas prioritarias de la
Inspección educativa.
De
igual modo, el MEC y las comunidades autónomas diseñarán planes de evaluación,
que contribuyan a la mejora del funcionamiento de los centros.
El
Instituto Nacional de Evaluación y Calidad del Sistema Educativo pondrá
en marcha programas plurianuales de evaluación del sistema educativo,
que incluirán estudios de rendimiento al final de las etapas educativas,
participará en proyectos internacionales y establecerá un sistema estatal
de indicadores de la educación.
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