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estar
terminando Bellas Artes, traté de realizar una puesta en escena plena
de vida y de colores rojos, naranjas y sienas, materializada en el escenario
por un increíble grupo de alumnos, que se ha
movido a un nivel profesional.
El recital
surge ante la idea de preparar un acto para fin de curso. La preparación
del mismo se la planteé al alumnado no como un fin en sí mismo, sino como
un medio para iniciar una actividad permanente que nos sirviese como vehículo
para conseguir otros muchos objetivos más cercanos a su persona, como
el de descubrir y potenciar nuestras aptitudes artísticas en el campo
de la escena y a entusiasmarnos con ellas, y el acercarnos al teatro no
sólo como un medio lúdico, sino también como un medio de transmisión del
conocimiento, así como el acercamiento y conocimiento de nuestro inmortal
Rafael de León, y con ello a su poesía y a la copla, y verla como una
historia escrita en verso, como un poema hecho canción.
Otros objetivos
planteados con el desarrollo de esta iniciativa eran comenzar a desarrollar
valores como la puntualidad, la responsabilidad, el compañerismo, la actuación
y trabajo en grupo, el alza de la autoestima, etc., y descubrir y experimentar
el aprendizaje como algo ameno, variado, y divertido.
Documentación
Una
vez puestos en marcha, y con las ideas claras sobre lo que íbamos a hacer,
para qué lo hacíamos y cómo lo íbamos a realizar, iniciamos esta apasionante
andadura dando al alumnado las orientaciones e instrumentos necesarios
para recabar información sobre Rafael de León, su época, su vida, su obra,
su estilo, el amor en su poesía y su enorme popularidad, contactando y
remitiéndonos para ello a Bibliotecas, Departamentos de Literatura, Revistas,
enciclopedias, Internet...
Nos documentamos
sobre la copla y su personalidad en España, reflejo de una mentalidad
y de una época, y sobre su presencia en la poesía. Así, localizamos, nos
documentamos y leímos en grupo la obra poética de Rafael de León, seleccionando
entre todos un grupo de poemas representativos de su producción, que el
alumnado participante eligió, se repartió y memorizó. Cada poema, su dicción
e interpretación lo fuimos preparando en grupos, en los que un alumno
hace de narrador y otros cada uno de los personajes. Como ejemplo representativo
podemos mencionar el “Romance de la Niña y el Marinero”:
Narrador
1: “Cuando abría la ventana, se alborotaba la calle”.
Madre: “No
salgas, niña, no salgas”.
Narrador 2:
“Refunfuñaba la madre”.
Narrador 1:
“y ella, voz de luna y nardo”.
Niña: “Déjame,
madre del alma, que me dé el aire”.
Narrador 2:
“Y el aire, galán de rejas, le acariciaba el semblante”.
Narrador 1:
“Poniendo sobre sus ojos todo el oro de la tarde”.
Con
esta experiencia, aprendemos las pautas de la Dicción Poética que aplicamos
en la recitación-escenificación de cada poema a recitar, y localizamos
las coplas que más han llamado nuestra atención, explicando el porqué,
localizando el tema, el argumento y las figuras estilísticas de las mismas,
tomando conciencia de su contenido poético.
Diseño
y organización
Otro
aspecto a resaltar es la concienciación de la importancia que tienen diferentes
elementos, como la programación, orden y alternancia de poemas y coplas
a presentar; el diseño de vestuario y su colorido; la localización de
la música-orquesta, su grabación; el diseño y realización del cartel y
programa de mano; el contacto con los medios de comunicación, y la realización
y proyección de una obra artística, en su armonía y en su belleza.
Para el acto
se facilitó al alumnado espectador una serie de guías: una guía didáctica,
con la orientación sobre su participación como espectadores e información
sobre el acto: organizadores, patrocinadores, contenido, participantes,
fecha, hora y lugar de la presentación; una guía de trabajo, anterior
al acto, para que fuesen con cierto conocimiento sobre lo que iban a ver
como el estudio del vocabulario de los poemas a presentar, y otra guía
con un trabajo posterior al acto, comentando, constructivamente, todos
los valores trabajados en clase y presentados en el escenario, realizando
por escrito y verbalmente una valoración crítico-constructiva de todo
el conjunto.
