Un viaje metafísico a través de la ciudad
José Luis Villacañas publica una introducción a la
filosofía desde la perspectiva del mundo actual
“La filosofía siempre es difícil al principio”, reconoce José Luis Villacañas y lo relaciona “con su lenguaje extraño, sus raros temas, su falta de resultados claros”. Huyendo de expresiones eruditas y de un vocabulario pedante, su libro Los latidos de la ciudad (Ariel) aborda los grandes temas filosóficos, desde la perspectiva de la vida cotidiana.
Foto: Rafael Martínez   

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Para este catedrático de la Universidad de Murcia, Nueva York constituye el ejemplo de ciudad moderna, civilizada y cosmopolita. “Nueva York es la forma emblemática de la capacidad integradora de la modernidad, la forma de construir una ciudad, extraordinariamente plural, compleja, pero que atiende todas las necesidades humanas. En un marco de tolerancia, mantiene un sentido de ley, de civismo y de paz en el seno de personas muy diferentes”.
Coger el autobús, ver la publicidad, acudir a discotecas, pero, también, a museos y bibliotecas son actividades comunes para los jóvenes. En este sentido, José Luis Villacañas propone que los estudiantes se formulen preguntas para “conectar con la estructura de sentido de la ciudad”. “Que se paren a pensar sobre las actividades cotidianas que realizan de forma inconsciente” y concluye que “ese nivel de autoconciencia o reflexión es lo que propone la filosofía”.
A su juicio, los jóvenes rechazan la filosofía porque se ven obligados a interpretar “los lenguajes de los filósofos”, que les resultan abstractos.

Mitos comunes

En consecuencia, recurre a los mitos que, en la actualidad, ofrecen la literatura o el cine. “Esto es poco ortodoxo en relación con los manuales tradicionales, pero el cine forma parte de nuestra gran cultura y rechazar su utilización escolar, cuando ofrece un lenguaje comprensible, fácil y atractivo, me parece una incongruencia”.
De igual modo, “un relato breve de Franz Kafka sirve para analizar una institución autoritaria frente a una democrática”. Como tesis básica, el libro propone: “sólo si penetramos en la lógica de las instituciones que organizan nuestro presente, estaremos en condiciones de ser ciudadanos activos”. No obstante, estas instituciones son otras tantas formas de canalizar los clásicos temas filosóficos en el mundo contemporáneo.
Mientras constata que “no hay verdad sin universidades, ni belleza sin museos, ni riqueza sin empresas, ni justicia sin instituciones políticas”, asegura que moverse de forma integrada en las instituciones permite “ejercer la crítica y una revisión de las formas de funcionamiento cívico”.

Educación y formación

José Luis Villacañas establece una diferencia entre formación y educación y opina que “nuestro sistema de enseñanza ha confundido estos conceptos, ha exonerado a los responsables de la educación y ha transmitido a los encargados de la formación unas competencias mucho mayores”.
“La educación deben asumirla los padres”, subraya, porque al sistema educativo le corresponde la formación de unos alumnos, que deben acceder “con una mínima capacidad para entender los contenidos que se les van a impartir”.
Uno de los capítulos hace referencia a “la casa” y, para este autor, “mientras la casa no sea objeto de reflexión en este país, los hábitos cívicos peligran”. Seguidamente aclara: “una reflexión sobre la casa, hace a un país con calidad de vida, con posibilidades culturales y de progreso”. Este profesor universitario revela que al sistema educativo acceden “personalidades desestructuradas, con déficit de formación e incapaces de entender lo que están haciendo”.
Catedrático de Filosofía Moral, José Luis Villacañas imparte clases en la Universidad de Murcia. Entre otros, ha publicado Historia de la Filosofía Contemporánea, La Filosofía del idealismo alemán y una biografía de Jaime I el Conquistador. Además de su trayectoria docente, este autor reconoce que, en su último libro, ha resultado determinante su experiencia como padre.

 

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