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Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
De
estreno total pero con el cálido sustrato de haber sido considerada desde
su creación como la tercera gran pinacoteca de Madrid reaparece al público
una de las instituciones menos tópicas y más sugerentes de la museística
española fundada sobre el legado que en 1947 D. José Lázaro Galdiano
y su esposa doña Paula Florido dejaron al Estado español: trece mil piezas
entre pinturas, joyas, esculturas y objetos y el palacio que las albergaba,
sede de su editorial “La España Moderna”, además de una biblioteca con
20.000 volúmenes. El singular legado de un hombre que se dedicó enteramente
a la conservación y enriquecimiento del patrimonio artístico español a
través del coleccionismo, la bibliofilia y la actividad editorial; que
supo buscar en colecciones extranjeras obras perdidas de nuestra historia
cultural y que entregó sus tesoros al final de su vida al conjunto del
pueblo español. Lázaro Galdiano y su singular trayectoria en el círculo
de los acaudalados del último tercio del siglo XIX y primera mitad del
XX es en este renacer de su Fundación y Museo el auténtico protagonista
de la ecuménica misión que el arte tiene en toda sociedad humana: es él
el que realmente dirige desde cada uno de los objetos de arte el conocimiento
estético e histórico de cada estilo y época. Es su decisión, su gusto
e interés el que eligió las piezas del conjunto que hoy se vuelven a exhibir
después de tres años de retiro: “Es una de las colecciones privadas más
caprichosas en pintura española, joyas y libros que existen en nuestro
país –afirmó Leticia Arbeteta, directora de la pinacoteca madrileña y
de la Fundación, en la presentación del renovado Museo- Hemos querido
resaltar por eso la figura del coleccionista como ese hilo conductor e
invisible que guía toda su colección”.
Materiales
originales
La
renovación y reordenación realizadas en las colecciones y en el propio
Museo están enclavadas dentro del Plan Integral de Museos Estatales del
Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y responden al compromiso institucional
de seguir velando el estado de los bienes que fueron cedidos al estado.
Una inversión de 8.776.880 euros, financiados fundamentalmente por el
MECD en colaboración con la Fundación Lázaro Galdiano; 3.200 metros de
espacio expositivo y 1.700 piezas en exhibición permanente son el resumen
en cifras de una actuación en la que se han restaurado pinturas, techos,
puertas y ventanas del palacio recuperando los materiales originales de
madera y mármol; se han habilitado zonas de atención al público –gabinete
didáctico, áreas de descanso, salón de actos...- y de especialistas –taller
de restauración, sala de investigadores, oficinas...-; se ha ampliado
la Biblioteca y, sobre todo, se ha reestructurado arquitectónicamente
el Palacio y renovado por completo su museografía. La terminación de las
obras de construcción de un almacén de nueva planta, de la sala de exposiciones
temporales y de la reconstrucción histórica del jardín serán muy pronto
el broche final de este complejo proyecto de intervención arquitectónica
y museográfica que ahora se estrena.
Gabinete
Goya
Tres
grandes recorridos se han diseñado en el que fuera la propia casa de Lázaro
Galdiano y la sede de su proyecto editorial,“La España moderna”: Un recorrido
temático, en la planta baja, que presenta con mirada crítica las características
más sobresalientes de la colección y en el que se integra la Cámara del
Tesoro, sección dedicada a las artes suntuarias, una de las peculiaridades
del conjunto legado; un recorrido ordenado, en el que se exhibe las colecciones
combinando aspectos cronológicos con aspectos formales y/o según escuelas
nacionales y, por último, el Gabinete, sección pensada para el visitante
que desea conocer más de este mundo abigarrado y denso de las colecciones
de grupos objetuales.
En
todos ellos el esplendor y la belleza de obras firmadas por El Greco,
Zurbarán, Murillo, Sánchez Coello, Eugenio Lucas Velázquez Tiepolo, Magnaso,
El Bosco y de artistas menos universales que sedujeron al coleccionista
Lázaro Galdiano y fueron rescatados para el placer estético del visitante.
Goya
es el gran invitado de este Museo al que sitúa en un Gabinete –“El santuario
de la Fundación”, lo llama Leticia Arbeteta- que recoge un conjunto de
obras imprescindibles para conocer la trayectoria artística del pintor
y de su obra gráfica. “El Aquelarre” o “El conjuro” forman parte de esta
sección que tanto esfuerzo de localización y adquisición llevaron a Lázaro
Galdiano.
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