En general,
y a modo de resumen, esta experiencia es un trabajo en el que he tratado
de poner ese sello de mi inquietud por la armonía y la belleza, buscando
que los resultados fuesen reflejo de, entre otros, esos dos valores mencionados,
con y para el alumnado participante en este tipo de actividades lúdico-educativas,
tanto en su papel de actores como en el de espectadores.
En escena, quise presentar una taberna del siglo
XIX que reflejase un encuentro festivo, con guitarra, orquesta y copla,
entre las cigarreras y serranos de esa época, rodeados de claveles y mantones
de manila, todo envuelto por la poesía de Rafael de León.
Puesta en escena
Una puesta en escena atractiva, con un movimiento
vivo y desbordante. Los actores se aplauden y animan entre ellos, se regalan
besos y sonrisas. Suenan las coplas, y los versos. Con los acordes de
una guitarra aparecen los personajes de los poemas:
La Lirio
que se nos presenta arrebatada de los brazos de un marino, teniendo como
fondo a un Cádiz que, “a lo lejos, huele a guitarra y a vino”.
Nos inundamos
de lirismo con el poema “El último minuto”, en el que “a punto de vestir
de negro luto, te vi llegar, feliz, un medio día, y el otoño sin rosas
de mi espera, se convirtió en florida primavera cuando se unió tu boca
con la mía”.
Impactados
por la apertura con “Cinco farolas”. Emocionados por esos monumentos de
la copla: “Ojos verdes”, “María de la O” y “Y sin embargo te quiero”.
Una “Rosita de capuchinos”, que, con su “vara de nardo y clavel”
nos arrancó
a todos la ovación, y “Locura de mi querer”, que nos llenó de rosas el
sentimiento.
Nos quemaron
las estelas de los versos del poema “Te tengo que querer”: “Te
tengo que querer sin que me ampares, quererte aunque tu pecho esté vacío,
porque este es el pesar de mis pesares, tenerte que querer, tenerte
que querer, a pesar mío”. La “Pavana andaluza a tu calle sin salida”,
en la que “no me canso de esperar, por verte pasar, mi vida, mi amor,
por verte pasar”.
Y así otros muchos más poemas que nos hablaron
de amor y de la inagotable creatividad de Rafael de León con ese lenguaje
siempre evocador.
Y para
terminar, se cerraba este inolvidable recital con el “Romance de aquel
hijo”, ese hijo que se quedó en el sueño; ése que se fue..., como tu amor.
Y ahora, casada con otro, “en esas tardes de lluvia, cuando mueves
los bolillos y yo paso por tu calle, con mi pena y con mi libro, dices,
con miedo, entre sombras, amparada en el visillo: ¡Ay! Si yo, con ese
hombre, hubiera tenido un hijo”.
Impresionante
silencio ante el fluir de los versos de este triste romance que nos llenó
el alma de perlas y rocío. Y finalmente,
ovación inmensa para este autor: Rafael de León, para este poema, para
este trabajo y para este “grupo maravilloso” que, a través del Teatro
y la Poesía, nos lo han dado todo, porque, en el corazón, todo lo tenían.
Desde aquí,
gracias a la Consejería de Educación, a su Delegación de Educación en
Granada; al Ayuntamiento de Guadix y a Caja Granada, que, patrocinando
estos actos, apoyan la presencia y difusión, en nuestra sociedad, en nuestro
medio, de la Educación, las Artes y la Cultura, así como la sensibilización
de la persona con estos campos.
Educación de
Adultos muestra de nuevo el encanto de la enseñanza “fuera del aula”,
en armonía con el aspecto lúdico y de esparcimiento que, en este caso,
y con este grupo, "soñado”. Las Artes Escénicas, hechas teatro, poema
y canción, apoyadas por la Artes Plásticas, han sido el medio ideal para
propiciar un encuentro en el que todos podamos aprender y superarnos,
gozando de las bellezas y ventajas de las Artes.
Como valoración
final podemos decir que ha sido muy positiva y entrañable, cumpliéndose
y superándose, ampliamente, todos los objetivos planteados.
José
Luis Ortega Jaldo
Profesor en
Educación de Adultos de Granada
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