Una radiografía de la juventud española
Una investigación de la FAD analiza los estilos de vida y las aspiraciones de
los jóvenes que viven en núcleos urbanos
Los jóvenes españoles son tolerantes ante cuestiones morales, tienden a la secularización y dan más importancia al tiempo de ocio que al trabajo. Un informe realizado por la FAD sobre sus estilos de vida los agrupa en estudiosos, trabajadores, marchosos, consumistas y hogareños, y advierte que la violencia es un fenómeno que sufren muchos chicos, bien como agresores o como víctimas.
Los jóvenes urbanos españoles muestran tendencias similares a las
de los chicos europeos de su misma edad. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. A.
La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) ha realizado una investigación sobre los “Jóvenes y estilos de vida”, en colaboración con el Instituto de la Juventud (Injuve) y la Obra Social de Caja Madrid. Se basa en 1.700 entrevistas con chicos de entre 15 y 24 años que residen en municipios de más de 20.000 habitantes, y cuya principal finalidad es determinar cómo son, cómo se comportan, qué piensan y en qué ocupan su tiempo libre.
Según este estudio, los jóvenes urbanos españoles, que representan al 16,1% de la población total y al 69,2% del total de chicos de estas edades, muestran tendencias coincidentes con los europeos y se está produciendo un acelerado proceso de secularización, ya que el 45% se declaran católicos pero no practicantes, el 20% se muestran indiferentes ante las creencias religiosas o son agnósticos, y el 17% afirman ser ateos. También se aprecia una mayor politización, un menor deseo de acceder a estudios superiores y una inclinación cada vez más apreciable por la autonomía personal, lo que explicaría que reaparezcan los grupos de jóvenes que comparten casa.

Grupos

Además, conforman cinco grupos, perfectamente delimitados según sus hábitos de vida: los estudiosos (42%), trabajadores (23%), marchosos (17%), consumistas (12%) y hogareños (6%). El primero está integrado principalmente por adolescentes que viven con sus padres, se identifican con una ideología política de centro, se declaran católicos creyentes y son los menos transgresores y menos proclives a riesgos, aunque reconocen beber bastante los viernes por la noche. Obtienen los mejores resultados escolares, lo que no evita que tengan una alta proporción de suspensos, y son los que tienen menos relaciones sexuales.
Entre los trabajadores predominan los más adultos de la muestra, son ideológicamente neutros, no se identifican con los valores clásicos de la clase trabajadora, y la cuarta parte se han emancipado del hogar familiar. Consumen alcohol y drogas durante los fines de semana, aunque no de forma habitual. También gran parte de los marchosos tienen entre 18 y 22 años, son estudiantes (70%), la mayoría universitarios, y se declaran de izquierdas. Son los que más beben, consumen más drogas y tienen más relaciones sexuales, pero también los que se muestran más precavidos porque disponen de mayor información, y son más cultos y solidarios.

Consumo y hogar

Los consumistas se distribuyen entre todas las edades de la muestra, aunque con una cierta preponderancia de los adolescentes varones que viven con sus padres. Les gusta ir de compras, salir de excursión y practicar aficiones no electrónicas, se preocupan por su imagen, tienen una mala trayectoria escolar y, en el futuro, podrían representar un grupo vinculado a conductas de riesgo, como la violencia y el consumo habitual de drogas. Por último, el grupo de hogareños está formado básicamente por chicas de todas las edades, que pasan mucho tiempo en casa porque deben encargarse de las tareas domésticas. Son las más religiosas y no son grandes consumidores de drogas, aunque sí toman hachís y tranquilizantes.
Este estudio es obra, fundamentalmente, de los sociólogos Josune Aguinaga, de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), y Andrés Orizo, y las psicólogas Ángeles Espinosa y Esperanza Ochaíta, todos ellos de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), coordinados por Domingo Comas. Y también distingue entre grupos formados por los integrados activos (48,3%), que valoran el orden, la disciplina y los valores dominantes; los integrados pasivos (14,8%), que son chicos a favor de la corriente o indiferentes; los que están en el límite de la integración (13,6%), o jóvenes estrictos que se plantean disfrutar de la vida o siguen un discurso de negación del desarrollo personal; y los que se sitúan claramente en la ruptura (23,3%).

Violencia y tolerancia

Una conclusión especialmente significativa de este informe es que, según afirman más de la mitad de los encuestados, la violencia es una realidad entre los jóvenes, que les afecta como agresores y como víctimas. Así, entre las infracciones cometidas con más frecuencia desatacan la participación en peleas callejeras (22,9%), la compra de drogas (21%) y los robos en establecimientos públicos (18,6%), seguidos a cierta distancia por la destrucción de mobiliario urbano (10%), la sustracción de objetos a compañeros o amigos (7,4%), la venta de drogas (4,4%) y el robo de vehículos (1,5%). Por otra parte, al 28,8% le han robado sin emplear la violencia, el 13,2% ha sufrido alguna agresión física, y el 10,7% ha padecido algún atraco violento.
En cualquier caso, los jóvenes españoles tienen como rasgo común un alto grado de tolerancia ante cuestiones morales, y se muestran partidarios de que exista libertad para abortar y para aplicar la eutanasia a quien lo solicite. Y también dan más importancia a su tiempo de ocio que al dedicado al trabajo o a sus obligaciones. Una porcentaje importante mantienen un comportamiento adolescente, basado en el ocio del fin de semana y en el ideal de los verdaderos amigos, incluso hasta superados los 30 años. Por ello, ha cobrado una gran influencia en nuestra juventud el grupo de amigos, en el que predominan la cooperación y la solidaridad.

 

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