Alumnos de numerosos colegios han visitado esta exposición
interactiva sobre la historia del agua entre bastidores, sobre los escenarios
y en la gran pantalla. (Fotos: Rafael Martínez)
El agua y la cultura, en estrecha relación

La Fundación Canal muestra a través de
una exposición un recorrido por el agua en las artes escénicas

Madrid. MARGARITA GIRON
Desde que el poeta latino Marcial calificara las naumaquias como el espectáculo escénico más grandioso de la antigüedad, el agua ha formado parte de la evolución y desarrollo del teatro, la ópera y el circo. También del cine, que en los últimos cien años la ha convertido en escenario de películas tan emblemáticas como Titanic, 20.000 leguas de viaje submarino o Rebelión a bordo.

El objetivo de esta singular muestra, que lleva por título “Agua a escena”,
es descubrir la evolución de la presencia acuática a lo largo de la historia del teatro, la ópera, el circo y, más recientemente, el cine; así como en espacios naturales modificados para la representación. Están presentes desde las naumaquias latinas
a los más
avanzados sistemas hidráulicos e informáticos de hoy.

“Agua a escena” destaca la indisociable relación entre cultura y agua, para lo cual utiliza maquetas, grabados, música, proyecciones audiovisuales, reproducciones y todo tipo de documentos y objetos, así como las maquinarias que han permitido realizar escenas de sorprendentes efectos acuáticos, como las detalladas en la Enciclopedia de Diderot y D’Alambert. Muestra también modernas escenografías como las empleadas para simular las “olas” en el acto inaugural de las Olimpiadas de Barcelona en 1992.
La exposición, que ha sido visitada por cientos de personas, se completa con numerosas proyecciones, y con un rincón dedicado a la relajación y documentación sensorial a través de un montaje audiovisual de producciones teatrales, operísticas y cinematográficas, que se suceden al ritmo de reconocidas obras musicales inspiradas en el agua y fusionadas con efectos sonoros acuáticos.

Bloques temáticos

La muestra se articula en seis bloques temáticos que, de manera transversal, analizan las distintas formas en las que el agua ha sido teatralizada, filmada o utilizada como escenario.
Uno de los bloques propone un recorrido por las iconografías básicas del mundo marino, desde la mitología clásica a través de dioses marinos como Neptuno y Venus, hasta las mas sofisticadas fieras del cine contemporáneo como el monstruo de la Laguna Negra, Moby Dick o Tiburón.
Otro de los bloques temáticos presenta una selección de las diversas embarcaciones utilizadas a lo largo de la historia en las artes escénicas, desde los mascarones de Giacomo Torelli en el siglo XVII, a los acorazados de Meyerhold en “Roar China”, pasando por los diseños modernistas de Fellini en su película Y la nave va.
Las naumaquias también tienen un apartado en la exposición, mostrando como el agua controlada y canalizada ha sido espacio para la representación de batallas ficticias, desde la antigüedad grecolatina, hasta los modernos “peplum” cinematográficos. En este sentido, la última gran naumaquia realizada en “versión seca” fue la recreación del nacimiento del mar Mediterráneo por parte del grupo teatral “La Fura dels Baus” en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992.

El ingenio a escena

Otra parte de la exposición recoge el ingenio de los escenógrafos para reproducir dentro de la caja teatral el movimiento de embarcaciones, olas y cascadas, mostrando algunas de las maquinarias que han hecho posibles los efectos náuticos, atmosféricos y marinos a lo largo de la historia de las artes escénicas. Pernos, poleas, escotillones y fermas simulaban el incesante movimiento del agua. También los espejos de gran tamaño jugaron un papel fundamental. Se utilizaban colocados ligeramente inclinados hacia el espectador de forma que reproducían la decoración en sentido inverso, garantizando el asombro ante el efecto visual.
La muestra, organizada por Angel Martínez Roger, ha reunido por primera vez fondos de importantes museos como el Institut de Teatre, El Teatro Real, el Museo Nacional de Teatro, la Filmoteca Nacional y la Fundación Barcelona Olímpica.

 

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