Los expertos abogan por prohibir el velo islámico en Francia

Para saber lo que opina Jacques Chirac habrá que esperar hasta el 17 de diciembre, pero el presidente francés tiene desde ayer sobre su mesa el veredicto de la comisión de sabios a la que encargó reflexionar sobre la aplicación del laicismo en la República. El grupo de expertos aboga por una ley que prohíba en las escuelas públicas los signos “ostensibles” de pertenencia religiosa tales como el velo islámico, la kipá judía o los crucifijos católicos.
Después de cinco meses de trabajo y entrevistas a 140 personas, la comisión ha elaborado un informe de un centenar de páginas con recomendaciones para afirmar el laicismo en todas las esferas de la sociedad sin perjuicio del respeto a la diversidad espiritual, como atestigua otra de las propuestas: que la nueva legislación incluya en el calendario escolar la fiesta musulmana de Aid el Kebis y la judía de Yom Kippur. Los alumnos no irían al colegio esos días y los trabajadores podrían cambiar esas fiestas por otras sin significación para ellos.
Aunque los casos conflictivos son relativamente escasos –tres expulsiones en lo que va de año- la polémica del uso del velo en las escuelas divide a la sociedad francesa y a la clase política desde principios de año. El documento presentado ayer sostiene que “la cuestión ya no es de libertad de conciencia sino de orden público” y distingue por un lado los signos “ostensibles” de pertenencia religiosa (y política) que se llevan con la intención de que sean vistos y, por otro, los signos “discretos como medallas, pequeñas cruces, estrellas de David, manos de Fátima y pequeños corazones, que sí estarían autorizados.
La Ley se aplicaría a las escuelas, colegios y liceos públicos, pero no a los centros concertados ni a los puramente privados, ni tampoco a las universidades. En respuesta a algunos incidentes protagonizados por funcionarias con velo, los expertos preconizan “el estricto respeto del principio de neutralidad por parte de todos los agentes de los servicios públicos” y sugieren que las empresas privadas puedan regular igualmente la vestimenta de sus empleados, en particular los que están en contacto con el público.
El informe se vuelca además sobre los problemas de los hospitales, donde no se permitirá que los pacientes rechacen a un médico por cuestiones religiosas como está empezando a ocurrir: algunos musulmanes exigen que sus esposas e hijas sean tratadas exclusivamente por mujeres. Prisiones, cantinas y funerales son otros ámbitos en los que se procurará afirmar un “laicismo abierto”.
“Es hora de que la República reaccione, marque sus límites y se afirme, pero respetando la diferencia de las religiones”, aseguró ayer el centrista Bernard Stasi, viejo amigo de Jacques Chirac y presidente de la comisión (...).

Cristina Frade
EL MUNDO. 12-Diciembre-2003

 
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