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referencias
y tareas educativas en nuestro país en el periodo predemocrático con la
instauración de Ley General de Educación de 1970, y, ya en tiempo constitucional,
con la Ley Orgánica General del Sistema Educativo de 1990, se dio un relieve
esencial a tal cometido, de tal forma que la actividad docente del profesorado
acompasa las vertientes de enseñanza y de tutoría. En la vigente Ley
Orgánica de Calidad de la Educación de 2002, tal actividad prosigue como
vigente.
Entendemos que la tutoría en las etapas obligatorias
de los desarrollos educativos, es aquella actividad educativa específica
que relacionada con las diversas materias curriculares desarrolla armoniosamente
las diferentes capacidades del alumnado, (cognitivas, afectivas, comunicativas,
psicomotoras y de inserción social), sean de la edad infantil, de la niñez
o de la adolescencia.
Como consecuencia de tal actividad, si realizamos
una somera programación tutorial tendríamos tareas que abarcan desde la
acogida e integración del alumnado, la organización del grupo-clase, los
desarrollos de hábitos, técnicas y destrezas para la optimización de las
tareas, el crecimiento individual e interrelacional del grupo, la participación
activa de los padres y madres, así como su correspondiente evaluación.
La tutoría en las diferentes etapas educativas
Desde
que la legislación ha referido y posteriormente desarrollado tal función
desde hace más de treinta años, el panorama educativo en cuanto al tema
que nos ocupa tiene en nuestro sistema un desigual desarrollo.
Entre la población de Educación Infantil la atención
tutorial es máxima y desde un tratamiento lógicamente globalizado, ya
que en ella se asientan las bases de la interrelación social.
Respecto
a nuestro alumnado de Educación Primaria en cambio, se desarrolla
la actividad sin el tiempo necesario que se precisa actualmente para abordar
las tareas tutoriales, desde los intereses concretos de dicha etapa.
En Educación Secundaria, es vigente y funciona
un trabajo de atención tutorial , que es parte integrante de la propuesta
curricular dirigida a todos los aspectos del aprendizaje y a la vez es
parte inseparable de la acción educativa. El Departamento de Orientación,
es quien coordina y colabora en la complejidad de tales procesos llevados
a cabo en la acción tutorial, tan claves para los desarrollos de las capacidades
en la adolescencia y la juventud.
Por otra parte la actividad tutorial, para resultar
efectiva precisa ser estructurada como otra actividad curricular, para
no correr el riesgo de convertirse en una tarea que sea mera prolongación
de diferentes actividades, que no profundicen en los contenidos tutoriales
del plan que establece el centro.
El error en la vigente atención tutorial de la
etapa de Primaria es que dicha actividad se reduce a la atención ocasional
desde los distintos contenidos y materias. Sin embargo la interacción
del alumnado desde las dimensiones individuales y de grupo es muy compleja
en este emergente siglo XXI del mundo globalizado.
El problema surge cuando las demandas de ampliación
de currículos propuestos a los centros de forma creciente, necesitan para
poder satisfacerse un mayor número de profesores, alejándonos cada día
más de aquellas antiguas escuelas unitarias, en las que una maestra o
maestro, no solamente impartía conocimientos adaptados a las necesidades
diversas, sino que además era el referente comunicacional y cultural adulto
por excelencia.
Por
otra parte, además de tener más profesorado y materias desde los seis
años, se espera que la escuela primaria sea aún más acumuladora de conocimientos.
Sin embargo parece que lo más importante es que entonces se asienten las
actitudes sociales conscientes, que son decisivas para el futuro crecimiento
hacia la adolescencia, junto al resto de las capacidades.
En la etapa
de Educación Secundaria se pretenden desarrollar armoniosamente las capacidades
que llevan hacia la vida adulta, desde los desarrollos del pensamiento
abstracto, pero se aposentan necesariamente en aquellos
intereses concretos que se ajustaron en la etapa de educación primaria
como oportunidad irrepetible.
La violencia y la tutoría
Las realidades actuales con el suceso de violencia
vivida en España, por el trágico atentado madrileño del 11M, es un fenómeno
que podríamos ubicar en la macro violencia socio-global. Pero no podemos
olvidar que desde las vivencias de la progenie primitiva, constituida
en humanidad, se dio la capacidad de aprender a canalizar y optimizar
sus energías, en actitud constructiva y de sobrevivencia y añadiéndose
el hecho social del aprendizaje a partir del nacimiento y del posterior
cuidado de la prole.
No olvidamos
tampoco los habituales fenómenos de micro violencia social, que abarcan
los diferentes ámbitos de la vida, desde el hogar y los centros educativos
hasta la vida social y laboral. Estos fenómenos que de alguna forma se
consideran normales y nos acompañan de forma próxima, deberían abordarse
como transformables desde todas las etapas educativas.
En la práctica
habitual de los centros de primaria, cuando necesitamos trabajar los fenómenos
disruptivos, relacionales o desequilibrantes en el aula, tal como las
simples disfunciones en los aprendizajes, se interrumpe la tarea propuesta,
y se aborda con insuficientes energías, es decir sin la consideración
curricular y autónoma que precisa el grupo de escolares para entender,
canalizar y reestructurar las situaciones individuales y grupales que
les afectan como grupo humano aprendiendo.
Conclusiones
Todo
lo señalado nos lleva a la reflexión de que ante esta situación de progresiva
complejidad, la reforma de la actual ley educativa, debería contemplar
la propuesta de incluir en el currículum de educación primaria, tal como
existe en la etapa de Educación Secundaria, una hora específica cada semana,
para desarrollar de forma estructurada en las aulas, el plan de acción
tutorial, desde los diferentes ciclos.
Obviamente esta hora especificada debe estar definida
en cuanto a sus objetivos, contenidos, metodología, actividades y evaluación.
Por último, la propuesta se justifica por los siguientes
aspectos significativos:
* La existencia positiva
de las experiencias tutoriales desde las otras etapas educativas.
* La disposición favorable
del profesorado de educación primaria en el desempeño de sus tareas.
* Las dificultades de las
tutoras y los tutores para desarrollar las múltiples demandas socio-grupales
que surgen en las aulas.
* La existencia de personal
de apoyo a los centros, que conforman las unidades de apoyo a la integración.
* La existencia de los
equipos de orientación educativa y psicopedagógica, como docentes responsables
de la orientación educativa en esta etapa.
* La mejora por la optimización
de los servicios de atención a la diversidad del alumnado.
* La consecución desde
la infancia de unos objetivos de tolerancia hacia una sociedad no violenta.
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