Los jóvenes españoles, cada día
más lejos de la Iglesia Católica
Sólo el 6% se declara católico practicante dominical, frente al 30% del resto de la población, según un estudio de la Fundación Santa María
La Fundación Santa María ha presentado los datos de un estudio según el cual sólo el 10% de los jóvenes españoles cree que la Iglesia está ofertando ideas y valores válidos para orientarse en la vida; ocho de cada diez nunca lee libros de orientación o contenido religioso; y sólo un 5% de los que se definen como católicos practicantes coincide con la ortodoxia de la Iglesia. Estos datos son indepen- dientes de que el centro educativo donde estudian sea laico o religioso.
Las llamadas religiones de sustitución: consumo, culto al cuerpo, ecología, desbancan a la Iglesia entre los jóvenes españoles. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. MARGARITA GIRON
Sin embargo, reconocen que son miembros de la Iglesia Católica y que seguirán siéndolo en el futuro. Además, valoran el trabajo que desempeña con lo necesitados y su labor educadora con niños y adolescentes.
El estudio ha sido realizado por los sociólogos Juan González-Anleo, Pedro González Blasco, Javier Elzo y Francisco Carmona, y se basa en un millar de entrevistas llevadas a cabo entre jóvenes de 13 a 24 años, la mayoría estudiantes, residentes en el domicilio paterno, cuyos padres se casaron principalmente por la Iglesia y que ellos mismos se definen como clase media-alta y media-baja. El 38% se identifican como católicos practicantes; un 28%, como católico no practicante; y un 32% se definen como agnósticos, ateos o indiferentes.
En cuanto a las comunidades autónomas, Andalucía figura a la cabeza con un 63% de católicos de práctica regular y ocasional, seguida de cerca por Castilla y León (50%), Madrid y el País Vasco (ambos un 34%), y la Comunidad Valenciana (30%). Muy alejada de estas cifras se encuentra Cataluña, con un 21% de practicantes, y un 54% de no religiosos.

Fe e inmortalidad

Por otra parte, los datos del informe señalan que el 69% de los jóvenes creen en Dios, frente al 81% del resto de los españoles. En contraste, la creencia en una vida después de la muerte goza de mayor aceptación entre los jóvenes: 48% frente al 40% de la población general. Entre las explicaciones que dan, porque “es mejor creer en algo que no creer” (35%); por “convencimiento propio, por fe” (29%); y un porcentaje menor “porque así se lo inculcaron desde pequeños”.
Por otra parte, los jóvenes tienen una imagen mas bien positiva de los sacerdotes y religiosos. El 40% tienen un recuerdo positivo de sus contactos con ellos, el 50% indiferente o inexistente, y el 10% negativo. La imagen más positiva la tienen quienes han acudido a colegios religiosos.
Sin embargo, preguntados sobre la utilidad social de 13 profesiones, sitúan a los sacerdotes y religiosos en el puesto 12, quedando en el 13 los militares de carrera. Entre los que se dicen católicos practicantes la utilidad social de los religiosos apenas sube al puesto 9, justo a la par que los periodistas. Para los sociólogos que han elaborado el estudio, este dato puede explicar la ausencia de vocaciones religiosas en España.

Vocación religiosa

Así y todo, el 6% de los jóvenes dicen que alguna vez en su vida han pensado en hacerse religiosos o curas. De estos, solo el 0’7% se lo ha planteado con cierta seriedad, lo que supone del orden de 21.000 jóvenes. Sin embargo, hoy en España solo hay 2.000 seminaristas.
Las razones que alegan para no continuar la idea vocacional son, en primer lugar que “fue algo pasajero” (42%); la dificultad de “comprometerse para toda la vida” (32%); el deseo de “ejercer una profesión a la que aspiro” (32%). Solamente el 14% alegan como causa el celibato.
Por otra parte, el estudio muestra que los jóvenes se plantean cuestiones vitales como el sentido de la existencia, la existencia, el mal, el dolor, pero no buscan estas respuestas ni comentan sus inquietudes con los sacerdotes, sino con sus amigos y sus padres. Además, lo que más aprecian y dicen que les ayuda más en su vida es la amistad, el amor sincero, algún tipo de relación intima y poder conversar largamente con alguien.
Respecto al origen de este distanciamiento entre los jóvenes y la Iglesia, uno de los autores del estudio, Francisco Carmona, señala que “el individualismo, el hedonismo y el utilitarismo de nuestra sociedad actual chocan frontalmente con el mensaje tradicional de la Iglesia”. Además, la estructura burocrática y pastoral de la Iglesia está en manos de una “población envejecida que no está capacitada para el diálogo con los jóvenes”. Según Carmona, esto, unido a la no aceptación de todos aquellos grupos que cuestionan su estructura, puede convertir a la Iglesia en una “secta, numéricamente hablando”.

 

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