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Madrid.
Katarina
Tomasevski, relatora especial para el Derecho a la Educación de la Comisión
de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), y autora
del libro El asalto a la Educación, editado recientemente por Intermón-Oxfam,
advierte de la “dramática situación de la educación en el mundo”. En el
transcurso de una entrevista concedida a la agencia Efe, denuncia que
la ausencia del derecho a la educación “es el origen de la ausencia de
libertad, y deriva en situaciones como la esclavitud o la militarización
de la infancia”.
Tomasevski,
profesora de Derechos Internacional y de Relaciones Internacionales en
la Universidad de Lund (Suecia), lamenta que los compromisos de la ONU
para tratar la educación gratuita en todo el mundo sean “vagos y genéricos”.
A los citados
y graves problemas de la esclavitud y la militarización de niños, añade
el “drama” de los matrimonios infantiles, y el hecho de que niñas con
10 u 11 años “sean vendidas y pierdan, además del derecho a disfrutar
de su niñez y a su educación, cualquier perspectiva de construir su propia
vida”.
Tomasevski,
que asistió a la presentación de su libro en Madrid, denuncia en éste
que el coste económico que supone garantizar la educación ha motivado
que se renuncie a tratar ésta como un derecho humano, y que a menudo se
silencien las consecuencias de no brindarlo. Asimismo resalta en la entrevista
la ausencia de compromisos concretos a favor de la educación, que contrasta
con la sensibilidad que, a su juicio, demuestra la comunidad internacional
hacia asuntos como la protección del medio ambiente.
Educación
“aceptable”
La
relatora especial de la ONU advirte también que en muchos países los niños
no acuden a la escuela si sus padres no tienen dinero para costearla,
y que en otros son los propios niños los que tienen que trabajar para
costear su propia educación, e insiste en la necesidad de que la educación
que se imparte “sea aceptable”, ya que en algunos países, como Cuba, Venezuela
o China, los indicadores educativos “son muy altos, pero la enseñanza
está muy ideologizada”.
Tomasevski
cree que el derecho a la educación debe ser además “accesible para los
niños inmigrantes”, y asegura a este respecto que “muchos países están
violando la obligación de escolarizar a todos los niños que se encuentran
en su territorio”. A su juicio, la situación más dramática se registra
en el África subsahariana, ya que sólo hay tres países de ese área (Suráfrica,
Botswana y Seychelles) que garantizan la educación primaria gratuita,
y en otros, como Congo o Angola, la única opción de los niños varones
es trabajar como soldados, y para las niñas el matrimonio.
Tomasevski
valoró, sin embargo, el avance parcial registrado durante las últimas
décadas en el ámbito educativo, y que “todo el mundo asuma ya que la educación
tiene que ser gratuita”. Entre estos avances citó el caso de Uganda, y
la decisión de este país de destinar todo el dinero de la deuda condonada
a crear un sistema de educación primaria gratuita, así como que los gobiernos
de Kenia y Tanzania hayan impulsado actuaciones similares.
A este respecto,
Tomasevski destacó que “sin dinero, ningún objetivo es posible, pero sólo
con dinero no se alcanzará si cada gobierno no se compromete con la educación”,
y citó como ejemplo el caso de Pakistán, que cuenta con ayudas para la
educación y sin embargo la inversión en esta materia no alcanza el 1%
de su PIB.
La relatora
especial de la ONU, experta independiente, recordó que entre los objetivos
del milenio que se ha fijado la ONU figura el de garantizar la educación
gratuita para todos los niños en el año 2015, y advirtió que muchos países
“no pueden esperar tanto tiempo”. Aún así, Katarina Tomasevski se definió
como “una optimista incurable”, y señaló que “todos los logros en materia
de derechos humanos se han conseguido cuando la sociedad se ha movilizado”.
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