Maestros de la invención

Formada por más de 40.000 obras y custodiada por unas condiciones estrictas que han impedido su divulgación y exhibición, la colección
de dibujos y grabados que Edmond Rothschild legó al Museo del Louvre contiene la más completa y rica historia del arte sobre papel. Una espléndida selección de ellas son presentadas por vez primera
al público en la muestra “Maestros de la invención”.
La Fundación Juan March trae
a España algunas de las piezas más valiosas de la colección Rothschild

Madrid. JULIA FERNÁNDEZ
Sesenta años después de la muerte del barón Edmond Rothschild –el Barón, como quería ser llamado- y tras una larga negociación, contra los vientos y mareas de grandes instituciones como el Metropolitan de Nueva York o la National Gallery de Londres, la Fundación Juan March ha abierto al público español la primera puerta que da acceso a la que probablemente sea la mejor colección de arte gráfico de todos los tiempos: una historia completa, variada y riquísima de lo que el dibujo y el grabado han sido en sus siglos de existencia, realizada por uno de los miembros de la familia más poderosa de la Europa del siglo XIX, excéntrico, filántropo y forjador de algunos de los rasgos del estado israelí, a la vez que profundo denostador del sionismo.
Esta primera salida a la luz, desde su enclave permanente en el Louvre, rompe por fin el complejo sistema de cláusulas proteccionistas que los herederos del Barón incluyeron en su donación a la pinacoteca parisina en 1935 y abre al conocimiento el inagotable fondo que Edmond Rothschild recopiló desde los dieciséis años de edad y hasta su muerte: más de cuarenta mil grabados, que describen la historia de este arte, desde sus orígenes hasta los primeros años del Imperio, y más de tres mil dibujos, seleccionados en función de su valor histórico y artístico que han conformado dentro del Museo del Louvre un auténtico Museo de la estampa, con colecciones inexistentes hasta ese momento.

Belleza e historia

El conjunto de ochenta y cuatro obras –entre nieles, dibujos y grabados- que ahora exhibe la Fundación Juan March en sus salas de Madrid es una propuesta no sólo de belleza artística sino de auténtica historia creativa que narra desde el nacimiento del grabado y la divulgación de la imagen gráfica en la Europa del siglo XV hasta la invención del grabado en color contemporáneo del reinado de Luis XVI y su utilidad propagandística durante la Revolución Francesa. El conservador de la Colección Edmond Rothschild y de la Calcografía del Louvre, Pascal Torres Guardiola, es el comisario de esta muestra que asoma al origen mismo de la capacidad humana de reproducir imagen el primer apartado de su recorrido: siete incunables -del más antiguo de los cuales, San Cristóbal, sólo existen dos ejemplares en el mundo- y dos obras maestras de la xilografía –La Virgen amamantando al Niño y La muerte de la Virgen-, ambas fechadas hacia 1460.

Mantenga y Durero

El espectacular momento artístico que vive Italia durante el Renacimiento da entrada a la sección que aborda este renacer humanista de Europa: obras de Pisanello, Pollaiuolo, Mantenga o su taller, Fra Bartolomeo y Rafael, que testimonian el valor que estos universales artistas concedieron al grabado como vehículo de expresión creativa y divulgación de su arte. Junto a ellos, desde la Europa del Norte, están Altdofer y Durero, de quien se exhiben un conjunto excepcional de dibujos como Las cuatro mujeres desnudas (1497) o Adán y Eva (1504).
La sección dedicada a la Europa Barroca ofrece un conjunto de excepcionales composiciones religiosas, paisajísticas y de figuras que llevan las firmas de Ruysdael, Brueghel, Van Dyck, Bellange, Jacques Callot, Guercino o Castiglione, grandes maestros todos que dan pie al verdadero eje del Barroco y de esta exposición: Rembrandt. La aportación en esta muestra de algunas de sus máximas creaciones en el grabado y el dibujo como la aguada Mujer en la ventana a la serie de aguafuertes Rembrandt con tres bigotes, Anciano de barba puntiaguda y paisajes o las escenas del Nuevo Testamento como Las tres cruces o Los cien florines o Jesús curando a los enfermos, entre otros, dan idea del papel que este artista especial ha tenido en el arte occidental.

Escenas de la sociedad

El siglo XVIII, sus usos y costumbres cortesanos, es el tema recurrente de las imágenes reflejadas en los grabados y dibujos que autores como Saint-Aubin, Robert de Launay, Moreau-le-Jeune, Janinet o Debucourt realizaron en el más colorido y preciosista periodo del grabado; ellos son los encargados de mostrar la evolución de este medio artístico desde la invención del vocabulario rocaille (“rococó”) a la del grabado en color y del concepto estético de lo sublime al violento expresionismo político de la Revolución Francesa.
María Antonieta en el patíbulo, sentada de perfil hacia la izquierda, bosquejo realizado por Jacques Louis David, exhibe el estandarte de radical ruptura que a partir de ese momento impregnará el arte del grabado social, alejado ya de la vida galante y cortés e inmerso en el ideario filosófico de la Revolución Francesa: estas son las imágenes que cierran el extraordinario paseo que un mecenas extravagante y amante del arte coleccionó a lo largo de toda su vida.

 

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