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Málaga. JULIA FERNÁNDEZ
Con
una retrospectiva en el pasado reciente en el Museo Nacional Centro de
Arte Reina Sofía y el constante recordatorio que en los últimos años han
realizado de su trabajo las galerías comerciales en nuestro país Louise
Bourgeois mantiene el interés a sus 93 años que en términos generales
le presta la escena que conforman medios, crítica, salas de exposición
y público a un novísimo creador que trascendiera el propio espacio de
la escena artística: rara ave humana; vanguardista sin escuela nominada;
conciencia sin banderas. Una atracción que es reproducida en cada lugar
y momento en que esta persona frágil de 93 años e importantísima mujer
creadora expone sus tesis artísticas al calor de un inconsciente en constante
ebullición: Louise Bourgeois, la primera mujer artista a la que el más
influyente e importante museo de arte contemporáneo internacional (MOMA,
Nueva York 1982) ha dedicado una muestra retrospectiva y a la que en esta
última fase de su trayectoria reconocen como origen de uno de los ingredientes
fundamentales de la expresión escultórica –la instalación- en las últimas
décadas.
Gritos
y susurros
Dolor,
distancia, ternura, silencio, elaboración, memoria, dolor...y arte: el
grito de angustia del ser Bourgeois y el cálido susurro de su arte pivotan
el extraordinario discurso que la muestra Tejiendo el tiempo despliega
hasta el 9 de noviembre en el Centro de Arte Contemporáneo
de Málaga. Sus veinte esculturas, seleccionadas por las comisarias Frances
Morris, Brenda McParland y Helena Juncosa de entre la producción de esta
artista en los últimos tres años, recuperan de nuevo el hilo de reflexión
sobre el legado familiar y su deuda dolorosa para con la personalidad
adulta que Bourgeois realiza constantemente en su exorcismo contra esa
experiencia de negación paterna a la madre que vivió en su infancia: mujer-niña
hablando con sus fantasmas y haciendo de su diálogo restrictivo el valiosísimo
discurso creativo que expresa el amor frustrado, la desesperación, el
amparo del objeto que sí está disponible y nos pertenece inequívocamente;
creadora espléndida que organiza estos alientos simbólicos en el escenario
del arte y regala una auténtica expresión de vida. Son pequeñas figuras,
bustos cosidos a tamaño real, figuras totémicas y celdas-vitrinas, realizadas
con la materia que esta artista ha venido usando a lo largo de toda su
carrera creativa. Mantas, sábanas, telas troceadas encerradas entre acero,
madera y materiales de demolición, en un difícil equilibrio que manifiesta
el grado de depuración y sabiduría a la que su mente y sensibilidad han
logrado llegar.
El
recorrido organizado por el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga se
cierra con tres series de grabados, pertenecientes a distintas épocas
creativas: What is the Shape of the problem? (1999), Toriapy,
The Art of Improving nature (1998) y He Disappeared into
Complete Silence (1947), construidos con dibujos enigmáticos y breves
textos que hablan de la incomunicación y el desamor.
Resplandor
abstracto
Menos
conocida en vida y sin embargo no menos influyente en el quehacer artístico
de su generación es la producción escultórica de Barbara Hepworth (1903-1975),
de la que estos días el Institut Valencia d´Art Modern, exhibe una selección
de 54 obras que además de aportar una visión cronológica –están fechadas
entre 1932 y 1974- ilustran tanto sobre los diferentes materiales que
utilizó en sus obras –piedra, mármol, madera y bronce- como el universo
temático que abordó a lo largo de su trayectoria artística. Con préstamos
procedentes del Legado de Barbara Hepworth en Londres y de los más prestigiosos
museos, esta exposición antológica permite por vez primera el conocimiento
completo de su trabajo y del hallazgo visual que supuso para una vanguardia
que incluía nombres tan sonoros artísticamente como Henri Moore o John
Skeaping o el de su propio marido, Ben Nicholson. Artista con una visión
propia que ayudó a revelar el lenguaje de la abstracción y mujer en un
coto cerrado masculino de la expresión creativa, Barbara Hepworth es en
esta exposición del IVAM un contundente manifiesto de la realización escultórica
de la corriente abstracta. Sus naturalezas, sus maternidades y, sobre
todo, sus acercamientos materiales al vacío y a lo pleno nos entregan
el discurso social, estético y biográfico de una de las más grandes creadoras
del siglo XX.
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Obra
de Barbara Hepworth expuesta en el IVAM.
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