Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase. Los textos, de una extensión máxima de tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

“Nos vamos a Primero”
La historia de una clase y un maestro

Alumnos, maestros y padres colaboran en la edición

de un libro que recoge
el paso por el ciclo de Infantil de
un grupo de niños de un colegio madrileño
En el pasado curso, los niños protagonistas de esta singular experiencia terminaron el Ciclo de Infantil en el Colegio “San Sebastián”, de San Sebastián de los Reyes (Madrid), y con ellos todo un maestro, Guillermo, con quien alumnos, maestros y padres compartieron la edición de un libro en el que, bajo el título “Nos vamos a Primero”, se recogen las vivencias de todo
un ciclo formativo a modo de resumen, recuerdo y homenaje. La madre de uno de esos niños nos cuenta la historia de ese libro.

Hemos llevado a cabo un montón de ideas y proyectos, en los que Guillermo nos ha invitado a participar activamente. El último: la segunda edición del libro “Nos vamos a Primero”, un trabajo de fin de ciclo en el que hemos participado los padres, los profesores, los niños y, cómo no, su tutor Guillermo. Él  ya hizo un  primer libro con su

promoción anterior, niños que ahora están en cuarto de Primaria y que todavía le recuerdan.
El libro describe las vivencias de los padres a lo largo de tres años, dedicatorias de los profesores a los niños, poesías -tenemos en la clase una poetisa fabulosa, Natalia, que con cuatro años ya escribía poesías y las llevaba a clase para todos sus compañeros-, fotografías, trabajos, dibujos, proyectos (Visita al Museo de Prado, Egipto, Johannes Vermeer, Caperucita Roja, el Cuento Viajero,...), notas dedicadas por los niños a Guillermo y un proyecto de lectoescritura aplicado a una niña de esta clase y extensible a todos sus compañeros.
Así comienza: “A todos, hombres y mujeres que tienen como objetivo hacer un mundo mejor; los que lo realizan en el mundo de la educación.”.

 Éxito en la escuela

Comenzaba el primer curso en el que nuestros niños ya tenían que empezar a ser personitas, a través de su asistencia diaria al colegio y a dejar un poco de lado los brazos de mamá. Todos estábamos en las mismas condiciones, dejábamos a los niños bajo la tutela de un profesor que les enseñaría a comenzar su vida, a relacionarse con el mundo que les rodea. Poco a poco nos fuimos conociendo y conseguimos conectar unos con otros. Algo que ha sido posible gracias a Guillermo, que desde un principio nos abrió sus brazos brindándonos su total confianza. Aunque empezamos expectantes y muy pendientes de las reacciones de nuestros hijos, él ayudó a que poco a poco nos fuéramos relajando consiguiendo así un clima favorable y un buen ambiente de cooperación y complicidad entre todos.
Esto queda reflejado en el libro, a través de testimonios personales de cada uno de nosotros como se ve en los siguientes ejemplos:
Estas letras son de agradecimiento a Guillermo por ser una persona tan especial, que ha hecho que nuestros hijos, no sólo aprendan a leer y a escribir con mayor o menor soltura, (en este aspecto cada uno lleva su ritmo), sino por haber entusiasmado y por haber hecho que fueran tan felices durante estos tres años.  Han aprendido el valor del trabajo en equipo, el compañerismo, la solidaridad y han visto siempre recompensados sus esfuerzos al escribir una “notita”, hacer un dibujo, o por llevar un libro o un cuento a clase, con el calor y el cariño de su querido profesor. (...)  Gracias a todos y especialmente a ti Guillermo. Siempre te echaremos de menos. Rosa, mamá de Paula.
(...) Los otros dos años, quizás me haya acostumbrado a que nuestros hijos hagan trabajos estupendos y que sin lugar a dudas están por encima de los objetivos establecidos, que por supuesto, no son sus propios objetivos, ya que Guillermo se ha encargado de que tengan ganas permanentes de seguir adquiriendo conocimientos, cosa fundamental para su desarrollo personal.  Sinceramente, pienso que mejor no ha podido empezar para lograr ser feliz. Juan Carlos, papá de Clara.
Sinceramente, lo que más nos ha gustado de estos tres años es ver como Roberto ha estado siempre motivado y se le ha visto realmente ilusionado con el colegio y con todo lo que allí hacía. Cuando llegaba a casa era como una continuación del colegio, porque en sus juegos se reflejaba todo lo que había hecho en clase. (...)  Solo nos resta agradecerle el trabajo realizado, su esfuerzo y entrega. Estamos seguros que ni los niños ni nosotros los padres nos olvidaremos de lo que han representado, estos tres maravillosos años juntos. Papá de Roberto.
“(...) Creo que ésta es la base de la Educación Infantil: transmitir a nuestros hijos actitudes, valores que les permitan desarrollarse como personas. Y en esta tarea ha sido crucial la labor desarrollada por Guillermo, su maestro. Y digo maestro y no profesor, porque la diferencia es considerable. Creo que ha transmitido a nuestros hijos los valores fundamentales que les permitirán ser buenas personas (...)”. Esther, mamá de Sara.
G: generoso, grato U: único I: innovador, íntegro, intrépido, integrador, intuitivo, instructor, irrepetible L: leal L: loable, locuaz E: entrañable, estimulador, ejemplo R: responsable, reconfortante, reflexivo M: motivador, modelo, maestro O: osado, observador…y cercano, familiar, cómplice, conciliador, sorprendente, accesible, abierto, consecuente, tenaz, dispuesto, capaz, constructivo, crítico, curioso, cordial, sensible, sincero, solidario…¡ No cambies nunca! Gracias por compartir esta tarea tan complicada que es la educación y hacerla un poco más sencilla. Ana, madre de Quique.

