La reforma plantea la apertura
de los centros al entorno

Los proyectos educativos atenderán la diversidad y la convivencia

El Ministerio de Educación y Ciencia, en su propuesta de reforma, apuesta por la apertura de los centros al entorno social y familiar y por el desarrollo de proyectos educativos, que atiendan la diversidad del alumnado
y la convivencia escolar.
Los programas de evaluación incluirán estudios de rendimiento al final de las etapas educativas. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Entre las propuestas para el debate de la reforma que formula el MEC destaca la apertura de los centros al entorno social y familiar. El documento Una educación de calidad para todos y entre todos justifica que “la complejidad de los centros, la heterogeneidad del alumnado y los nuevos conflictos de los adolescentes exigen una apertura del centro a su entorno”. Para su puesta en marcha sugiere establecer planes de colaboración entre los centros y los servicios sociales y de salud, especialmente, con trabajadores y educadores sociales, que contribuyan a mejorar la atención a la diversidad, sobre todo a alumnos que se encuentren en situaciones sociales de mayor riesgo.
Además del desarrollo de las actividades lectivas, estos programas de apertura propiciarían una oferta complementaria para la formación y el ocio alternativo de los estudiantes y sus familias. Por ello, el centro debe ofrecer sus instalaciones para llevar a cabo actividades como el estudio asistido, dirigidas a los alumnos que no disponen de los recursos adecuados en su casa. Las administraciones educativas y los ayuntamientos desarrollarían programas con monitores deportivos, de informática, de biblioteca y con voluntarios.

Biblioteca escolar

En este ámbito de actuación, la biblioteca escolar proporciona un apoyo continuo al proceso de enseñanza y aprendizaje y ofrece a los estudiantes una gran variedad temática sobre todas las áreas curriculares, así como una oferta cultural de ocio y aficiones, de la que se beneficiaría también el conjunto de la sociedad.
Además de la utilización de sus instalaciones para la práctica deportiva, el centro constituiría un espacio para programas de educación vial, salud, prevención de la violencia y otros de divulgación.
Paralelamente a ello, los institutos de Secundaria deben establecer relaciones con las empresas, tanto en desarrollo de los programas de los ciclos formativos de grado medio y superior, como para favorecer la relación entre la enseñanza y el mundo productivo.

Modelo de dirección

Otro de los apartados de este documento especifica que la organización y la dirección de los centros debe basarse en la participación de la comunidad educativa en las tareas de gobierno del centro y control social de la dirección. Esta participación se materializaría a través del consejo escolar, mientras que al profesorado corresponde la toma de decisiones relativas a todas las tareas docentes encomendadas al claustro.
Asimismo, el MEC apuesta por un modelo de dirección colegiada y participativa, por lo que las competencias se distribuirían entre los miembros del equipo de gobierno y los órganos colegiados: claustro y consejo escolar.
En cuanto a la designación del director, el documento especifica que se realizará mediante un procedimiento que cuente con la participación de los diversos sectores y, a la vez, seleccione a los candidatos más idóneos profesionalmente. El MEC se compromete a establecer los mecanismos oportunos para garantizar que, en el procedimiento de selección, el peso de la comunidad educativa sea al menos del 60% y que los candidatos a la dirección escolar reúnan los requisitos profesionales mínimos.

Formación permanente

Otra de las actuaciones se concreta en la elaboración de planes de formación permanente para los cargos directivos en ejercicio, cuya superación será necesaria para la consolidación en la función directiva.
Para el MEC la dirección escolar es fundamental en la mejora de la calidad de la enseñanza, por lo que propone establecer un procedimiento de evaluación de la misma, para identificar los problemas y mejorar las actuaciones. Tras la valoración positiva de su gestión, el director podrá consolidar un complemento específico proporcional a los años de ejercicio.
Por otra parte, la reforma del Gobierno propone modelos abiertos y flexibles para el desarrollo de los proyectos, que incidan en la atención a la diversidad del alumnado y en la convivencia. Otras competencias de los centros se concretarían en la elaboración de horarios, el agrupamiento de los escolares y aspectos de la programación general anual.

Autoevaluación

En este sentido, las administraciones educativas introducirán en los centros métodos de trabajo y organización a través de proyectos, de manera que los recursos económicos, materiales y humanos, puedan adecuarse a estos proyectos, convenientemente evaluados y valorados.
El apoyo y la colaboración en la autoevaluación y mejora de los centros sostenidos con fondos públicos constituirán una de las tareas prioritarias de la Inspección educativa.
De igual modo, el MEC y las comunidades autónomas diseñarán planes de evaluación, que contribuyan a la mejora del funcionamiento de los centros.
El Instituto Nacional de Evaluación y Calidad del Sistema Educativo pondrá en marcha programas plurianuales de evaluación del sistema educativo, que incluirán estudios de rendimiento al final de las etapas educativas, participará en proyectos internacionales y establecerá un sistema estatal de indicadores de la educación.

 

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