|
Madrid. MARGARITA GIRON
Más
de 180 personas han participado en el seminario Las bibliotecas escolares
en el nuevo horizonte de la educación, que ha tenido lugar en Madrid,
organizado por la Asociación Nacional de Editores de Libros y Material
de enseñanza (ANELE) en colaboración con el Ministerio de Educación y
Ciencia y con el Ministerio de Cultura.
El
objetivo de este encuentro, que ha reunido a numerosos expertos en el
tema, ha sido reflexionar sobre la importancia en el momento actual de
las bibliotecas escolares, realizando un análisis comparativo con otros
países europeos, así como establecer los modelos de biblioteca posibles
y deseables en nuestro contexto educativo, y, sobre todo, desarrollar
propuestas para incorporar el marco legal que les otorgue el papel que
tienen como recurso educativo.
El
secretario general de Educación, Alejandro Tiana, destacó en el acto de
apertura de este encuentro la importancia que el Gobierno concede a las
bibliotecas escolares, incorporándolas al documento de la reforma educativa
que actualmente está preparando el MEC. No obstante, reconoció que la
situación de las bibliotecas escolares “no ha cambiado tanto en los últimos
años, dependiendo su buen o mal funcionamiento del voluntarismo de los
docentes de cada centro”.
Personal, horario y fondos
En
este sentido, añadió que la mayor parte de las iniciativas anteriores
han estado orientadas a la dotación de libros y a la formación del profesorado,
mientras que los actuales planteamientos se dirigen a conseguir “personal
cualificado, horario amplio de las bibliotecas, y fondos suficientes”.
Por todo ello, animó a los participantes a trabajar para la elaboración
de modelos de bibliotecas escolares que “podamos incluir en la reforma
educativa”.
Por
su parte, el Director General del Libro del Ministerio de Cultura, Rogelio
Blanco, en su intervención calificó a las bibliotecas escolares de “utopía
duradera”, denunciando la situación de nuestro país en comparación con
otros países, como Finlandia o Hungría, donde las bibliotecas escolares
son un elemento fundamental del sistema escolar. “Desde 1990 –explicó-
se han realizado varias experiencias que no han funcionado porque, entre
otras cosas, no se ha garantizado el número de horas de los responsables
de las bibliotecas”. Desde su punto de vista, cualquier actuación en este
campo pasa necesariamente por realizar un planificación normativa adecuada;
proceder a la dotación de personal; y establecer los horarios pertinentes.
Guillermo
Castán, catedrático de Geografía e Historia, destacó en su ponencia la
importancia de seguir las recomendaciones de la UNESCO en lo referente
al peso de las bibliotecas escolares en la calidad de los servicios educativos,
convirtiéndose en lugares donde desarrollar aficiones y ocio creativo;
donde enseñar y aprender de forma diferente; donde realizar los deberes;
donde los profesores puedan preparar sus clases; y, “en resumidas cuentas,
donde combatir el fracaso escolar, facilitar la integración sociocultural,
y reducir las desigualdades de origen que presenta el alumnado”.
Lugar prioritario
Igualmente,
el director de la Fundación IDEA, Alvaro Marchesi, destacó en su intervención
la importancia de que las bibliotecas estén plenamente incorporadas en
el proyecto curricular de cada centro, porque “como la propia lectura,
no deben ocupar un lugar secundario, sino alojarse en el núcleo del propio
proyecto educativo, convirtiéndose en uno de sus principales denominadores”.
Por
su parte, el catedrático de Psicología, Alfredo Fierro, se refirió a los
fondos de las bibliotecas, los cuales han de contener no solo libros escolares
sino también “aquella otra clase de libros que, sin relación directa con
la escuela, se consideran imprescindibles para acceder a la cultura y
a la mayoría de edad del pensamiento”. “Una política del libro en el ámbito
escolar –añadió- ha de orientarse no tanto al libro de texto, cuanto a
los libros de aula y de centro”.
En
este sentido, la escritora y profesora Lourdes Ortiz, encargada de impartir
la conferencia inaugural de este seminario, destacó la importancia de
que las modernas bibliotecas escolares sean también videotecas y fonotecas
de calidad. También recordó el papel decisivo que juega la familia en
el desarrollo del gusto por la lectura entre los más pequeños.
Hungría, modelo a seguir
En
el análisis comparativo con otros países de entorno, destaca el modelo
húngaro, en donde la biblioteca es obligatoria en aquellos centros educativos
de Primaria y primer ciclo de Secundaria. Además cuentan, como mínimo
con un profesor bibliotecario a tiempo completo, titulado superior con
cualificación pedagógica y especialización en biblioteconomía. En los
centros de Primaria debe existir un maestro generalista especializado
en Biblioteconomía. El Ministerio de Educación húngaro establece los requisitos
de espacio y equipamiento, así como el número de documentos de la biblioteca,
un mínimo de 3.000.
Igualmente,
la biblioteca escolar es considerada como elemento esencial para la actividad
pedagógica del centro, incluyéndose en el control de calidad del mismo.
|
|