Motivación e implicación

La escuela, representada en este caso por Guillermo, ha tenido desde un principio y a lo largo de tres cursos, un objetivo muy claro: establecer una comunicación entre los padres, el profesor y los alumnos a través de la motivación permanente, de forma que todo lo que hacían en el cole trascendiera a casa. Se buscaba una participación directa de los padres en la educación escolar de los niños. La historia de “Un día en clase” muestra cómo esta filosofía de trabajo no sólo gustaba a los niños, que a diario venían contando un montón de cosas de sus amigos y de su profesor Guillermo, sino a nosotros, sus padres, pues quedábamos fascinados cuando compartían con nosotros todo lo que les había pasado cualquier día en el colegio.
Esta historia ha sido redactada por una madre de esta clase por la única vía posible, la comunicación entre su hijo -un alumno de Guillermo- y ella. Describe un día cualquiera de clase, en el que Guillermo emplea un método de trabajo consistente en “Expresiones” empleadas en determinadas situaciones, e “Instrumentos de trabajo” que hacen que la clase se desarrolle en un ambiente cómodo, distendido e incluso divertido para sus alumnos.
He de resaltar la reacción de Guillermo después de leer esta historia: -“Es como si a diario, nos hubieras estado observando por una ventanita”-.

“Un día en clase”

