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Madrid.
El sindicato
ANPE ha mostrado su preocupación porque “se anuncia la suspensión de la
aplicación de la LOCE, pero no se plantean soluciones alternativas”. Y
también su sorpresa por el hecho de que “el nuevo Gobierno, que ha anunciado
diálogo y un nuevo talante negociador, utilice los medios de comunicación
social para informar de lo que está haciendo o hará, sin contar con el
profesorado”. Afirma que “todas las medidas anunciadas afectarán a las
condiciones de trabajo de los docentes y a todo el sistema educativo”,
y cree que “el hecho de no haber consultado, y ni tan siquiera informado,
a sus legítimos representantes es un menosprecio, un error y una temeridad”.
Por todo ello ha pedido la “convocatoria urgente” de la Mesa Sectorial
de Educación”.
Por el contrario,
la Federación de Enseñanza de CC.OO coincide con las medidas anunciadas
sobre la paralización “de algunos de los aspectos más negativos de la
LOCE”. Considera positivo que se vuelva a considerar la etapa 0-3 años
como educativa, desapareciendo el calificativo de asistencial, y que se
elimine la prueba de Bachillerato, el carácter evaluable de la Religión,
y los “itinerarios segregadores” en Secundaria. Pero también cree que
la nueva regulación de la inspección, la elección de directores o la creación
del cuerpo de catedráticos “van a generar perjuicios y disfunciones importantes
en el funcionamiento de los centros”. En consecuencia, dice que es “ineludible”
la convocatoria de la Conferencia de Consejeros para tratar todos estos
temas.
Satisfacción
También
FETE-UGT ha mostrado su satisfacción, especialmente porque “se evite la
puesta en marcha de los itinerarios en la ESO, se suprima la obligatoriedad
de estudiar la versión aconfesional de la alternativa a la Religión, desaparezca
la reválida al finalizar el Bachillerato, no se pongan en marcha los programas
de Iniciación Profesional”, y porque el ciclo 0-3 años “recupere su carácter
educativo”. Sin embargo, lamenta que hasta la aprobación de la nueva seguirán
vigentes normas introducidas por la LOCE, como las relativas a elección
de directores, la admisión de alumnos, la desaparición de la “promoción
automática” en Secundaria, o la posibilidad de realizar una prueba extraordinaria
“de recuperación”. En cualquier caso, considera que “es necesario el impulso
de un pacto social por la educación”.
Los
STEs han difundido un comunicado en el que manifiestan su “alivio y satisfacción”,
pero van más allá y piden la derogación de la LOCE en su totalidad. Mientras
tanto, CSI-CSIF propone establecer “un amplio debate” con las comunidades
autónomas y la comunidad educativa sobre las demandas del sistema escolar,
sin olvidar “la ineludible participación del profesorado. Llevamos muchos
años reivindicando esta contingencia y lamentamos que, una vez más, se
promuevan leyes y reformas en la enseñanza marginando y menospreciando
a los docentes, con quienes no se cuenta aunque son los auténticos protagonistas
del proceso educativo”.
Declaración
de intenciones
La
Federación de Enseñanza de USO cree que esta decisión del Gobierno “puede
crear un peligroso precedente en el mundo educativo”, aunque añade que
sólo es “una mera y formalista declaración de intenciones, sin ninguna
respuesta jurídica”. En su opinión, la LOCE sigue en vigor y “si desean
cambiar la legalidad vigente tendrán que hacerlo siguiendo los cauces
legalmente establecidos”. También afirma que el Ejecutivo pretende “poner
en vía muerta esta Ley”, mientras que no ha presentado “ninguna solución
encaminada a mejorar el sistema educativo”. Y defiende el tratamiento
dado por dicha normativa a temas como los Programas de Iniciación Profesional,
la Prueba General de Bachillerato, los itinerarios “que favorecen la igualdad
de oportunidades”, o la asignatura de Religión, elegida por “más del 70%
de los padres en los centros públicos”.
La FERE cree
que “la comunidad educativa espera y desea que las medidas anunciadas
contribuyan a acabar con la tremenda indefinición organizativa que originó
la moratoria de la LOCE”, y añade que los centros tienen que saber cuanto
antes qué hacer el próximo curso, ya que “no podemos esperar otro mes
a que se aprueba el nuevo calendario. Aunque entiende que “lo más lógico
habría sido mantener una Ley que acaba de entrar en vigor y, como ya sucediera
con la LOGSE, haber ido mejorando aquellos aspectos que no hubieran funcionado”.
En cualquier caso, afirma que “si el anuncio de paralización de la LOCE
fue precipitado, aplicarla sin consenso puede tener también consecuencias
negativas”, por lo que pide que “se confiera a palabras como pacto,
diálogo y consenso un verdadero significado”.
Precipitación
Educación
y Gestión entiende que “la manera precipitada de frenar la aplicación
de la LOCE genera incertidumbre, malestar e, incluso, caos en la comunidad
educativa”. Y advierte que “en el caso de la Educación Infantil la situación
es particularmente grave, porque hay centros que han hecho la planificación
del próximo curso con la nueva estructura, y ahora su aplicación está
en duda”. La patronal católica desconfía del talante dialogante del nuevo
Gobierno, porque ha decidido paralizar la Ley “sin contar previamente
con la comunidad educativa,”considera que esta decisión “generará desconcierto
y repercutirá negativamente entre padres, profesores y alumnos”, y pide
al PSOE que gobierne “para todos, tanto para los que optan por la escuela
pública como para los que eligen la concertada”.
La CONCAPA
entiende que “no se ha debido frenar la LOGSE de forma tan precipitada,
sin consultar con las organizaciones educativas y las comunidades autónomas,
y sin dejar el tiempo preciso para ver si realmente no era positiva para
la educación en nuestro país”. Considera que esta medida “divide a la
sociedad y resulta una burla para una gran parte de los españoles”, y
acusa al Ejecutivo de “actuar con revanchismo político al gobernar para
un determinado grupo en lugar de para todo el país”. También afirma que
“más del 75% de las familias reclaman la Religión”, y añade que “la Prueba
General es necesaria si pretendemos homologar nuestro Bachillerato con
los países comunitarios”. Por último, reclama la gratuidad de la Educación
Infantil y del Bachillerato, y propone un pacto por la educación “sustentado
en un amplio consenso social”.
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