Con una reproducción perfecta del recinto dedicado al viaje hacia el más allá y una atmósfera recreada de su cultura funeraria a través de piezas extraordinarias del propio Museo Arqueológico Nacional la exposición La tumba de Tutmosis III. Las horas oscuras del sol se convierte en el más certero acercamiento al Egipto en diálogo con la muerte realizado en España.

El último viaje

El Museo Arqueológico Nacional recrea en sus salas la cámara funeraria del faraón Tutmosis III

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
El viaje diario que el Sol realiza desde su puesta hasta su renacer en la madrugada siguiente fue el símbolo más fértil que la cultura egipcia utilizó para recrear no sólo el viaje que el espíritu debe realizar en cada muerte para poder volver a existir en una versión superada de sí mismo sino también para representar el mundo de las sombras que habitan desde lo invisible –como el Sol, desde el otro lado- el total de nues-

tras vidas. El mundo de lo visible y el difícil y extremo mundo inmaterial. Dos referentes que encierran el combate extraordinario de la existencia del ser humano y que el culto funerario de este pueblo hizo clave en su arte, su aprendizaje moral y en la expresión de cada estancia tanto en la vida como en la muerte: el camino contenido en su destino y que deberá realizar para acceder al Alma universal.
Este es el mito religioso que el egipcio bebió y perpetuó en cada uno de sus escritos y escenarios funerarios y el que el Libro del Amduat –Libro de la cámara oculta, primer tratado religioso que integra al Faraón en el recorrido diario del Sol- describió con un prodigioso detalle a través de textos y viñetas que enfatizaban la importancia del conocimiento del inframundo y sus seres y de lo beneficioso que resultaba no sólo para el difunto sino para toda persona en la tierra en previsión de la vida eterna. 

Afán de inmortalidad

El facsímil de la cámara funeraria de Tutmosis III que estos días exhibe el Museo Nacional de Arqueología en su muestra La tumba de Tutmosis III. Las horas oscuras del Sol tiene en sus paredes el singular tratado espiritual que este pueblo ha legado a la historia de la humanidad y representa el más ambicioso acercamiento a un tema en el que coinciden el arte, la filosofía, la moral y la religión. Realizada gracias al fértil acuerdo entre la Fundación Santander Central Hispano y el Ministerio de Cultura, con la colaboración de Factum Arte, la muestra reproduce hasta el más mínimo detalle y a tamaño real la cámara funeraria de la tumba del faraón en lo que Miguel Ángel Elvira Barba, director del Museo Arqueológico Nacional, calificaba de “una auténtica hazaña científica y técnica”: cuatro grandes paredes, y dos grandes pilares, totalmente recubiertas por el viaje nocturno del Dios Sol –Re- a través del mundo del Más Allá a lo largo de doce horas en las que el dios, acompañado en la barca por otras divinidades y genios protectores, realiza el recorrido de regreso desde la muerte hacia la vida; el que culmina cada amanecer para iniciarse de nuevo cada noche y el que resume toda la filosofía sobre la trascendencia de la vida de ultratumba y la idea del renacimiento tras la muerte en el Antiguo Egipto.

Investigación y divulgación

El viaje que esta muestra propone al mundo egipcio tiene además el extraordinario aliciente de ver por primera vez interpretados y traducidos al castellano –en el catálogo editado para el efecto- los textos del Libro de Amduat en los que se puede seguir el trascurso detallado de las doce horas en que se fragua y finaliza la transmutación. Una nueva aportación teórica que este Museo suma a su ya larga tradición de investigación y divulgación del arte y la cultura egipcia, de la que posee una importantísima colección de objetos, parte de los cuales vienen a completar el significado de la propuesta base que es la tumba de Tutmosis III (¿1475 a.C.? 1425 a.C.). Treinta piezas, algunas de ellas inéditas al público, provenientes de ajuares funerarios encontrados en diversas necrópolis egipcias –sarcófagos, máscaras funerarias, ushebtis, vasos canopos, embarcaciones y estelas en las que se aprecia el deseo de los difuntos de unir su destino al de los dioses Re y Osiris en busca de la resurrección- o que representan las deidades, animales y símbolos nombrados en el Libro del Amduat. Entre ellas destaca una de las últimas adquisiciones del Museo Arqueológico Nacional, el fragmento de un sarcófago egipcio en madera policromada, perteneciente a Amentit, Diosa del Occidente (siglos IV-II a. C.), de una calidad artística inusitada.
La exposición cierra su propuesta con un trabajo audiovisual realizado por uno de los grandes egiptólogos vivos, el profesor Eric Hosnung, principal experto en textos funerarios egipcios –concretamente del Libro de Amduat-, y el doctor Theodor Abt, importante psicoanalista cuyos últimos trabajos versan sobre la relación entre el inconsciente y el mundo que le rodea.

 

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