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Madrid.
Con el
título “Informe sobre los hábitos de consumo de televisión y nuevas tecnologías
de la infancia y la juventud”, la presidenta de CEACCU, Isabel Ávila,
presentó en Madrid un estudio en el que se destaca que los niños españoles
ven la televisión una media de 218 minutos diarios, así como que cerca
del 45% de las familias no perciben riesgo para los niños de unos malos
hábitos de consumo televisivo, lo que muestra “la desorientación y permisividad
de los padres”, que a su vez denuncian, en una proporción del 90%, “la
falta de colaboración de las televisiones en la emisión de programas adecuados”.
En el estudio,
según informaciones de agencias, se resalta asimismo que “800.000 niños
menores de 14 años ven la televisión después de las 10 de la noche, y
que el 10% de los niños menores de 6 años está delante del televisor después
de las 9 de la noche”.
El 40% de los
niños menores de 6 años comenzó a ver la televisión entre los 2 y 3 años
de edad, según el citado informe, en el que se resalta que “la gran mayoría
de los niños ven la televisión por la tarde”. Un 92% de los niños prefiere
ver la televisión al volver del colegio antes que salir a jugar, merendar
o hacer los deberes; sin embargo, al preguntarles cuál es su actividad
favorita para los ratos libres, los niños sitúan a la televisión en tercer
lugar, tras jugar con los amigos y hacer deporte.
En el estudio
se apunta asimismo que los niños ven la televisión cada vez en mayor medida
en soledad, hasta el punto de que un 12% de los mayores de 12 años ven
más la televisión en su cuarto que en salón.
Series
televisivas nocturnas
Los
programas más vistos por los niños la pasada temporada, según se precisa
en el informe, son las series televisivas “Ana y los siete”, “Los Serrano”,
Aquí no hay quien viva” y “Gran Hermano”, todos ellos de programación
nocturna. A este respecto, Isabel Ávila señaló que “hasta los 6 años son
los dibujos animados la opción elegida por los niños, pero a partir de
esa edad van ganando terreno las series, concursos y programas juveniles”,
y resaltó que “nueve de cada diez familias denuncian que las cadenas de
televisión no se preocupan por colaborar con ellas, pues no emiten programas
adecuados para los niños”.
En rueda de
prensa posterior a la presentación del informe, la presidenta de la CEACCU
subrayó que “el estudio confirma la realidad de la ‘situación alarmante’
denunciada por el Defensor del Pueblo (Enrique Múgica) ante los ‘evidentes
perjuicios’ que tienen sobre los menores unos contenidos televisivos repletos
de zafiedad y violencia”.
Isabel Ávila
denunció asimismo “la escasez y falta de calidad de la programación infantil”,
y significó que “se ha observado un desplazamiento de la audiencia televisiva
infantil a programas aparentemente dedicados a adultos, como concursos
y series que se emiten a partir de las 10 de la noche “cuando la legislación
ya no les protege”.
Cerca del 80%
de las familias creen que la creación de un Consejo Audiovisual ayudaría
a mejorar la protección de la infancia en este ámbito, pero, sin embargo,
casi cuatro de cada diez padres reconocen que no ponen límite al tiempo
diario de consumo televisivo de sus hijos, y en más de la mitad de los
casos se reconoce también “tener la televisión encendida en casa aunque
no se esté viendo”.
Permisividad
y desorientación paterna
En
el informe se señala que el 40% de los padres de los niños menores de
12 años considera que sus hijos ven la televisión “poco” o “muy poco”,
que un 45% de los padres opina que “los programas de televisión no tienen
efectos ni buenos ni malos para la formación de los niños”, y que no llegan
a tres de cada diez las familias que “de forma habitual” tienen conversaciones
sobre los programas que ven los hijos. “Estos datos reflejan la llamativa
permisividad y desorientación de los padres”, precisó al respecto Yolanda
Quintana, responsable de prensa de la CEACCU y autora de la guía “¿Pantallas
amigas?”, presentada junto con el informe y editada con la finalidad de
sensibilizar a las familias “en un consumo más crítico y racional de los
medios audiovisuales”. En la citada guía se recomienda “la selección razonada
de los programas; equilibrar su consumo con el tiempo que los niños dedican
a otras actividades, como la lectura o el deporte; cuidar que la televisión
no se convierta en la única fuente de información; promover un espíritu
crítico necesario para interpretar los mensajes recibidos, y tomar conciencia
de sus derechos como consumidores”.
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