Los niños están contentos, porque un nuevo día ha amanecido. Pronto partirán al cole conducidos por sus padres. Saben que van a aprender mucho. Poco a poco, paso a paso, sabrán de todo un poco. Lo que más les gusta es hacerse mayores y nunca ser los peores. Entran en clase y después de tomar un primer contacto entre ellos, los reúne en corro para empezar “la asamblea”, donde compartirán sus propias vivencias con todos sus compañeros. “¡Que te veo Timoteo!”, le dice a Luis, pues no deja a Noelia hablar. Pero otra cualquiera organiza otra zapatiesta. “¡Por los clavos de una puerta vieja! El que no se calle, me lo como con patatas fritas”...
Ya han terminado y...”¡Con esto y un bizcocho, hasta mañana a las ocho!”. Todos vuelven a su sitio.
Ya todos sentados, utilizarán el Libro de los Abecedarios “ABC búscame”. Una palabra que empiece por a: Amapola. ¡La he buscado yo sola! Ahora la escribo y a mi amigo se lo digo. 
Guillermo sigue su clase al instante, y hace una pregunta a Dani inquietante: ¿Quién pintó “Las Meninas”?... - ¡Dí melón! (Dí me lo). “Diego Velásquez”, dice Dani, titubeante... y es que estaba distraído. ¿Qué hago con este chiquillo San Crispinillo del Monte Perdido? Pero Maite dice: “San Crispinillo no existe”. Me estropea el chiste. Maite tiene seis años, no andemos con engaños.
“¡Un, dos, tres, a vuestro sitio otra vez!”, dice Guillermo. Acaban de terminar los bits de ese día. Mañana los nuevos serán de animales. Me gustan más los bits de las capitales. Los planetas son nueve. Alrededor del sol se mueven.
Ahora salen a jugar al recreo. “El que tenga frío que se tape con la capa de su tío”. Hoy es viernes, y es el “Día de la fruta”. Los niños traerán de merienda fruta madura. No es obligatorio. Te hago un recordatorio: la fruta tiene tanta vitamina que te anima. Por eso la tomarán y para siempre se acostumbrarán.
Se termina el tiempo y entran otra vez a clase.  Carla está lloriqueando. “¡Estás triste y ojerosa! ¿Qué te pasa? ¡So mocosa!”. Ella sonríe y se le pasa. Algún compañero le empujó o le dio ella primero.
Están escribiendo una nota, -quiero beber al menos una gota-. Karla duda, porque quiere saber como se escribe papel. “Pregúntaselo a Raquel”, le dice Guillermo, “busca en el “Abc Mural” y lo adivinarás. Pero si no sabes cuál es, por el número lo podrás ver”.
Natalia una poesía ha traído, que ella misma en casa ha escrito. Hoy la ha leído en voz alta y tanto a todos ha gustado, que su profe a la “Caja de los Secretos” le ha mandado, donde podrá escoger entre sugus ó caramelos para comer.
Han trabajado mucho, y como Maite lo ha hecho tan bien, Guillermo le ha puesto en la ficha una “O” sonriente, que quiere decir que le ha salido sobresaliente y que está muy contento con su talento. Estos chicos trabajan a destajo. ¡Vaya trabajo! Claro que..., en alguna ocasión, cuando hablan un montón, la “O” se la pone triste, porque no se han esforzado demasiado.
Guillermo les tiene preparada una sorpresa: Se sienta en la mesa. Abre el Libro Mágico. No hay ni duendes ni payasos. Todos creyeron que les iba a contar un cuento, pero no era el momento... ¡Era un libro mágico de preguntas! Las tenía justas una para cada uno. ¡No se las sabrán ninguno! Las preguntas les hicieron y de rechupete se las supieron. Y así, uno por uno, todos tuvieron su regalo mágico.  Aunque hubo algún listillo que averiguar quiso el truquillo. Contó que el Libro Mágico tenía Una Página Sola.
Están haciendo una sorpresa para el Día del Padre. Es un imán con el nombre de papá. Pero, cuando todo estaba a punto... ¡qué disgusto!, los imanes que más tarde pegarán, los han buscado y no están. “¡Qué pena Mariamorena! ¡Se los han llevado los duendes de la clase!”, dice Guillermo. No te pases, porque en un rato los devuelven.
Termina el día y los niños se van cansados. Guillermo se ha puesto muy pesado; pero saben, que el lunes volverán a disfrutar de la clase un día más
Ni qué decir tiene que la colaboración prácticamente diaria de los padres con Guillermo, ha permitido obtener una respuesta positiva por parte de todos los niños. Todo ello motivado por una forma distinta de hacer las cosas, por un cariño inmenso de Guillermo hacia sus alumnos y por el estímulo que ha supuesto para ellos formar parte de su clase. Algo que se ha visto reflejado a través de sus trabajos, su ilusión de cada día y el afán de no perderse un solo día de clase.
Os habéis divertido muchísimo con otra manera de hacer las cosas: los proyectos. Gracias a ellos habéis estado súper motivados y habéis contagiado a vuestros papás y mamás, casi obligándoles a participar en nuestras actividades ... Echo de menos a todos los alumnos que he tenido; pero os aseguro que he vivido con vosotros tres años muy intensos que no olvidaré jamás. Sé que algo mío os lleváis; pero noto, sobre todo cuando lo pienso, que mucho vuestro se ha quedado dentro de mí. Guillermo

