Crece la aceptación social de la FP
El Informe España 2004, de la Fundación Encuentro, analiza la realidad social española y su evolución en la última década
En los últimos años la Formación Profesional está recuperando terreno con respecto al Bachillerato al tiempo que crece, aunque lentamente, su prestigio y se aceptación entre la sociedad española. Y ello quizás se deba a que la FP ofrece tantas posibilidades de empleo como la Universidad y a que los titulados de estudios técnico-profesionales se colocan antes. Estos datos se desprenden del Informe España 2004, que editada anualmente la Fundación Encuentro y en el que se analizan diversos aspectos de la realidad social española.
La ministra María Jesús San Segundo acudió al acto de presen- tación del informe. En la foto, junto al presidente de la Fundación Encuentro, el padre Martín Patiño. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid.
La Fundación Encuentro ha presentado estos días su undécimo informe sobre la realidad social española en el que se da un repaso a la evolución vivida en nuestro país a lo largo de la última década, analizando cuestiones sobre empleo y desarrollo humano, exclusión social, sanidad y pensiones, descentralización política, sociedad de la información, conciliación entre la visa laboral y familiar o las grandes ciudades. En el apartado dedicado a la educación el informe 2004 se detiene en los cambios producidos a lo largo de este periodo en la Formación Profesional Reglada y en la lenta recuperación de este nivel educativo con respecto al Bachillerato.
Entre los datos que aparecen en dicho capítulo destaca el que sólo dos de cada 10 alumnos de ESO quiere estudiar FP, tal y como se recoge en una encuesta reciente llevada a cabo en 2003 en la Comunidad de Madrid por un equipo de la Universidad de Comillas. Entre los alumnos de Bachillerato provenientes de familias con altos ingresos sólo un 16% quiere acceder a los Ciclos de Grado Superior, mientras que entre los alumnos con menores recursos dicho porcentaje alcanza el 44%.
No obstante, el número alumnos que al terminar la ESO optan por los Ciclos Formativos de Grado medio ha pasado del 23,8% en el curso 2001-02 al 26,1% en el curso 2003-04. La situación varía notablemente de unas comunidades autónomas a otras. Mientras que Madrid se queda en el 18% y Castilla-La Mancha en el 20,4%, La Rioja alcanza el 32% y Galicia y Comunidad Valenciana superan el 29%.

Oportunidades de empleo

Un dato significativo es que la Formación Profesional ofrece tantas oportunidades de empleo como la universidad; así, el mayor incremento de la tasa de ocupación en el período 1992-2002 corresponde a los titulados de FP, que pasan del 55% al 72%, un crecimiento de 17 puntos que casi duplica al registrado entre los titulados universitarios. Al mismo tiempo, la tasa de ocupación de los que acaban FP se sitúa a apenas un punto de aquellos, por lo que actualmente tienen prácticamente las mismas posibilidades de inserción laboral, cuando en 1992 los separaban casi nueve puntos.
El informe de la Fundación Encuentro también destaca el hecho de los alumnos de FP se colocan antes, en especial los titulados de FPll y Ciclos de Grado Superior; este grupo presenta la tasa de paro más baja entre la población menor de 30 años, muy inferior incluso a la de los licenciados universitarios.
En lo que respecta al contenido de los estudios se demuestra que la Formación en Centros de Trabajo (FCT) constituye un buen instrumento de selección y formación de personal, tal y como se desprende de la encuesta realizada por el Consejo Superior de Cámaras en 2001 a alumnos que acabaron la FCT entre 1998 y 2001; según el estudio, más de un tercio de ellos, tanto de Ciclos de Grado Medio como de Grado Superior, comenzó a trabajar en la misma empresa en la que realizó las prácticas.
El porcentaje de alumnos de Enseñanza Secundaria Postobligatoria que optan por los Ciclos de Grado Medio ha aumentado más de dos puntos en los últimos tres años. “Si se consolidase esta tendencia -señala el informe-, a medio plazo podríamos alcanzar la media de la UE y superar uno de los aspectos que en los últimos años más nos ha diferenciado de los países de nuestro entorno en el ámbito educativo. En todos los países del centro y del norte de Europa, los más desarrollados, al menos el 50% de los alumnos se decantan por la Formación Profesional”.

Inserción laboral

El estudio pone de manifiesto que la opinión y la actitud de la sociedad española hacia la Formación Profesional es probablemente “el obstáculo fundamental para la consolidación de ese proceso de recuperación del prestigio de la Formación Profesional Reglada y de normalización de nuestro sistema educativo”. Para ello se pone como ejemplo la tasa de ocupación de los titulados de FP, que está apenas un punto por debajo de la de los titulados universitarios, y en los últimos años ha crecido el doble que la de éstos. “Su inserción laboral es más rápida y en puestos más adecuados a su perfil; por contraste, uno de cada tres trabajadores con título universitario está subempleado. Por otro lado, la escasez de técnicos medios en bastante sectores ha conllevado aumentos considerables en los ingresos de estos titulados”.

