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Libros, gratis

Con el comienzo de curso, resucita la vieja polémica de la gratuidad de los libros de texto, que los padres reivindicamos desde hace años. Por vez primera, las asociaciones de padres CEAPA y CONCAPA coinciden en que, tanto los libros como el material escolar, no supongan un coste económico para las familias.
Parece obvio que si la enseñanza obligatoria es gratuita en este país, también deberían serlo los libros de texto. Sin olvidar que los padres nos vemos obligados a realizar este desembolso todos los años, pues los manuales escolares no pueden pasar de los hermanos mayores a los pequeños.
Por una parte, ya se encargan las editoriales de incluir los ejercicios en los mismos textos y, además, sospechamos que los contenidos cambian mas por razones comerciales, que por las sucesivas reformas de los planes de estudio.
No obstante, ya existen precedentes, como en Castilla-La Mancha, donde los centros de Primaria y ESO entregan una cantidad de dinero a las familias, para que adquieran los libros en la librería. Al finalizar el curso, los estudiantes los devuelven.
También en La Rioja los libros de los cuatro cursos de la ESO son gratuitos. En este caso, las familias compran los libros y después la Consejería de Educación les hace entrega del importe, a través de los centros. De igual modo, los escolares de Primaria aragoneses reciben los libros en préstamo, sin coste alguno. Este curso, la iniciativa se extiende a 1º de la Secundaria Obligatoria.
Esperamos que estos precedentes sirvan de modelo y la gratuidad se implante en todas las comunidades autónomas.

Pedro Antonio Muñoz Alonso
Parla (Madrid).

 
     
   

Barracones escolares

La falta de previsión caracteriza, nuevamente, el comienzo del curso escolar. Como se viene produciendo desde hace varios años, numerosos escolares recibirán clases en aulas prefabricadas. De forma eufemística, los responsables de Educación de la Comunidad de Madrid las denominan “aulas transitorias”, pero esa temporalidad se va a prolongar durante dos años. Según afirman, se trata de una ampliación provisional de un centro público, donde 800 alumnos compartían un único patio y la ratio superaba la normativa legal.
Además de las 13 aulas transitorias instaladas en la capital, localidades del norte de la Comunidad dispondrán de 10 y otras 10 estarán ubicadas en municipios del este. Distintos ayuntamientos han manifestado su protesta por la precariedad de estas instalaciones educativas. No obstante, fuentes de la Consejería de Educación hacen hincapié en que estas aulas garantizan la calidad de la enseñanza y la comodidad de los alumnos, ya que disponen de sistemas de ventilación y calefacción y resultan adecuadas para desarrollar las clases.
Pero el déficit de infraestructuras no afecta sólo a los escolares madrileños, sino que en Cataluña más de 16.000 estudiantes acudirán este curso a barracones. El pasado año se habilitaron 527 barracones como aulas y éste la cifra se reduce a 503. El Departamento de Educación catalán justifica esta situación ante el aumento de la población escolar en los centros públicos, que se estima en 25.000 alumnos más para este curso que comienza.
Los responsables educativos de estas dos comunidades, no han sabido prever una situación, sobradamente conocida por los ciudadanos: la incorporación de los hijos de inmigrantes a la escuela pública conlleva un notable incremento de la población escolar, sobre todo en las primeras etapas. 

José María Méndez del Campo
Alcorcón (Madrid).

 
       
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