La importancia de las bibliotecas escolares
Numerosos expertos se reúnen en Madrid para analizar
el presente y futuro de estos servicios educativos
La inclusión en un marco legal específico, la dotación de recursos humanos, el establecimiento de horarios adecuados, y su incorporación al proyecto curricular de centro, son algunas de las condiciones necesarias para que las bibliotecas escolares de nuestro país, ocupen el lugar que les corresponde en el sistema educativo y en la mejora de la calidad de la enseñanza. Los expertos coinciden
en la importancia de la biblioteca escolar como recurso educativo de primer orden, siendo necesaria su plena integración en el proyecto curricular de los centros educativos.
(Fotos: Rafael Martínez)

Madrid. MARGARITA GIRON
Más de 180 personas han participado en el seminario Las bibliotecas escolares en el nuevo horizonte de la educación, que ha tenido lugar en Madrid, organizado por la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material de enseñanza (ANELE) en colaboración con el Ministerio de  Educación y Ciencia y con el Ministerio de Cultura.
El objetivo de este encuentro, que ha reunido a numerosos expertos en el tema, ha sido reflexionar sobre la importancia en el momento actual de las bibliotecas escolares, realizando un análisis comparativo con otros países europeos, así como establecer los modelos de biblioteca posibles y deseables en nuestro contexto educativo, y, sobre todo, desarrollar propuestas para incorporar el marco legal que les otorgue el papel que tienen como recurso educativo.
El secretario general de Educación, Alejandro Tiana, destacó en el acto de apertura de este encuentro la importancia que el Gobierno concede a las bibliotecas escolares, incorporándolas al documento de la reforma educativa que actualmente está preparando el MEC. No obstante, reconoció que la situación de las bibliotecas escolares “no ha cambiado tanto en los últimos años, dependiendo su buen o mal funcionamiento del voluntarismo de los docentes de cada centro”.

Personal, horario y fondos

En este sentido, añadió que la mayor parte de las iniciativas anteriores han estado orientadas a la dotación de libros y a la formación del profesorado, mientras que los actuales planteamientos se dirigen a conseguir “personal cualificado, horario amplio de las bibliotecas, y fondos suficientes”. Por todo ello, animó a los participantes a trabajar para la elaboración de modelos de bibliotecas escolares que “podamos incluir en la reforma educativa”.
Por su parte, el Director General del Libro del Ministerio de Cultura, Rogelio Blanco, en su intervención calificó a las bibliotecas escolares de “utopía duradera”, denunciando la situación de nuestro país en comparación con otros países, como Finlandia o Hungría, donde las bibliotecas escolares son un elemento fundamental del sistema escolar. “Desde 1990 –explicó- se han realizado varias experiencias que no han funcionado porque, entre otras cosas, no se ha garantizado el número de horas de los responsables de las bibliotecas”. Desde su punto de vista, cualquier actuación en este campo pasa necesariamente por realizar un planificación normativa adecuada; proceder a la dotación de personal; y establecer los horarios pertinentes.
Guillermo Castán, catedrático de Geografía e Historia, destacó en su ponencia la importancia de seguir las recomendaciones de la UNESCO en lo referente al peso de las bibliotecas escolares en la calidad de los servicios educativos, convirtiéndose en lugares donde desarrollar aficiones y ocio creativo; donde enseñar y aprender de forma diferente; donde realizar los deberes; donde los profesores puedan preparar sus clases; y, “en resumidas cuentas, donde combatir el fracaso escolar, facilitar la integración sociocultural, y reducir las desigualdades de origen que presenta el alumnado”.

Lugar prioritario

Igualmente, el director de la Fundación IDEA, Alvaro Marchesi, destacó en su intervención la importancia de que las bibliotecas estén plenamente incorporadas en el proyecto curricular de cada centro, porque “como la propia lectura, no deben ocupar un lugar secundario, sino alojarse en el núcleo del propio proyecto educativo, convirtiéndose en uno de sus principales denominadores”.
Por su parte, el catedrático de Psicología, Alfredo Fierro, se refirió a los fondos de las bibliotecas, los cuales han de contener no solo libros escolares sino también “aquella otra clase de libros que, sin relación directa con la escuela, se consideran imprescindibles para acceder a la cultura y a la mayoría de edad del pensamiento”. “Una política del libro en el ámbito escolar –añadió- ha de orientarse no tanto al libro de texto, cuanto a los libros de aula y de centro”.
En este sentido, la escritora y profesora Lourdes Ortiz, encargada de impartir la conferencia inaugural de este seminario, destacó la importancia de que las modernas bibliotecas escolares sean también videotecas y fonotecas de calidad. También recordó el papel decisivo que juega la familia en el desarrollo del gusto por la lectura entre los más pequeños.

Hungría, modelo a seguir

En el análisis comparativo con otros países de entorno, destaca el modelo húngaro, en donde la biblioteca es obligatoria en aquellos centros educativos de Primaria y primer ciclo de Secundaria. Además cuentan, como mínimo con un profesor bibliotecario a tiempo completo, titulado superior con cualificación pedagógica y especialización en biblioteconomía. En los centros de Primaria debe existir un maestro generalista especializado en Biblioteconomía. El Ministerio de Educación húngaro establece los requisitos de espacio y equipamiento, así como el número de documentos de la biblioteca, un mínimo de 3.000.
Igualmente, la biblioteca escolar es considerada como elemento esencial para la actividad pedagógica del centro, incluyéndose en el control de calidad del mismo.

 

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