El éxito del programa educativo de este centro se refleja en que más del 35% de sus alumnos continúan estudiando una vez finalizada la enseñanza obligatoria.
 
Las medidas innovadoras, claves para mejorar la calidad de la enseñanza

El centro de Adultos“Rosalía de Castro”, de Leganés (Madrid), obtiene el segundo galardón de los premios “Miguel Hernández”

La formación “a la carta” en materia de nuevas tecnologías, la inclusión de actividades culturales en el currículo académico, el establecimientos de turnos rotarios en el horario de los docentes, la elaboración propia de materiales didácticos y la apertura total del centro al entorno, son algunas de las iniciativas que han permitido al CEPA “Rosalía de Castro” conseguir el segundo galardón de los premios “Miguel Hernández”.

Madrid. MARGARITA GIRON
El Centro de Educación de Personas Adultas “Rosalía de Castro” de Leganés (Madrid) ha recibido el segundo galardón de los Premios “Miguel Hernández”, que cada año concede el Ministerio de Educación  y Ciencia para distinguir

a aquellas entidades que mejor trabajan en el campo de la alfabetización de adultos y de la educación de grupos socialmente desfavorecidos.
Este centro, que inició su andadura en los años setenta, es uno de los pocos que ha recibido dos veces este preciado galardón. Después de una experiencia que supera los treinta años, el centro ha conseguido un modelo de actuación propio, en el que prima la convivencia, la multiculturalidad, el desarrollo personal y social, la participación ciudadana y la apertura al entorno.
Un claustro de 32 profesores, repartidos en tres turnos rotativos de mañana, tarde y noche, atiende a los más de 1.600 alumnos que acuden al centro. Esta peculiaridad en el horario de los docentes permite que conozcan a todos los alumnos del centro a la vez que se rentabilizan los recursos profesionales puesto que cualquier asignatura se puede cursar en cualquier turno.
Sólo en la enseñanza formal, que incluye desde alfabetización hasta Educación Secundaria Obligatoria, son más de 850 los alumnos matriculados, el resto participan en talleres de formación profesional o actividades socioculturales.

Buen hacer

Para Amador Sánchez, director del centro, el secreto del buen hacer que les ha llevado a la obtención del premio estriba en que “los adultos sean los protagonistas de su propia formación mediante un currículo abierto”, y los profesores sean facilitadores de recursos de “aprender a aprender y aprender a emprender”.
Este modelo de enseñanza incluye tres líneas de trabajo de igual importancia: la formación básica, la animación sociocultural y la formación profesional. A diferencia de otros centros, las actividades culturales no tienen carácter complementario, sino que forman parte integral de la formación del alumno. Todos los viernes se llevan a cabo dos o tres actividades de este tipo, que incluyen teatro, conferencias, museos, exposiciones y visitas culturales. Se realizan en horas lectivas, los alumnos tienen que participar en un mínimo de 10 al año, y conllevan los correspondientes créditos. “Nos ha costado un gran esfuerzo que las autoridades educativas acepten esta iniciativa innovadora, pero ahí está la concesión de este premio para ratificar su eficacia”, explica el director del centro. Estas actividades, además, están abiertas al entorno, pudiendo asistir a las mismas ciudadanos de la localidad. Es tradición en época de Carnaval la participación de los alumnos del centro en los festejos que el Ayuntamiento organiza, siendo los encargados de abrir las fiestas con la escenificación de sus ya populares chirigotas.

Red asociativa

Además, los alumnos participan en dos Asociaciones que el propio centro potencia: “Leganés verde y ecológica” y “Amigos de la Educación de Adultos”. Ambas tienen su sede en el Centro, aun cuando están abiertas a la participación de todos los vecinos de la localidad.
El éxito del programa educativo de este centro se refleja en que más del 35% de alumnos que finalizan la formación básica, siguen estudiando Bachillerato, Formación Profesional y estudios universitarios. “Estamos en un momento histórico que se caracteriza por las ‘segundas oportunidades’: segundas bodas, segundos trabajos, segundas familias –explica Amador Sánchez- la Educación de Adultos es una de esas segundas oportunidades para todos aquellas personas que, por muy diversas circunstancias, no pudieron en su momento finalizar sus estudios”. En este sentido, este tipo de educación ha sufrido un cambio importante, pasando de dirigirse a un colectivo formado por personas mayores, a otro de personas especialmente jóvenes que fracasaron escolarmente en su día, y que en el caso del Centro Rosalía de Castro, supone el 65% del alumnado.
Otra aportación singular es que no se utilizan libros de texto, son los alumnos los que elaboran sus propios materiales curriculares cada año. Para ello, utilizan la prensa, información de Internet, libros de la biblioteca o unidades didácticas preparadas por los profesores del centro.

Criterios de evaluación

En cuanto a la evaluación, se utilizan criterios comunes y otros específicos. Los primeros se refieren a la actitud del alumno frente a si mismo y frente a los demás, el grado de participación en las actividades, la integración en equipos de trabajo y el asumir responsabilidades como, por ejemplo, ser delegado de clase. Los criterios específicos están referidos a las materias de conocimiento. A final de curso, los alumnos evalúan al Centro y a los profesores.
En cuanto a los inmigrantes, son muchos los que acuden a las clases de aprendizaje de español y a la vez participan en las actividades culturales que se les propone. Para Amador Sánchez “es un campo educativo nuevo en el que hay que trabajar a fondo” de cara a ofertar propuestas educativas de futuro que permitan una integración real. La principal dificultad en estos momentos estriba en la diversidad de niveles entre los alumnos que aprenden español, compartiendo clase personas que son analfabetas en su propio idioma con otros que poseen titulaciones universitarias.

 

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