Algunos de nuestros proyectos

Estas son las experiencias de dos madres que acudieron con Guillermo y con los niños a visitar el Museo del Prado en el curso de cuatro años.
En la ocasión en que nuestros pequeños estudiantes visitaron el Museo del Prado, tuve el privilegio de acompañarles y aquello fue una muy grata experiencia. La admiración que despertaron no tardó en manifestarse. Así transcurría nuestra visita cuando coincidimos con un grupo de adolescentes, uno de ellos dijo: “¡Pobrecitos!, ¡cómo los traen al museo, tan pequeños, seguro que se aburren un montón!”, a lo que una cuidadora del museo respondió: “¡Qué va, seguro que saben más que vosotros!”. Seguidamente se escuchó la pregunta del día, “¿Qué cuadro es este?”, a lo que todos juntos respondieron “La Maja Vestida de Francisco de Goya”. Ya podéis imaginar la reacción de aquellos chicos jóvenes. Ely, mamá de Dany.
Como madre he tenido la suerte de participar y presenciar ese día tan bonito y divertido que supuso la visita al Museo del Prado. Nuestros hijos estaban interesados y atentos a las explicaciones de Guillermo, (que también hizo de guía) que paseándonos por buena parte del museo nos paraba donde había “algo” que ellos pudieran reconocer y ¡ya lo creo que lo hacían! Además Guillermo les hacía preguntas que los chicos contestaban sin problemas.  Yo presenciaba perpleja ante todo aquello, los japoneses, (que salían hasta de detrás de los cuadros), y demás personas que visitaban el museo, miraban y escuchaban atónitos, produciendo los niños más admiración que las propias obras de arte.
Guillermo había preparado un recorrido y comentarios “más o menos” cortos para no cansarles, ¡Lastima que este momento no se pudiera grabar con una cámara! Porque ellos desde muy pocos centímetros más arriba del suelo, miraban y admiraban lo que tenían delante. Ese día me dejó un buen sabor de boca y desde luego las verdaderas “obras de arte” estaban dentro de las cabecitas de nuestros hijos.
Inma, mamá de Natalia.
En el primer trimestre de este curso, y a propuesta de Juan Carlos (papá de Clara), que es un amante del arte de la pintura, estudiaron en clase a Johannes Vermeer, un pintor hasta entonces poco conocido que nació en la ciudad de Delft, Holanda. Y al mismo tiempo, hicieron un libro precioso que cada uno se llevó a casa. Pocos meses después como si fuera un premio, en el Museo del Prado expusieron varios cuadros de este artista.
A comienzos del segundo trimestre y de cara a la celebración del desfile de Carnaval, Guillermo decidió presentar a los niños un tema muy interesante, el estudio de una civilización enigmática: Egipto. Enseguida notamos que los niños venían a casa contagiados de nuevo por ese entusiasmo que pone Guillermo en todo lo que hace; no paraban de hablar de Egipto y de lo que habían hecho en clase. Tanto que, además de aprenderlo todo sobre Egipto, iban a hacer entre todos una momia, un obelisco y una pirámide.
A lo largo de dos meses se prepararon a fondo y, como en Vermeer, se recogieron sus trabajos en un libro estupendo que pudimos disfrutar en casa. Fue una experiencia inolvidable tanto para los niños como para nosotros, pues tuvimos la gran suerte de poder compartir con ellos y con su profesor todo lo que aprendieron con este proyecto.

¡Ya somos actores!: Caperucita Roja

Con motivo de la Semana Cultural, el cuento de Caperucita Roja fue representado por toda la clase en el Teatro “Adolfo Marsillach” de San Sebastián de los Reyes. El cuento fue adaptado enteramente por Guillermo, para que todos sus niños pudieran participar en él. Había que ver la alegría de los niños que, junto a su profesor y a Rita (profesora en prácticas de Canarias), prepararon esta obra en la que todos y cada uno de ellos se sabía no sólo su papel sino toda la obra completa.
Fue muy interesante el ver a nuestros hijos como si fueran actores con una carrera profesional, actuando en un teatro de verdad. Incluso los padres nos involucramos llevando parte del mobiliario de la obra. Muchos de nosotros vimos esta obra entre lágrimas desde el principio hasta el final.
Por supuesto, lo primero que hicimos al finalizar, fue acercarnos a Guillermo a darle la enhorabuena. Allí estábamos rodeándole un montón de padres, contentos y agradecidos una vez más al poder compartir todo su éxito y hacer sentir a los peques (enanos de medio metro), personajes importantes.
Y para terminar, sólo decir que es muy complicado resumir un libro tan largo en tan sólo unas líneas. Un proyecto que nos costó tres meses de trabajo y en el que todos pusimos ilusión y mucho cariño en su realización.  Tres años de trabajo resumidos en 115 hojas llenas de un montón de experiencias que nos permitirán recordar, tanto a los niños como a nosotros, quién fue su primer profesor y todo lo que les enseñó.
Unas páginas que dejan entrever una metodología, una filosofía de trabajo, una forma de vida, llevada a la práctica por la persona del tutor de esta clase, Guillermo Porras García, ahora profesor del Colegio “V Centenario”  de San Sebastián de los Reyes, y que han permitido alcanzar un nivel claramente superior a los objetivos de la Educación Infantil -todo siempre a través del juego y sin esfuerzo- aprovechando en todo momento la motivación e interés del niño e inculcándoles el gusto por la lectura y la escritura, consiguiendo así un nivel muy aceptable, además de una gran satisfacción para los padres, el profesor y sus alumnos.

Amalia Mazo (Mali)
Una madre de esta clase.

 

arriba