Prestigio social

Como señalaba la encuesta llevada a cabo en la Comunidad de Madrid, sólo dos de cada diez alumnos de Secundaria manifiesta que quiere estudiar Formación Profesional. “Por tanto, en el imaginario social no está ni mucho menos desterrada la imagen de la Formación Profesional como una formación de segunda, sin el prestigio social que sigue acompañando a la universidad”. Pese a todo, en estos años están aumentando los alumnos de Secundaria que escogen FP, en concreto los Ciclos de Grado Medio (uno de cada cuatro), un indicador que “refleja bien las opciones de los alumnos y las familias e, indirectamente, el aprecio social de la Formación Profesional”. Y añade que aunque sea pronto para hablar de una tendencia consolidada, “estos datos parecen apuntar a que la nueva Formación Profesional empieza a dar sus frutos y que los alumnos, las familias y la sociedad empiezan a cambiar su opinión y actitud respecto a ella”, aclara el informe de la Fundación Encuentro.
Los redactores del estudio realizan también una recomendación a la Administración al señalar que “la clave en la recuperación del prestigio social de la Formación Profesional, probablemente el principal obstáculo para su despegue definitivo, está en los Ciclos de Grado Superior. Su consolidación como una alternativa real a los estudios universitarios redundaría en beneficio de los Ciclos de Grado Medio, aunque no exista, como en la LGE, una continuidad lineal entre ellos”.

Demandas de la economía

También se pone de manifiesto que el aumento en la matrícula de FP responde a su mayor adecuación a las necesidades y demandas de la economía y de las empresas españolas. “Sin duda, es también consecuencia de las mejores oportunidades de entrada en el mercado de trabajo que esta formación aporta a sus titulados. Familias y alumnos empiezan a primar más los criterios de racionalidad sobre los de prestigio en la elección de su formación”. En este sentido son ilustrativos los resultados de una encuesta de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) entre titulados universitarios del año 2000: dos de cada diez no volverían a pasar por la facultad, una reacción razonable cuando un 33% está subempleado, es decir, tiene un nivel de formación superior a los requerimientos del trabajo que desempeña.
Los datos concuerdan con la evolución de la tasa de ocupación por nivel de estudios, de tal forma que el mayor incremento en el período 1992-2002 corresponde a los titulados de FP, que pasan del 55% al 72%, un aumento de 17 puntos, lo que casi duplica al registrado entre los universitarios.

El aumento del nivel educativo de la población

Al analizar la evolución de los últimos diez años, el informe de la Fundación Encuentro hace hincapié en que uno de los procesos que ha caracterizado la década de los años noventa en relación con el mercado de trabajo ha sido el incremento del nivel educativo de la población activa. “Este fenómeno ha supuesto la continuación de un proceso que ya se manifestó con fuerza en la década anterior y que está acercando a nuestro país a los niveles medios europeos”. Atendiendo al indicador de la población de 25 a 64 años que ha terminado estudios secundarios superiores, la UE presenta un resultado muy positivo en la convergencia en educación, elemento fundamental en el proceso de “convergencia real”. El porcentaje de población que ha completado ese nivel de estudios ha pasado del 55,4% al 63,9% en tan solo seis años, de 1995 a 2001, aumento que ha estado acompañado de una aproximación notable entre los valores de los Estados miembros. En esta perspectiva se sitúa la evolución positiva del nivel educativo de la población española registrada en este período -del 29,5% al 40% de la población con estudios secundarios superiores-. “Sin duda, el avance es importante, pero nos sitúa aun en el 63% de la media de la UE, lo que supone una brecha muy superior a la que muestran otros indicadores como el PIB per cápita, por ejemplo”, apuntan los redactores del estudio.

Multiculturalidad y nuevas tecnologías

El informe 2004 se hace eco del editado en 2001, un texto donde ya se adelantaba que probablemente los dos grandes retos -y también oportunidades- de futuro para la educación en España son la integración del cada vez mayor número de alumnos inmigrantes y el aprovechamiento del potencial pedagógico de las nuevas tecnologías en el contexto educativo.
Sobre el primer asunto las cifras del informe son elocuentes: en el curso 2002-03 había 296.247 inmigrantes escolarizados en las enseñanzas preuniversitarias, un 47,9% más que en el curso anterior. En ese mismo curso, más de cuatro de cada cien alumnos de nuestras escuelas eran inmigrantes y en algunas comunidades como Madrid dicho porcentaje se duplica. “En los últimos años los porcentajes de aumento del alumnado inmigrante se han mantenido en torno al 50%, con lo cual cabe suponer que sus cifras actuales de participación en el alumnado total y por comunidades autónomas hayan aumentado significativamente”.
Por otra parte, las escuelas disponen de una media de siete ordenadores conectados a Internet por cada cien alumnos, algo más de un punto porcentual por encima del promedio alcanzado en el resto de los países europeos, con el añadido de que prácticamente la mitad de las conexiones usa recursos de banda ancha, el doble que en la mayoría de los países de la UE. “Sin embargo -apunta el estudio- este esfuerzo de conectividad no ha surgido acompañado de un uso interno de las posibilidades que ofrecen las TIC. Apenas un tercio de las escuelas dispone de Intranet y es muy reducido el componente tecnológico aplicado al desempeño didáctico, tanto por parte del profesorado como en el diseño y la articulación de los planes de estudio y las unidades didácticas que el alumnado suele utilizar”.

 

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